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11-S: 24 años después, el juicio a sus responsables sigue en el limbo

Las confesiones bajo tortura, los acuerdos anulados y la fragilidad de las comisiones militares han convertido el proceso en un símbolo de las contradicciones de la “guerra contra el terror”

Las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York en el día de los atentados del 11 de septiembre de 2001. / Fernando Salas
Las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York en el día de los atentados del 11 de septiembre de 2001. / Fernando Salas

Han transcurrido veinticuatro años desde la mañana del 11 de septiembre de 2001, cuando el mundo entero quedó paralizado por las imágenes de los aviones impactando contra las Torres Gemelas en Nueva York y el posterior colapso de los dos rascacielos. Casi 3.000 personas perdieron la vida aquel día y más de 25.000 resultaron heridas, en un ataque terrorista que transformó de manera irreversible la política internacional, la seguridad global y la vida cotidiana de millones de personas.

El cerebro del 11-S y el juicio interminable

El paquistaní Khalid Shaikh Mohammed, considerado el arquitecto intelectual del atentado, fue detenido en 2003 en Rawalpindi (Pakistán) y trasladado a prisiones secretas de la CIA, donde fue sometido a torturas como el waterboarding. Desde 2006 permanece en la base de Guantánamo, en Cuba.

En 2024, Mohammed y otros dos acusados —Walid bin Attash y Mustafa al-Hawsawi— aceptaron declararse culpables a cambio de evitar la pena de muerte y ser condenados a cadena perpetua. Sin embargo, el acuerdo fue revocado por el secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, tras fuertes críticas públicas. Esto ha dejado sus juicios en un limbo judicial que se arrastra desde hace más de una década, entre debates legales sobre la validez de pruebas obtenidas bajo tortura y la compleja estructura de las comisiones militares.

Otros acusados y su papel en el atentado

  • Walid bin Attash, de origen yemení, fue señalado como entrenador de dos de los secuestradores que participaron en los ataques.

  • Mustafa al-Hawsawi, saudí, habría sido el encargado de canalizar la financiación del operativo, asegurando que los secuestradores dispusieran de recursos para entrenarse y desplazarse por Estados Unidos antes del ataque.

Ambos, junto a Mohammed, siguen recluidos en Guantánamo y podrían enfrentarse nuevamente a la pena capital.

La sombra de Guantánamo y el reclamo de las víctimas

El retraso en la justicia —más de 20 años sin sentencias definitivas— ha generado un profundo malestar entre los familiares de las víctimas del 11-S, que han visto cómo los procesos se enredaban entre acusaciones de irregularidades, filtraciones y conflictos legales. Muchos han denunciado que la promesa de justicia sigue incumplida, mientras Guantánamo continúa siendo un símbolo polémico de la “guerra contra el terror”.

El legado de Mohammed y Al Qaeda

Además de ser el cerebro del 11-S, Khalid Shaikh Mohammed confesó haber participado en otros atentados, como el ataque al World Trade Center de 1993 y el asesinato del periodista Daniel Pearl en 2002. Aunque la fuerza operativa de Al Qaeda se ha visto debilitada tras la muerte de Osama bin Laden en 2011, sus células y filiales siguen activas en distintos puntos del planeta, lo que mantiene viva la amenaza y el recuerdo del 11-S.

A día de hoy, los tres principales acusados no han sido juzgados formalmente. La posibilidad de que finalmente se enfrenten a un proceso con condena de pena de muerte reabre el debate en Estados Unidos sobre justicia, memoria y derechos humanos.

El 11-S cambió el mundo, y 24 años después, sus responsables directos siguen siendo un caso inconcluso de la justicia internacional, símbolo de las tensiones entre seguridad y libertades que definieron el comienzo del siglo XXI.

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