MUNDO

África, Ucrania y Oriente Medio: los frentes donde se juega el futuro del planeta

Donald Trump emerge como actor central en acuerdos de paz y operaciones militares simultáneas. / EP
Tras un 2025 marcado por guerras prolongadas, 2026 comienza con frágiles señales de paz que conviven con nuevas amenazas militares

Tras un 2025 marcado por conflictos prolongados y tensiones diplomáticas, el nuevo año arranca con señales, todavía frágiles, de posibles acuerdos de paz en varias regiones del mundo. Desde África hasta Oriente Medio, pasando por Ucrania y Latinoamérica, algunos procesos abiertos en los últimos meses podrían consolidarse en 2026.

República Democrática del Congo y Ruanda: una firma histórica

Uno de los hitos de 2025 fue la firma del acuerdo de paz entre la RDC y Ruanda, impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump. El acuerdo, firmado en diciembre en Washington, establece un alto el fuego permanente, el desarme de fuerzas irregulares y el retorno de refugiados, en un conflicto que ha dejado decenas de miles de muertos desde 1998.

A cambio, Estados Unidos obtiene acceso preferencial a minerales estratégicos, clave para su industria tecnológica y militar. La paz en la región aún debe consolidarse: se han registrado acusaciones de violaciones del tratado en las primeras semanas de 2026.

Nigeria: ofensiva estadounidense contra el Estado Islámico

En los últimos días de diciembre, Trump anunció un bombardeo masivo contra posiciones de ISIS en el norte de Nigeria, tras denunciar ataques contra comunidades cristianas. «Si no detenían la masacre de cristianos, se desataría un infierno, y esta noche lo hubo», escribió en Truth Social.

Con este movimiento, Estados Unidos se involucra directamente en un conflicto que ya había cobrado miles de víctimas. Trump advierte que «habrá más ataques si continúa la masacre», reafirmando su posición contra el terrorismo islámico radical.

Oriente Medio: tregua precaria entre Israel y Hamás

El conflicto entre Israel y Hamás, iniciado tras el ataque del 7 de octubre de 2023, continuó durante todo 2025. Las cifras son estremecedoras: más de 65.000 muertos, en su mayoría civiles palestinos, y una devastación sin precedentes en la Franja de Gaza.

Aunque se han producido treguas parciales e intercambios de rehenes, estas apenas han durado. Hacia finales de año se avanzó hacia un principio de acuerdo que podría cristalizar en 2026. Sin embargo, el alto el fuego ha sido violado en varias ocasiones, y la crisis humanitaria en Gaza continúa siendo crítica.

Ucrania y Rusia: negociaciones discretas

El frente más visible de la geopolítica global sigue siendo la guerra en Ucrania. Aunque no se ha alcanzado un acuerdo formal, 2025 trajo contactos diplomáticos discretos entre Moscú, Kiev y actores internacionales, con especial protagonismo de Trump, que insiste en que sólo participará cuando el acuerdo esté «en fase final».

El 2026 arranca con esperanzas moderadas, pero también con incertidumbre: la situación en el Donbás sigue siendo tensa, y Rusia ha reforzado su presencia militar en las regiones de Sumy y Járkov.

América Latina: tensión entre EE. UU. y Venezuela

Mientras impulsa la paz en África y Oriente Medio, Trump mantiene un tono beligerante con Venezuela. Washington acusa a Nicolás Maduro de liderar un narcoestado y ha intensificado su campaña militar en el mar Caribe, con bombardeos a embarcaciones y confiscación de petroleros venezolanos.

Trump ya ha advertido que no descarta una intervención militar terrestre si continúa la escalada. «Venezuela está lista para acuerdos con EE. UU. en petróleo y lucha contra el narcotráfico», ha respondido Maduro, quien confirmó una única llamada telefónica con Trump en noviembre, señalando su disposición a negociar.

¿2026: punto de inflexión o año perdido?

Aunque algunos analistas hablan de un posible punto de inflexión global, la realidad es que los focos de tensión siguen activos. La intervención militar de EE. UU. se extiende en distintos frentes, y la paz aún depende del cumplimiento efectivo de los tratados y del compromiso real de las partes involucradas.

2026 podría marcar el inicio de una nueva arquitectura internacional, o bien agravar los conflictos si las negociaciones fracasan. Todo está en juego.