Los casos Bolsonaro y Uribe tensan las relaciones de Brasil y Colombia con Estados Unidos
Los procesos judiciales contra los expresidentes Jair Bolsonaro y Álvaro Uribe han abierto un nuevo frente político y diplomático entre Brasil, Colombia y Estados Unidos
Las causas judiciales abiertas contra los expresidentes Jair Bolsonaro (Brasil) y Álvaro Uribe (Colombia) han generado un nuevo foco de fricción diplomática entre ambos países sudamericanos y Estados Unidos. Sus defensas aseguran que se trata de ofensivas políticas impulsadas por los gobiernos izquierdistas de Lula da Silva y Gustavo Petro.
El caso Bolsonaro: prisión domiciliaria y sanciones cruzadas
Bolsonaro, presidente de Brasil entre 2019 y 2022, está acusado de planificar junto a altos mandos militares y exministros diversas maniobras para impedir la investidura de Lula tras las elecciones de 2022. Aunque todavía no hay sentencia firme, cumple prisión domiciliaria por orden del juez Alexandre de Moraes.
El caso ha desencadenado un conflicto directo con Washington. La administración Trump ha calificado el proceso como una “caza de brujas” y, en represalia, ha impuesto aranceles del 50% a Brasil, los más altos aplicados a un socio comercial. Además, el Departamento del Tesoro estadounidense sancionó a De Moraes bajo la Ley Magnitsky, que permite penalizar a funcionarios extranjeros por violaciones de derechos humanos.
Brasil, por su parte, mantiene que está abierto al diálogo comercial, pero rechaza cualquier presión externa sobre sus tribunales. La tensión se agudizó cuando el ministro de Hacienda brasileño, Fernando Haddad, confirmó la cancelación de una reunión con el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, atribuyéndolo a la influencia de “fuerzas de extrema derecha” contrarias a la política exterior del gobierno de Lula.
El caso Uribe: condena, críticas y acusaciones de sesgo político
En Colombia, el expresidente Álvaro Uribe ya cuenta con una sentencia de primera instancia que le impone 12 años de prisión domiciliaria. El Colegio Colombiano de Juristas ha expresado su preocupación por el respeto a las garantías judiciales en el proceso.
La congresista estadounidense María Elvira Salazar calificó la condena como una “infamia” y acusó al presidente Gustavo Petro de estar detrás de la decisión, comparando la situación con “el libreto usado por Fidel Castro y Hugo Chávez”. Salazar defendió a Uribe como “el hombre que rescató a Colombia del terrorismo” y criticó que Petro proteja a figuras como Alexandre de Moraes, el magistrado brasileño que instruye el caso contra Bolsonaro.
Uribe, referente de la derecha latinoamericana por su lucha contra la guerrilla de las FARC, sostiene que la sentencia tiene un marcado tinte político. Su caso ha motivado que 28 expresidentes, entre ellos José María Aznar y Mariano Rajoy, firmen un documento denunciando irregularidades en el proceso judicial.
Un frente político y diplomático en expansión
La simultaneidad de ambos casos ha reavivado el debate sobre la judicialización de la política en América Latina y ha colocado a Brasil y Colombia en una posición tensa frente a Estados Unidos. Mientras Bolsonaro y Uribe denuncian persecución política, sus detractores defienden la independencia judicial y la necesidad de rendición de cuentas.