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Cantabria también tiene su Punch: rechazado y criado con un muñeco

En Cantabria, un pequeño primate rechazado por su madre sobrevivió gracias a los cuidados humanos y a un simple muñeco. / Telecinco / Zoo de Santillana
La historia viral de Punch en Japón tiene su reflejo en Cantabria. Aquí, un pequeño mono rechazado por su madre encontró en un peluche el consuelo que necesitaba para salir adelante

La historia de Punch, el macaco japonés que se hizo viral por abrazar un peluche tras ser rechazado por su madre, tiene un reflejo en Cantabria. En el Zoo de Santillana del Mar vive Richter, un pequeño mono Saimiri de América del Sur que también necesitó un peluche para sentirse seguro después de que su madre no lo amamantara.

La dueña consorte del recinto, Maribel Angulo, explica que este tipo de rechazos no son extraños en el mundo animal y que cada caso responde a circunstancias diferentes.

Rechazado por su madre y criado con biberón

Richter nació junto a otras tres crías, pero su madre no le daba de mamar. Fue su abuela quien intentó acogerlo, aunque no podía alimentarlo. Ante la situación, el equipo del Zoo de Santillana del Mar tuvo que intervenir.

«Yo le he criado con biberones desde que era muy pequeño», explica Maribel. Además, le dieron un pequeño peluche que le ayudó a suplir el contacto materno.

El efecto terapéutico del peluche

Según detalla la responsable del zoo, el peluche cumple una función clave en el desarrollo de estos primates.

Los Saimiri suelen agarrarse al pelo de sus madres para sentirse protegidos y transportarse. Al faltar ese contacto, el peluche actúa como sustituto: transmite calor, seguridad y tranquilidad, de forma similar al arrullo de un bebé humano.

«El peluche simula el agarre al pelo de su madre», resume Maribel.

Integrado en su manada… pero con su peluche

Actualmente, Richter, que ya tiene más de un año, está plenamente integrado en su manada. Sin embargo, sigue subiendo a los árboles con su peluche, al que permanece muy unido.

Durante su crianza, también pasó tiempo en casa de sus cuidadores, donde se aferraba a mantas y recibía cuidados constantes hasta poder incorporarse progresivamente al grupo.

Un caso similar al de Punch

El caso del monito cántabro demuestra que lo ocurrido con Punch en Japón no es algo excepcional. En ocasiones, las madres pueden rechazar a sus crías por estrés, falta de leche o inexperiencia.

La historia de Richter en Cantabria se ha convertido en uno de los relatos más entrañables del zoo, mostrando cómo la intervención humana, bien gestionada, puede garantizar un final feliz para animales vulnerables.

En Santillana del Mar, este pequeño Saimiri no solo encontró una segunda oportunidad, sino también un peluche que aún hoy sigue siendo su refugio.