La rivalidad Alonso-Hamilton suma un nuevo capítulo en 2025
Alonso cuestionó por radio la seguridad de Hamilton tras saber que corrió “sin frenos”, mientras el británico respondió con sarcasmo en redes
El Gran Premio de Singapur volvió a reavivar una de las rivalidades más intensas de la Fórmula 1 moderna: Lewis Hamilton contra Fernando Alonso. Todo comenzó cuando el piloto británico admitió por radio, en los compases finales de la carrera, que había perdido los frenos de su monoplaza. A pesar de esa situación, logró mantenerse delante del asturiano, que llegó a recortarle más de 50 segundos en apenas dos vueltas, quedándose a solo cuatro décimas en meta.
Sin embargo, la polémica estalló tras la bandera a cuadros. Los comisarios impusieron una sanción a Hamilton por cortar curvas y salirse de pista “sin motivo justificado”, lo que otorgó la séptima plaza final a Alonso.
“¿Es seguro conducir sin frenos?”
Alonso, visiblemente molesto, dejó sus quejas por radio nada más terminar la prueba:
“No me lo puedo creer. O sea, no me lo puedo creer. No me lo puedo creer. ¿Es seguro conducir sin frenos?”, preguntó al ingeniero de Aston Martin, en un mensaje que buscaba también ser escuchado por los comisarios.
Más tarde, el bicampeón mundial amplió su crítica:
“Para mí, no se puede conducir cuando el coche no es seguro. A veces me han intentado descalificar porque se me caía un retrovisor —en referencia a Austin 2022—, ¿y ahora no tienes frenos y todo va bien? Lo dudo”.
Hamilton contraataca con sarcasmo
La respuesta de Lewis Hamilton llegó horas después a través de sus redes sociales. El piloto de Mercedes publicó en Instagram un clip del mítico personaje Victor Meldrew, protagonista de la serie británica “One Foot in the Grave” (traducida como “Un pie en la tumba”), repitiendo su célebre frase:
“No me lo puedo creer”.
Junto al vídeo, Hamilton añadió el texto:
“18 años de...”, en una clara alusión a la larga historia de enfrentamientos con Alonso, que se remonta a 2007, su temporada conjunta en McLaren, marcada por la tensión interna, las polémicas en pista y la batalla que acabó dejando el título en manos de Kimi Räikkönen.
Un episodio con sabor a 2007
El gesto sarcástico del británico ha sido interpretado como una forma de quitar hierro —y lanzar una pulla— a las críticas del español.
En realidad, los comisarios no consideraron el episodio un problema de seguridad, como reclamaba Alonso, sino una simple infracción de límites de pista, lo que evitó una sanción más severa para Hamilton.