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Copenhague y Washington reabren el diálogo sobre Groenlandia tras semanas de tensión

El ministro danés de Exteriores, Lars Løkke Rasmussen. / EP
Dinamarca y Estados Unidos han celebrado en Washington la primera reunión bilateral de alto nivel centrada en el futuro de Groenlandia

El ministro de Exteriores de Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen, ha confirmado este jueves la celebración de la primera reunión bilateral de alto nivel entre Dinamarca y Estados Unidos para abordar el futuro de Groenlandia, en el marco del grupo de trabajo creado tras la tensa reunión celebrada hace dos semanas en la Casa Blanca.

«Quiero confirmar que ayer celebramos en Washington la primera reunión a alto nivel sobre la cuestión de Groenlandia. La reunión transcurrió en un ambiente y un tono muy constructivos, y ya hay previstos nuevos encuentros», ha declarado Rasmussen a su llegada a la reunión con ministros de Exteriores europeos en Bruselas.

El jefe de la diplomacia danesa ha reconocido que «no es que las cosas estén resueltas», pero ha valorado positivamente el encuentro como una señal de que se está volviendo «a la senda correcta» tras un período de tensiones bilaterales, agravadas por la amenaza arancelaria de Estados Unidos contra Copenhague y los ejercicios militares anunciados por aliados europeos en Groenlandia.

En ese contexto, el Gobierno danés insiste en que comparte las preocupaciones de seguridad de Estados Unidos en el Atlántico Norte, especialmente en un momento de creciente inestabilidad geopolítica en la región ártica.

La reunión celebrada en Washington se considera un paso adelante hacia una mayor cooperación entre aliados, no solo a nivel bilateral, sino también dentro del marco de la OTAN, según explicó Rasmussen. «Hoy me siento un poco más optimista que hace una semana», añadió el ministro.

El encuentro estuvo alineado con lo acordado en la reunión previa en la Casa Blanca, en la que Rasmussen acudió junto a la ministra de Exteriores groenlandesa, Vivian Motzfeldt, para reunirse con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el vicepresidente JD Vance. Esa cita de mediados de enero reveló un profundo desacuerdo entre ambos países sobre la gestión del territorio semiautónomo.

Washington ha venido insistiendo en reforzar su control sobre Groenlandia, lo que ha sido interpretado por Copenhague y Nuuk como un intento de injerencia en un territorio que, si bien goza de autonomía, forma parte integrante del Reino de Dinamarca.

Uno de los puntos más sensibles sigue siendo la presencia militar estadounidense en la base de Pituffik, al norte de Groenlandia, considerada estratégica por el Pentágono, pero impopular entre los soldados destacados allí y objeto de controversia en la política interna danesa y groenlandesa.

La cuestión ártica continúa siendo un foco clave de tensión entre potencias aliadas, y esta primera reunión se percibe como un intento por reconducir el diálogo y evitar una mayor erosión en las relaciones transatlánticas.