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Alaska revive su pasado ruso en una reunión que puede redefinir alianzas

Donald Trump y Vladímir Putin. / EP

Donald Trump y Vladímir Putin se reúnen este viernes en Alaska en un encuentro histórico que, aunque no promete avances concretos, puede alterar el tablero geopolítico con una sola fotografía

Este viernes, 15 de agosto, a las 11:30 hora local (19:30 GMT, 21:30 hora peninsular española), la base militar de Anchorage en Alaska será escenario de un encuentro calificado como “histórico” entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el de Rusia, Vladímir Putin. El objetivo: buscar fórmulas para poner fin a la guerra en Ucrania, abordar la seguridad internacional y tratar aspectos de la cooperación bilateral.

La elección de Alaska no es casual. En 1867, el entonces secretario de Estado estadounidense, William H. Seward, compró este territorio a Rusia por 7,2 millones de dólares. Hoy, 158 años después, el estado más extenso de EEUU se convierte en un punto de encuentro cargado de simbolismo y también de intereses estratégicos.

La evolución de la postura de Trump

Antes de las elecciones, Trump aseguró que podría acabar con la guerra en 24 horas si llegaba de nuevo a la Casa Blanca. Sin embargo, siete meses después de su regreso, el conflicto sigue lejos de resolverse.

En febrero, el presidente estadounidense llegó a acusar a Volodímir Zelenski de “jugar con la Tercera Guerra Mundial” por no ceder en las negociaciones. Pero, en los últimos meses, su discurso ha virado hacia una posición más cercana al líder ucraniano y más crítica con Putin. En julio, incluso lanzó un ultimátum: un alto el fuego en 50 días o la imposición de aranceles del 100% a los productos rusos, un plazo que después redujo a solo 10 días.

No obstante, al ver que las amenazas no surtían efecto, Trump ha optado por una nueva táctica: un encuentro cara a cara con Putin para tantear la posibilidad de un acuerdo, afirmando que sabrá “en los dos primeros minutos” si la paz es viable.

Zelenski y Europa, en alerta

La posibilidad de que se negocie a espaldas de Ucrania preocupa en Kiev y en las capitales europeas. Zelenski ha reclamado a Trump que se reúna también con él y ha insistido en que “cualquier decisión sin Ucrania es una decisión contra la paz”.

Los líderes de la Unión Europea, con el canciller alemán Friedrich Merz al frente, han pedido a Trump que mantenga una posición firme y no permita cesiones territoriales a Rusia. Aun así, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, han insinuado que en una negociación podrían plantearse “intercambios” o “concesiones”, aunque “nadie estará contento” con el resultado.

Un Putin desafiante y con objetivos claros

Pese a la presión económica y militar, Putin llega a la cita en actitud desafiante. Su economía se resiente, el avance de sus tropas es limitado y las sanciones internacionales dificultan su margen de maniobra. Sin embargo, la cumbre le ofrece una oportunidad estratégica: la foto junto a Trump, sin la presencia de Zelenski, reforzando su imagen como interlocutor global y relegando a Ucrania a un papel secundario.

El Kremlin también podría poner sobre la mesa una tregua en el espacio aéreo, que, aunque se presentaría como una concesión, favorecería a Rusia al frenar los ataques a sus aeropuertos y permitir el avance de sus tropas por tierra.

Desarrollo de la reunión

La agenda contempla un primer cara a cara entre Trump y Putin, seguido de una reunión con delegaciones de ambos países formadas por cinco altos funcionarios. El asesor del Kremlin, Yuri Ushakov, explicó que la cumbre podría alargarse varias horas y concluir con una rueda de prensa, aunque no está confirmado si será conjunta o separada.

En paralelo, medidas de seguridad excepcionales se han desplegado en Anchorage y en la base militar, mientras el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha suspendido temporalmente algunas sanciones para facilitar el encuentro.

Aunque no se esperan resultados concretos inmediatos, el simple hecho de que Putin y Trump se sienten juntos envía un potente mensaje diplomático y mediático. Y para Moscú, la fotografía puede ser tan valiosa como cualquier acuerdo.