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China responde con firmeza a los aranceles de Trump y desata una guerra comercial global

Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping en la cumbre del G20 en Osaka, Japón, el pasado mes de junio. / EP
Desde el 10 de abril, todos los productos estadounidenses estarán gravados con un 34% adicional

El conflicto comercial entre Estados Unidos y China ha entrado en una nueva fase crítica. Este viernes, el Ministerio de Finanzas de China anunció que impondrá aranceles del 34% a todos los productos estadounidenses, medida que entrará en vigor el próximo 10 de abril. La decisión es una respuesta directa y proporcional a los gravámenes anunciados por Donald Trump el pasado 2 de abril, cuando impuso el mismo porcentaje del 34% a las importaciones chinas.

La escalada no se limita a los aranceles. Pekín también ha comunicado restricciones a las exportaciones de tierras raras, esenciales para sectores estratégicos como la tecnología, la industria aeroespacial o la defensa. Entre los elementos afectados están el samario, gadolinio, terbio, disprosio, lutecio, escandio e itrio, todos clave en la fabricación de componentes electrónicos avanzados.

Un nuevo capítulo en la guerra comercial

Estas medidas se suman a las ya existentes desde la primera guerra comercial iniciada por Trump durante su mandato anterior, que nunca fueron desmanteladas por su sucesor Joe Biden. Con esta nueva ofensiva, el arancel total efectivo sobre productos chinos alcanza ya el 54%.

En términos económicos, Estados Unidos cerró 2024 con un déficit comercial de 295.350 millones de dólares respecto a China, siendo los productos más importados semiconductores, smartphones, equipos industriales y circuitos integrados. Por su parte, entre las exportaciones de EEUU destacan la soja, el petróleo, el gas natural licuado y productos agrícolas como el trigo y el maíz.

Impacto en la economía mundial

Según Capital Economics, solo los nuevos aranceles de Trump podrían suponer una reducción del PIB chino entre el 0,5% y el 1%, aunque se matiza que China está menos expuesta que otros países asiáticos gracias a su estrategia de desvinculación comercial gradual de Estados Unidos. Actualmente, la demanda estadounidense representa solo el 2,8% del PIB chino.

El impacto, sin embargo, va más allá del comercio bilateral. La guerra comercial amenaza con frenar el crecimiento global, afectar a las cadenas de suministro, desestabilizar los mercados bursátiles, y provocar una mayor aversión al riesgo entre los inversores.

El conflicto se internacionaliza

Trump no se ha limitado a China. También ha anunciado aranceles del 20% a la Unión Europea, del 24% a Japón, y un 25% generalizado al resto del mundo. Esta postura agresiva ha encendido las alarmas en Bruselas, Tokio y otras capitales, anticipando posibles represalias que podrían escalar el conflicto a un enfrentamiento económico global.

La Comisión Europea, liderada por Úrsula von der Leyen, ya ha anunciado que presentará una respuesta coordinada en los próximos días. El Fondo Monetario Internacional (FMI) también ha advertido del “riesgo significativo” que estos aranceles suponen para la economía mundial, en un contexto donde el crecimiento ya muestra señales de ralentización.

Un panorama incierto

El cruce de medidas arancelarias inaugura un escenario de alta tensión geopolítica y fragilidad económica global. Mientras las grandes potencias endurecen sus posiciones, los efectos en los mercados financieros, el comercio internacional y la confianza de los inversores podrían acentuarse en las próximas semanas. La guerra comercial, esta vez, parece haber llegado para quedarse.