“Impactante e irreal”: lo que apareció en una carretera de Cantabria y dejó a todos helados
Expertos recuerdan que los buitres usan a menudo el asfalto como pista de despegue, aprovechando las corrientes térmicas
La escena, descrita por los testigos como “impactante e irreal”, tuvo lugar a plena luz del día, cuando un buitre de gran envergadura se mantuvo completamente inmóvil en el asfalto, con las alas extendidas, impidiendo el paso de vehículos en uno de los accesos a la comunidad cántabra. La Guardia Civil fue alertada de inmediato por los ocupantes del vehículo, quienes decidieron actuar una vez se aseguraron de que no existía peligro de colisión.
Los buitres y las carreteras: un fenómeno más habitual de lo que parece
Aunque la imagen pueda parecer propia de una película, lo cierto es que episodios similares han sido documentados en otras zonas del norte de España, como Avilés, donde hace apenas un mes se vivió un caso prácticamente idéntico. Según explican los expertos en ornitología, los buitres leonados suelen utilizar las carreteras como pistas de despegue, aprovechando las corrientes térmicas generadas por el calor del asfalto y el tránsito de vehículos.
Estos animales, cuya presencia se ha incrementado en los últimos años en la cornisa cantábrica, forman parte de un ecosistema en recuperación que choca, no sin consecuencias, con la presencia constante de tráfico rodado.
Recomendaciones en caso de avistamiento de fauna en carretera
Ante situaciones de este tipo, la Dirección General de Tráfico y el SEPRONA recomiendan extremar la precaución, reducir la velocidad, y no interactuar con el animal. En lugar de ello, se debe alertar a los servicios correspondientes mediante una llamada al 112 o al 062, número directo del SEPRONA, la unidad especializada de la Guardia Civil en la protección del medio natural.
No se debe intentar mover al animal ni salir del vehículo sin una evaluación segura del entorno.
Este episodio vuelve a poner de manifiesto la delicada relación entre fauna salvaje y tráfico en regiones como Cantabria, donde el equilibrio entre conservación y movilidad se vuelve cada vez más complejo. El aumento de población de aves carroñeras, unido a la pérdida de hábitat en otras zonas, está provocando una mayor interacción entre humanos y especies protegidas.