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Cónclave en marcha: así será la votación secreta para elegir al sucesor de Francisco y los principales candidatos

La Basílica de San Pedro, don de tendrá lugar el cónclave. / Oliver Weiken

El Vaticano vuelve a cerrar sus puertas: 135 cardenales menores de 80 años se preparan para elegir al nuevo Papa en el cónclave más internacional y estratégico de la historia reciente

Todo está listo en la Capilla Sixtina para la celebración del cónclave que elegirá al próximo Papa tras el fallecimiento de Francisco. A partir del miércoles 7 de mayo, 135 cardenales menores de 80 años, procedentes de 71 países, quedarán recluidos para escoger al nuevo líder espiritual de los más de 1.400 millones de católicos del mundo.

Este será el cónclave más internacional y culturalmente diverso en la historia moderna de la Iglesia. Por primera vez, Asia y África representan un peso significativo en el cuerpo electoral, frente al tradicional dominio europeo, ahora reducido al 38 % del total. Además, más del 80 % de los cardenales votantes fueron nombrados por el propio Francisco, muchos de ellos con apenas unos meses en el cargo, lo que añade un componente inédito de incertidumbre y desconocimiento mutuo entre los electores.

Tensiones, candidatos y favoritos

La tradicional división entre conservadores y progresistas ha dado paso a un escenario multipolar, donde priman las diferencias geográficas, lingüísticas y de sensibilidad pastoral. Entre los nombres que suenan con más fuerza figuran:

  • Pietro Parolin, actual Secretario de Estado del Vaticano, perfil de consenso entre los moderados.

  • Robert Sarah y Péter Erdö, favoritos del sector tradicionalista.

  • Luis Antonio Tagle, cardenal filipino considerado el heredero espiritual de Francisco, muy popular en redes sociales.

  • Jean-Marc Aveline (Francia), Mario Grech (Malta) y Matteo Zuppi (Italia) destacan entre los progresistas.

El cardenal decano Giovanni Battista Re, de 91 años, oficiará la misa de apertura “Pro eligendo Pontifice”, aunque no participará en las votaciones. A partir de ese momento, y tras el tradicional “Extra Omnes”, los cardenales quedarán completamente incomunicados del exterior.

Un proceso rodeado de tradición y expectación

Cada jornada de votación puede incluir hasta cuatro escrutinios diarios. Los votos se quemarán en la emblemática estufa de doble chimenea de la Capilla Sixtina: el humo negro (fumata nera) indicará que aún no hay decisión; el blanco (fumata bianca), anunciará al nuevo pontífice.

Desde su encierro en la Casa de Santa Marta hasta los encuentros informales en el comedor, los cardenales conviven bajo estrictas normas, alimentados con platos sencillos y bajo vigilancia tecnológica. La duración del cónclave es incierta, aunque algunos observadores vaticanos apuntan que podría resolverse en pocos días si surge rápidamente un nombre de consenso.

“No hay prisa. La unidad de la Iglesia depende de una elección meditada”, expresó el cardenal Fernando Filoni, uno de los participantes.

La elección del nuevo Papa ocurre en un momento decisivo para la Iglesia, con desafíos que van desde la secularización en Occidente hasta el auge del catolicismo en el Sur Global, pasando por debates internos sobre la doctrina, el rol de la mujer y la transparencia económica.