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El piloto español que reflexiona, critica y sueña: así vive Carlos Sainz su madurez en la F1

Carlos Sainz durante un GP. / EP

El piloto madrileño, en una entrevista con El Partidazo de COPE, habló de su vida en Mónaco, su presente en Williams, su amistad con Pogacar y su visión sobre la Fórmula 1 moderna

El piloto español Carlos Sainz Jr. atraviesa una etapa de madurez dentro y fuera del asfalto. Instalado en Mónaco, donde reside desde hace años, el madrileño concedió una amplia entrevista en El Partidazo de COPE en la que repasó su vida personal, su relación con otros deportistas de élite y el momento actual de la Fórmula 1.

El piloto de Williams F1, que viene de firmar un meritorio podio en Bakú y de sumar un punto en el GP de Singapur, habló con total sinceridad sobre los cambios que ha vivido en los últimos meses, su amistad con figuras como Tadej Pogacar y Marc Márquez, y su percepción sobre la evolución del paddock y del deporte que ama.

“Pogacar es uno de mis mejores amigos”

Sainz reveló una amistad poco conocida con Tadej Pogacar, reciente campeón del mundo de ciclismo y vencedor del Tour de Francia, con quien comparte entrenamientos y momentos de ocio en Mónaco.

“De los que vivimos aquí, él te diría que es de mis mejores amigos, de los que más veo. Vamos mucho a cenar, salimos en bici… aunque la verdad, sale él a montar conmigo, porque es otro nivel”, bromeó. “Después tomamos un café o una focaccia y hablamos de nuestros deportes. Él sigue mucho la Fórmula 1, y nos lo pasamos genial. Es una persona súper humilde, cercana y sencilla. Poder llamarle amigo es algo increíble”.

El madrileño también admitió que admira profundamente al ciclista esloveno, no solo por sus triunfos, sino por su carácter. “Es uno de los mejores deportistas que he conocido jamás. Tenerlo cerca me inspira mucho”, explicó.

Crítica a la televisión y al exceso de ‘glamour’

Durante la charla, Sainz no evitó referirse al rumbo que está tomando la realización televisiva en la Fórmula 1, cada vez más centrada en el espectáculo y las imágenes del paddock que en lo que sucede en la pista.

“Parece que ahora la tendencia es enseñar a nuestras novias, a los famosos o las reacciones en las gradas. Lo entiendo si es en un momento clave, pero no puede ser que se pierdan los adelantamientos o los duelos más importantes”, criticó.

El fin de semana pasado no mostraron ninguno de los cuatro o cinco adelantamientos que hice, ni la persecución de Fernando (Alonso) a Lewis (Hamilton). Se perdieron muchas cosas. Está bien enseñar el ambiente, pero sin olvidar que esto es competición”, añadió con tono reflexivo.

También se refirió al ambiente dentro del paddock: “A veces hay tantos VIPs que ni podemos caminar. Yo prefiero moverme en bici o en patinete porque si no, es imposible. Hace 10 o 15 años faltaba ambiente; ahora, sobra. Pero hay que recordar que la gente que está ahí trabaja”.

El ritual antes de la carrera

Sainz explicó cómo afronta las horas previas a un Gran Premio. “Una hora antes intento estar solo, en mi habitación. Hago mi comida, me hidrato y me concentro. A las diez de la mañana ya estoy en pista con la primera reunión. De diez a dos estoy ocupado entre briefings y entrevistas, así que ese rato antes de la carrera es mi momento de calma”.

Reconoció que su madre le reprocha a menudo su seriedad: “Tiene razón, me dice que debería sonreír más. Es verdad que en el paddock me agobio con las fotos, la gente… y estoy tan concentrado que parece que estoy enfadado. Pero cuando termina la carrera, sobre todo si va bien, me relajo y vuelvo a sonreír”.

Reflexiones personales: política, deporte y desconexión

Carlos Sainz también habló de su visión sobre la actualidad. “Me he desconectado un poco de la política y de las noticias en España, porque me generaban mal humor. Pero intento mantenerme informado, sobre todo con temas internacionales como el conflicto entre Israel y Palestina. Me gusta entender las dos posturas antes de formarme una opinión”.

En lo deportivo, confesó haber cambiado sus hábitos como espectador: “Veo menos fútbol. Me he vuelto más de Champions, y a veces me aburre ver tantas quejas sobre los árbitros. Creo que hacen su trabajo lo mejor que pueden”.

Ahora su tiempo libre se reparte entre “el ciclismo, el golf y el MotoGP”, tres pasiones que comparte con amigos deportistas.

El futuro de Williams y el motor Mercedes

En cuanto a su situación deportiva, Sainz se mostró optimista con el progreso de Williams, equipo que “ha pasado de ser noveno a quinto en solo un año”. “Eso demuestra que las cosas se están haciendo bien. Estoy orgulloso de formar parte de este proyecto. El paso más difícil es pasar de ser el quinto equipo a pelear con Ferrari, Red Bull o Mercedes, pero esa es mi motivación: ayudar a reconstruir Williams y volver a lo más alto”.

El madrileño confía en el futuro con la nueva normativa de 2026: “De 0 a 300 km/h los coches serán mucho más rápidos, aunque luego la batería cortará pronto. Será un desafío enorme para todos”.

Además, se mostró convencido de que el motor Mercedes será clave en el nuevo ciclo: “Es una de las razones por las que elegí Williams. Todo lo que oigo del motor Mercedes es positivo. Confío plenamente en ellos. Hay ocho equipos con motor Mercedes, y aunque algunos sean superiores, nosotros vamos por el camino correcto”.

Admiración por Marc Márquez

Para cerrar, Sainz tuvo palabras de elogio hacia otro referente del deporte español, Marc Márquez, con quien mantiene una gran relación. “Marc ha dominado su deporte como pocos. Cuando se retire, lo recordaremos como recordamos a Ayrton Senna: por su carisma, su talento y su legado. Ya le felicité porque ha hecho un año increíble. La caída reciente fue una pena, pero volverá más fuerte”, aseguró.

Un piloto más maduro, más humano

Carlos Sainz se muestra más reflexivo que nunca. Habla con la serenidad de quien ha aprendido a disfrutar de la vida más allá de la presión de la Fórmula 1, sin perder la ambición de seguir creciendo.

Entre confidencias, bromas y reflexiones, dejó claro que no solo busca victorias, sino equilibrio. Su presente en Williams, sus amistades fuera del asfalto y su manera de entender el deporte reflejan a un piloto que, a sus 31 años, ha encontrado su lugar en el mundo.