Así fue el demoledor ataque de EEUU contra Irán con 125 aviones y 14 superbombas GBU-57
El mayor despliegue aéreo desde el 11-S golpea con precisión quirúrgica los centros nucleares de Fordow, Natanz e Isfahán sin encontrar resistencia
Estados Unidos ha ejecutado una operación militar sin precedentes en Oriente Medio. Bajo el nombre de "Martillo de Medianoche", el Pentágono ha desplegado 125 aeronaves, un submarino y 75 armas guiadas de precisión, entre ellas 14 bombas GBU-57 de 15.000 kilos, para destruir las principales instalaciones nucleares de Irán. La misión fue liderada por siete bombarderos B-2 Spirit, en lo que se considera el ataque más ambicioso y tecnológicamente sofisticado desde 2001.
El ataque: precisión, sigilo y coordinación global
La madrugada del sábado, a las 18:40 (hora de Washington), comenzó el ataque sobre Fordow, Natanz e Isfahán, en una maniobra de alta precisión que incluyó vuelos de distracción por el Pacífico, bombardeos sincronizados desde el aire y desde un submarino, y el uso por primera vez en combate de la Massive Ordnance Penetrator (MOP).
El B-2 Spirit, avión furtivo y único capaz de transportar estas superbombas, lanzó las GBU-57 sobre Fordow, la instalación subterránea más protegida de Irán. Esta arma, guiada por GPS, es capaz de penetrar más de 60 metros de roca antes de explotar, diseñada específicamente para aniquilar búnkeres nucleares.
Simultáneamente, submarinos estadounidenses en el Golfo Pérsico lanzaron más de 24 misiles Tomahawk para asegurar la destrucción de centros de mando y comunicaciones.
Una misión histórica desde la base continental de EE.UU.
La misión comenzó con el despegue de los B-2 desde bases en la costa Este de EE.UU. Su recorrido incluyó varios repostajes aéreos y un sobrevuelo por el sur de la península ibérica, antes de adentrarse en el espacio aéreo iraní con comunicaciones mínimas durante 18 horas. En paralelo, escuadrones señuelo fueron lanzados por el Pacífico para confundir a los radares iraníes y mantener la sorpresa táctica.
Según el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor, “no se registró ningún disparo contra el paquete de ataque” y los sistemas de defensa aérea iraníes no lograron detectar el movimiento. El Pentágono califica la operación de “exitosa” y advierte a Teherán que cualquier represalia “será respondida con mayor contundencia”.
Trump: “Esto es paz o tragedia, y la elección es de Irán”
El presidente Donald Trump, que compareció con su gabinete de seguridad en la Casa Blanca tras el ataque, aseguró que “Irán ha sido golpeado con precisión y sin aviso”, y declaró que “las instalaciones nucleares han sido completamente destruidas”.
Trump insistió en que no busca una guerra abierta, pero advirtió: “Si Irán no firma la paz, los próximos ataques serán aún más potentes y rápidos. Esto fue solo el comienzo. La elección está en sus manos”.
¿Y ahora qué? El mundo observa
La comunidad internacional ha reaccionado con preocupación. Irán asegura que “se reserva todas las opciones” para responder y acusa a EE.UU. de violar el Derecho Internacional y el Tratado de No Proliferación. Europa teme el cierre del Estrecho de Ormuz, vital para el comercio energético, y un repunte masivo del precio del petróleo y el gas.
La evaluación de daños finales tardará días, pero fuentes militares indican que los tres objetivos nucleares han sufrido “destrucción extremadamente severa”. Estados Unidos ha lanzado así un mensaje nítido: ningún país podrá ocultar armas nucleares bajo tierra sin consecuencias.