eeuu entra en guerra

El B-2 Spirit, el bombardero invisible con el que EE.UU. ha destruido las instalaciones nucleares de Irán

Bombarderos furtivos B-2. / EP

Capaz de penetrar defensas antiaéreas y lanzar bombas GBU-57, el bombardero furtivo B-2 representa la joya estratégica de la Fuerza Aérea estadounidense

La entrada de Estados Unidos en la guerra contra Irán no solo ha supuesto un giro geopolítico sin precedentes desde 1979, sino que ha marcado el despliegue del arma aérea más letal y secreta del Pentágono: el bombardero B-2 Spirit. Esta aeronave de diseño futurista ha sido la encargada de ejecutar el ataque sobre Fordow, Natanz e Isfahán, las tres instalaciones nucleares clave del régimen iraní.

El B-2: sigilo, precisión y potencia en un solo avión

Desarrollado por Northrop Grumman, el B-2 Spirit es un bombardero estratégico de largo alcance con tecnología furtiva (stealth) que lo hace indetectable para la mayoría de los radares. Solo existen 21 unidades en el mundo, todas bajo control exclusivo del Ejército estadounidense. Su diseño en forma de ala volante y su recubrimiento especial lo convierten en un espectro en el cielo.

En la madrugada del sábado, estas aeronaves sobrevolaron sin ser detectadas el espacio aéreo iraní y lanzaron la bomba GBU-57/B, también conocida como MOP (Massive Ordnance Penetrator), diseñada específicamente para destruir búnkeres y estructuras subterráneas profundas, como las de Fordow, ubicada a más de 70 metros bajo tierra.

La GBU-57: la bomba “rompebúnkeres” más potente del planeta

La GBU-57 transportada por el B-2 es un explosivo guiado por GPS, capaz de atravesar 60 metros de roca o 18 de hormigón reforzado antes de detonar. Con más de 14 toneladas de peso, es el proyectil convencional más pesado del arsenal estadounidense. Su uso está restringido exclusivamente al B-2 por motivos de carga, estabilidad y precisión.

La bomba fue empleada en la operación contra Irán por su capacidad de alcanzar infraestructuras nucleares enterradas, sin necesidad de recurrir a armamento nuclear. El objetivo: aniquilar la capacidad de enriquecimiento de uranio del régimen de Teherán sin provocar una catástrofe radiológica regional.

Aviones únicos en su clase

El B-2 no solo es letal, también es resistente y autónomo. Puede volar más de 11.000 kilómetros sin repostar, y si lo necesita, puede ser reabastecido en pleno vuelo. Esto le permite actuar en cualquier punto del planeta sin necesidad de bases intermedias.

Este bombardero ya ha operado en conflictos como Kosovo, Irak, Afganistán y Libia. Su uso contra Irán marca un antes y un después, tanto por la magnitud de la operación como por la simbología de que Estados Unidos ha sacado su arma aérea más valiosa.

Al utilizar el B-2 Spirit, Estados Unidos lanza un mensaje inequívoco: está dispuesto a utilizar sus recursos más avanzados para desmantelar cualquier amenaza nuclear en Oriente Medio. Según Trump, el ataque fue “un éxito espectacular”, y el despliegue de estos bombarderos indica que Washington no dejará espacio para errores en esta operación.