FÓRMULA 1

Fernando Alonso a la espera de la carrera que nunca llega

La temporada se le escapa entre los dedos a Aston Martin | El equipo ha caído al séptimo puesto en constructores y Alonso ve cada vez más lejos la opción de un resultado grande

El piloto español de F1, Fernando Alonso. / EP
El piloto español de F1, Fernando Alonso. / EP

El Gran Premio de Azerbaiyán 2025 volvió a ser un reflejo doloroso de la temporada de Fernando Alonso y Aston Martin. El bicampeón español, siempre combativo y dispuesto a exprimir hasta la última décima de rendimiento, tuvo que conformarse con un 15º puesto en Bakú, muy lejos de los puntos y de cualquier ilusión de pelear en la zona media. El circuito urbano del Caspio, con sus rectas interminables y sus exigentes frenadas, expuso una vez más las carencias de un coche que nació con limitaciones estructurales y que no ofrece margen para milagros.

Un fin de semana sin margen

El sábado ya se intuía que el resultado sería discreto. Mientras la clasificación se convertía en un auténtico caos con seis banderas rojas, Alonso nunca encontró el ritmo necesario para colarse entre los diez primeros. El domingo, la carrera fue limpia en cabeza, con pocas incidencias que pudieran abrir hueco a la sorpresa. Alonso arrancó retrasado y se quedó condenado a pasar 51 vueltas en cola, como él mismo resumió con amargura: “Si sales delante, pasan cosas; si sales detrás, solo puedes seguir el tren hasta el final”.

En Bakú, la falta de degradación y la escasa variedad estratégica dejaron todo demasiado estático. Apenas una parada por coche y ningún abandono significativo entre los rivales directos. Era el peor escenario posible para un Aston Martin que solo aspira a brillar cuando el caos entra en juego.

Las carencias del AMR25

El AMR25 ha mostrado cierta velocidad en recta, pero con una estabilidad muy deficiente en curva. En Bakú, esa debilidad se convirtió en un suplicio: cada frenada era un riesgo y el paso por curva larga dejaba a Alonso vendido. Lo reconocía el propio Mike Krack, director del equipo: “Los pilotos lo dieron todo, pero no había ritmo. Bakú no era nuestro circuito”.

La falta de consistencia técnica se traduce en resultados. Aston Martin ocupa ya el séptimo puesto en el Mundial de Constructores con 62 puntos, superado por Racing Bulls (72) y a 39 unidades de distancia de un sorprendente Williams (101), que ha logrado convertir a Carlos Sainz en protagonista con un podio histórico.

El contraste con los rivales

El contraste es lo que más duele. Otros pilotos de coches de zona media como Sainz (Williams), Hülkenberg (Sauber) o el joven Hadjar (Racing Bulls) han encontrado circunstancias para brillar con podios o resultados de mérito. Alonso, en cambio, no ha tenido esa oportunidad en todo 2025. Hungría o Zandvoort fueron escenarios propicios, pero faltó el golpe de suerte o la decisión estratégica adecuada.

Él mismo lo resumió con resignación: “Van surgiendo oportunidades. Hungría lo fue, Zandvoort también. Pero si las pierdes, no vuelven. A mí este año no me está cayendo ninguna”.

Singapur como esperanza

El calendario ofrece ahora una pequeña rendija de optimismo: Singapur. El trazado urbano de Marina Bay se adapta mejor a las cualidades de Alonso y, sobre todo, castiga más a los coches que dependen de la velocidad punta. Allí, la gestión de neumáticos, el talento para frenar al límite y la resistencia mental durante una de las carreras más largas y exigentes del año pueden marcar la diferencia.

Aun así, el propio Alonso sabe que el gran resultado que se le resiste desde hace meses solo llegará con una combinación de factores externos: un Safety Car en el momento exacto, errores de rivales de mayor entidad o condiciones cambiantes de pista. Sin esos ingredientes, el AMR25 carece de armas para entrar en la batalla por los grandes puntos.

Mirando a 2026

La sensación es clara: Aston Martin ya piensa más en 2026 que en 2025. Con el cambio reglamentario a la vista y la nueva asociación técnica con Honda en camino, el equipo de Silverstone asume que la presente temporada será de transición. Alonso, mientras tanto, continúa defendiendo su prestigio, tratando de aprovechar cualquier resquicio para sumar puntos y mantenerse como referente dentro de la parrilla.

El asturiano, que cumplirá 44 años antes de la próxima gran revolución de la Fórmula 1, no ha perdido ni un ápice de ambición. Pero su paciencia vuelve a ser puesta a prueba: cada domingo, el reloj avanza, los rivales suman y el resultado que le devuelva al podio se hace esperar.

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