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Irene Montero pide dinero para el bar de Iglesias mientras gana casi 300.000 euros

Irene Montero en el vídeo subido a redes sociales. / X
Montero pide dinero para la Taberna Garibaldi, el negocio de Pablo Iglesias, pese a su elevado salario como futura eurodiputada

La exministra de Igualdad y futura eurodiputada, Irene Montero, ha solicitado apoyo económico para la Taberna Garibaldi, un establecimiento hostelero impulsado por su pareja, Pablo Iglesias. La petición, realizada en un acto público y difundida en redes sociales, ha llamado especialmente la atención por coincidir con el reciente nombramiento de Montero como candidata electa al Parlamento Europeo, cargo que conlleva un salario anual próximo a los 300.000 euros brutos, sumando retribución, dietas y complementos.

Durante su intervención, Montero pidió expresamente a sus seguidores que “apoyen la Taberna Garibaldi”, calificándola como un "espacio de encuentro" y de "cuidado común", más allá del aspecto comercial del local. Subrayó además el valor simbólico del proyecto en el marco de los ideales de izquierda, antifascismo, feminismo y antirracismo.

La Taberna Garibaldi

La Taberna Garibaldi, ubicada en Madrid, se presenta como un espacio que combina la actividad hostelera tradicional con la militancia ideológica. Desde su apertura, ha sido promovida como un punto de reunión para personas afines a movimientos sociales de izquierda, sindicatos y organizaciones progresistas.

Durante su llamamiento, Montero reconoció, en tono humorístico, que Pablo Iglesias "no canta tan bien", en referencia a las actividades musicales que organiza el local, pero insistió en que el objetivo fundamental era crear comunidad y fomentar redes de apoyo entre quienes comparten valores políticos comunes.

La petición pública de fondos para ampliar o mantener un negocio privado ha generado amplias críticas en redes sociales y en medios de comunicación. Muchos usuarios y analistas han señalado la incongruencia de que una figura política que pronto percibirá un elevado salario institucional solicite dinero a sus bases militantes para sostener un proyecto personal y comercial.

La polémica se intensifica en un contexto en el que Irene Montero y su formación política han defendido históricamente principios de redistribución de la riqueza, austeridad en el uso de fondos públicos y oposición al capitalismo de mercado.

Durante su discurso, Montero no solo pidió apoyo económico para la taberna, sino que también lanzó un mensaje de reafirmación ideológica. Aseguró que ser de izquierdas, feminista o antirracista es motivo de orgullo, no de vergüenza, y criticó a quienes intentan estigmatizar estas identidades políticas. El discurso buscó reforzar la identidad de grupo en un momento en que la izquierda tradicional atraviesa un proceso de fragmentación política y pérdida de apoyo electoral.

La campaña de Irene Montero para solicitar apoyo económico a la Taberna Garibaldi, pese a su futura posición como eurodiputada y su elevado nivel de ingresos, ha abierto un debate público sobre la coherencia ética y política de los dirigentes de izquierda.

Mientras algunos defienden la legitimidad de pedir colaboración para un espacio cultural y militante, otros consideran que la solicitud deslegitima el discurso de lucha contra el privilegio que tradicionalmente ha abanderado Unidas Podemos y sus representantes.