GP de Italia

De Monza a Bakú: Alonso busca la revancha tras otro abandono doloroso

El piloto español, Fernando Alonso. / EP

Fernando Alonso abandonó el GP de Italia cuando marchaba séptimo: la suspensión de su Aston Martin cedió tras el impacto de grava en las primeras vueltas

La Fórmula 1 ya se prepara para desplegar su espectáculo en el Bulevar de Bakú con motivo del Gran Premio de Azerbaiyán, pero todavía resuenan las secuelas de la última cita en Monza, donde Fernando Alonso vio cómo se esfumaba una gran oportunidad de sumar puntos valiosos. El asturiano marchaba séptimo cuando, en la vuelta 24, la suspensión de su AMR25 cedió en la entrada de Ascari, obligándole a un abandono tan doloroso como inesperado.

El origen: un enemigo invisible

En un primer momento, las especulaciones fueron múltiples: un fallo mecánico, un problema en la trazada, incluso un error de pilotaje. Sin embargo, con el paso de los días se ha desvelado la verdadera causa: grava lanzada por otros monoplazas en la salida.

Según la prensa especializada italiana, varios fragmentos de piedra impactaron en el Aston Martin durante los compases iniciales de la carrera. El daño fue imperceptible a simple vista, pero suficiente para comprometer el coche en un trazado tan exigente como Monza, donde la carga aerodinámica y la presión sobre los componentes es constante. Tras casi media carrera, el golpe acumulado terminó quebrando uno de los brazos de suspensión, sellando el destino del piloto español.

Un patrón que se repite

No es la primera vez que Alonso sufre con la grava lanzada por otros pilotos en esta temporada. Ya en el GP de Australia, Pierre Gasly le obligó a abandonar tras dejar una auténtica “piscina de piedras” en la trazada de Melbourne, que terminó enviando al asturiano contra el muro.

El de Monza, sin embargo, duele especialmente: Aston Martin había estimado que sus coches estarían entre los puestos 13 y 16, pero la ejecución perfecta en clasificación y la estrategia brillante de Alonso le habían catapultado a posiciones de puntos. El fallo técnico arruinó una oportunidad inesperada de rescatar un botín valioso.

La voz del equipo

Mike Krack, jefe de pista de Aston Martin, fue tajante:

“En la Fórmula 1 no hay milagros. Lo que hizo Fernando en clasificación y durante las primeras vueltas fue extraordinario. Teníamos una posibilidad que parecía inexistente, pero se cerró de la manera más cruel con la rotura de la suspensión”.

El abandono deja a Alonso con un regusto amargo, sobre todo porque cifra en 35 o 40 los puntos perdidos este curso por incidentes ajenos, una sangría que ha condicionado buena parte de su temporada.

De la frustración a Bakú

El capítulo de Monza queda como un ejemplo más de lo imprevisible que puede ser la Fórmula 1, donde incluso un detalle tan aparentemente menor como unas piedras en la pista puede arruinar un fin de semana perfecto.

Ahora, el objetivo se traslada a Azerbaiyán, donde Alonso y Aston Martin buscarán redimirse en un trazado urbano repleto de trampas, pero también de oportunidades. El asturiano llega con la lección aprendida: en este campeonato, nada se puede dar por seguro hasta ver la bandera a cuadros.