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La CIA pone a España en la lista de países de riesgo por sus contratos con Huawei

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ofrece una rueda de prensa. / Isaac Buj
Washington ha elevado su nivel de alerta sobre España tras conocer que el Gobierno de Pedro Sánchez adjudicó a Huawei la gestión de escuchas judiciales

Washington y la comunidad de inteligencia estadounidense han elevado el nivel de alerta diplomática y de seguridad respecto a España, al considerar que los contratos del Gobierno de Pedro Sánchez con la compañía china Huawei representan un riesgo estratégico para el intercambio de información sensible.

Según revela a OKDIARIO el asesor en inteligencia y estrategia militar James Nava, colaborador del expresidente Donald Trump, la CIA, junto a otras agencias del entramado de seguridad estadounidense, ha decidido revisar los acuerdos de cooperación con España tras confirmarse la adjudicación de 12,3 millones de euros a Huawei para la gestión de escuchas judiciales y policiales en territorio español.

Preocupación en Washington por la seguridad de los datos compartidos

La alerta se centra en el acceso que Huawei tendría al sistema SITEL (Sistema Integrado de Interceptación Legal de las Telecomunicaciones), una herramienta clave en la infraestructura digital española de inteligencia. Washington teme que, a través de esta puerta, el Partido Comunista Chino pudiera interceptar o influir en operaciones sensibles vinculadas a la OTAN, a la Unión Europea y a intereses estratégicos comunes con Estados Unidos.

Para la Administración Trump, esta decisión representa un grave error de cálculo en materia de ciberseguridad. Nava asegura que hasta que España no adopte una política de protección digital "comparable a la de Estados Unidos", la información compartida deberá ser filtrada, censurada y limitada para evitar filtraciones hacia potencias adversarias.

Reacción oficial y defensa del Gobierno español

Desde La Moncloa, el Ejecutivo español ha negado que Huawei tenga acceso directo a infraestructuras críticas. La versión oficial indica que los equipos de la tecnológica china se utilizan solo en una parte restringida del sistema y que todo el proceso se ajusta a los protocolos del Centro Criptológico Nacional (CCN-STIC).

Por su parte, Leonardo Marcos, exdirector de la Guardia Civil y actual consejero en la embajada de España en Washington, ha defendido que el sistema está completamente aislado y monitorizado por expertos nacionales en ciberseguridad.

Los aliados ya han vetado a Huawei: ¿y España?

Estados como Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Australia, Canadá y Portugal han excluido desde hace años a Huawei y a otros proveedores tecnológicos chinos de sus redes de 5G y servicios estratégicos. Washington considera que la decisión española rompe el consenso de seguridad occidental y ha solicitado una evaluación completa de riesgos a través de los comités de inteligencia del Senado y la Cámara de Representantes.

La directora nacional de inteligencia de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, valorará las implicaciones geopolíticas de este contrato y podría proponer modificaciones en el flujo de inteligencia compartida con España si persiste la colaboración con Huawei.

Antecedentes tecnológicos y contexto judicial

Este episodio se produce en un contexto de máxima tensión tecnológica con China. El Departamento de Defensa de EE.UU. ha cancelado recientemente el uso de personal chino en sus plataformas de servicios en la nube. Asimismo, se investiga el uso de ingenieros extranjeros en proyectos como Azure de Microsoft, tras detectarse robos de datos sensibles vinculados al hacker Xu Zewei, arrestado por espionaje.

En paralelo, un tribunal de distrito en Nueva York ha ratificado que Huawei Technologies debe enfrentar cargos penales por delitos de espionaje industrial, fraude y extorsión, lo que refuerza la tesis de que la empresa no puede operar sin riesgos de infiltración estatal.

Un punto crítico en la relación España–EEUU

Desde la perspectiva de Washington, confiar la gestión de comunicaciones interceptadas a una compañía vinculada a intereses geoestratégicos de Pekín constituye un acto de temeridad, que debilita la confianza bilateral y podría tener consecuencias en términos de colaboración en defensa, ciberseguridad e inteligencia antiterrorista.

A medida que la competencia tecnológica entre Occidente y China se recrudece, decisiones como la de Pedro Sánchez serán objeto de escrutinio cada vez más riguroso por parte de aliados y adversarios por igual.