fórmula 1

Baño de realidad para Aston Martin en Bahréin

La primera semana de test en Bahréin dejó a Fernando Alonso y Lance Stroll con poco más de 200 vueltas acumuladas y tiempos muy discretos, una combinación preocupante en un contexto de reglamento nuevo donde cada kilómetro resulta fundamental

Fernando Alonso hace declaraciones ante los medios. / EP
Fernando Alonso hace declaraciones ante los medios. / EP

Aston Martin ha pasado de la ilusión desbordada al realismo más crudo en apenas tres días de test en Bahréin. El AMR26, el monoplaza llamado a liderar una nueva era bajo el reglamento 2026 y con Honda como socio oficial, ha comenzado su andadura dejando una sensación clara en el paddock: hay mucho más trabajo del previsto.

Los números no engañan. Fernando Alonso y Lance Stroll apenas superaron las 200 vueltas acumuladas en la primera semana, una cifra discreta en comparación con sus rivales directos. Pero lo más preocupante no fue solo la falta de kilometraje, sino la distancia en los tiempos: hasta cuatro segundos respecto a Mercedes y aún más lejos de McLaren y Red Bull. En una Fórmula 1 donde cada décima es oro, esa brecha supone un auténtico golpe de realidad.

Mike Krack, ingeniero jefe de pista, fue claro y directo. “Tenemos mucho trabajo por hacer”, reconoció sin rodeos. El luxemburgués insistió en que el AMR26 es un proyecto completamente nuevo, un coche que exige integrar chasis, aerodinámica y unidad de potencia bajo parámetros inéditos. “No estamos al nivel competitivo de otros en este momento”, admitió. Ahora, la prioridad es evidente: ordenar problemas, fijar prioridades y actuar con método.

La fiabilidad ha sido el gran obstáculo. Problemas vinculados a la unidad de potencia Honda y a la caja de cambios limitaron los programas de rodaje. Sin continuidad en pista, resulta imposible evaluar el comportamiento aerodinámico, la degradación de neumáticos o la gestión híbrida. “Necesitamos un coche que acumule kilómetros”, recalcó Krack. Porque sin datos, no hay evolución.

Pedro de la Rosa, portavoz del equipo, reforzó el mensaje de paciencia. “No se arreglará en una noche ni en cinco minutos”, advirtió. El español reconoció que el equipo va con retraso, pero defendió la apuesta estratégica por Honda. “Ser equipo oficial nos hará más fuertes a medio y largo plazo”. El mensaje interno es claro: confiar en el proceso.

El contraste con el discurso de hace unas semanas es evidente. Donde antes se hablaba de podios y ambición inmediata, ahora predomina la prudencia. Australia ya no es un objetivo de conquista, sino un punto de partida.

En este escenario, el liderazgo de Adrian Newey cobra una dimensión clave. “Cuando habla Adrian, todo el equipo sabe lo que hay que hacer”, aseguró De la Rosa. Sin embargo, incluso el ingeniero más laureado necesita datos sólidos para construir rendimiento. Y esos datos solo llegan rodando.

El segundo bloque de test será decisivo. Aston Martin confía en que el potencial del AMR26 esté ahí, oculto tras una semana complicada. Pero la sensación es inequívoca: la temporada empieza cuesta arriba. Primero fiabilidad. Luego consistencia. Y solo después, rendimiento. En la F1 moderna, el tiempo perdido en invierno se paga caro en primavera.

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