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El caso Epstein golpea de lleno a la izquierda francesa

El exministro de Cultura francés Jack Lang. / EP

La caída de uno de los grandes referentes culturales de la izquierda francesa marca un antes y un después tras las revelaciones sobre Epstein

El escándalo de los papeles de Epstein ha provocado un terremoto político y cultural en Francia con la caída de una de las figuras históricas de la izquierda: Jacques Lang, exministro de Cultura y referente del socialismo francés durante más de cuatro décadas. La presión política y mediática ha acabado forzando este sábado su dimisión como presidente del Instituto del Mundo Árabe, cargo que ocupaba a sus 86 años.

Lang, símbolo de la política cultural del primer mandato de François Mitterrand, abandonó Francia esta semana rumbo a Marrakech, su habitual refugio en Marruecos, para alejarse del escándalo desatado tras la publicación de los Epstein files por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos bajo la Administración de Donald Trump.

Relaciones estrechas con Epstein
La documentación hecha pública revela una relación continuada y cercana entre Jacques Lang, su hija Caroline Lang y el financiero y depredador sexual Jeffrey Epstein, propietario del avión conocido como Lolita Express. En los archivos, el nombre de Lang aparece mencionado centenares de veces, lo que ha desmontado la versión inicial del exministro, que negó cualquier amistad con Epstein.

Los correos electrónicos publicados muestran intercambios personales y elogiosos incluso años después de la primera condena de Epstein, incluyendo mensajes enviados desde París y referencias a encuentros en Marrakech, concretamente en la zona de Majorelle, vinculada históricamente a círculos culturales y empresariales franceses.

Antecedentes ideológicos y viejas acusaciones
El caso ha reavivado la polémica sobre el pasado ideológico de Lang. En 1977, firmó una petición publicada en Le Monde y Libération en defensa del supuesto «derecho» a mantener relaciones sexuales con menores, un manifiesto respaldado por buena parte de la intelligentsia de izquierdas de la época.

Desde entonces, Lang ha sido objeto de acusaciones persistentes, nunca judicializadas, sobre su relación con redes de abusos a menores, entre ellas las denuncias del exdiputado Roger Holaindre en los años noventa, vinculadas al escándalo del centro Le Coral, un episodio que marcó el primer mandato de Mitterrand.

La herencia de Epstein y el papel de su hija
La implicación familiar ha agravado la crisis. Caroline Lang, hija del exministro, disfrutó junto a sus hijas de estancias en la residencia de Epstein en Palm Beach, y figura como beneficiaria de una herencia de cinco millones de dólares del financiero estadounidense.

Además, compartía con Epstein una empresa ‘off shore’ en las Islas Vírgenes, dedicada oficialmente a la promoción de jóvenes artistas, según reveló el medio Médiapart. Tras hacerse pública esta información, Caroline Lang dimitió como presidenta del Sindicato de Productores de Cine de Francia.

Intercambios indirectos con Emmanuel Macron
Los papeles de Epstein también han salpicado al entorno del presidente Emmanuel Macron, aunque sin pruebas de contacto directo. Diversos correos revelan intercambios indirectos y referencias a Macron tanto en su etapa como ministro de Economía del Gobierno de François Hollande como ya en el Elíseo.

En varios mensajes, Epstein se presenta como intermediario de ideas y propuestas atribuidas a Macron sobre la reforma de la gobernanza internacional, la relación entre sector público y privado y la construcción de un futuro más progresista. En otros correos se alude a comidas en el Elíseo y a encuentros con grandes empresarios internacionales en los que el nombre del presidente francés aparece citado.

Silencio del Elíseo y daño político
Por el momento, Macron no se ha pronunciado sobre estas revelaciones. El Elíseo guarda silencio mientras el escándalo se expande y afecta a otras figuras del panorama político francés, como Bruno Le Maire, exministro de Economía, que ha reconocido haber estado en una propiedad de Epstein en Nueva York en 2013, aunque niega conocer entonces su identidad.

El caso Lang, según analistas políticos franceses, pone en evidencia una red de poder, influencia y connivencia que trasciende lo penal y alcanza a las élites culturales, económicas y políticas de la V República, reabriendo un debate incómodo sobre impunidad, poder y moral pública en Francia.