¿Diosdado Cabello, el próximo objetivo? Delcy espera instrucciones de Washington
Estados Unidos mantiene una estrategia de control y presión interna sobre el núcleo duro del chavismo tras la captura y traslado a Nueva York de Nicolás Maduro, con el objetivo de estabilizar Venezuela y asegurar el control de estructuras clave del Estado, especialmente el Ejército y las infraestructuras petroleras. En ese escenario, Diosdado Cabello, ministro del Interior y figura central del régimen, emerge como el principal foco de inquietud para Washington.
Según fuentes citadas por Reuters, funcionarios estadounidenses tratan de garantizar la lealtad de Cabello a las directrices de EE UU, al tiempo que exploran vías para apartarlo del poder e incluso forzar su exilio. Sobre el dirigente pesa una recompensa de 25 millones de dólares por su captura, fijada antes de la detención de Maduro, y se le habría advertido de que podría correr un destino similar si no respalda el nuevo equilibrio interno.
Mientras tanto, Delcy Rodríguez ejerce como presidenta encargada, una decisión impulsada por la Casa Blanca para mantener el control del aparato estatal y evitar un levantamiento inmediato frente a una transición directa hacia la oposición. Junto a ella conservan influencia Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, y Vladimir Padrino López, ministro de Defensa. La exclusión de la líder opositora María Corina Machado y del presidente electo Edmundo González ha generado críticas en ámbitos europeos y en organismos internacionales.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha definido el proceso como un «triple camino»: primero, la estabilización; segundo, la recuperación económica con acceso occidental a los mercados venezolanos; y tercero, la transición política. El propio Donald Trump ha afirmado que Venezuela será «reconstruida» y que habrá elecciones en un futuro próximo.
En paralelo, Trump ha anunciado una reunión en la Casa Blanca con María Corina Machado la próxima semana. El presidente estadounidense ha elogiado a la dirigente opositora y ha reiterado su papel en la resolución de conflictos internacionales. Desde el Instituto Nobel, no obstante, se ha recordado que los premios no pueden revocarse ni transferirse, tras declaraciones cruzadas sobre el galardón.
Washington avanza así con cautela: cualquier movimiento contra Cabello podría provocar reacciones militares o desestabilizar el delicado equilibrio interno. La prioridad, según fuentes estadounidenses, es mantener el orden mientras se afianzan las condiciones para una transición controlada en Venezuela.