Cuatro rutas desde Potes que te harán redescubrir Cantabria a pie
Las mejores rutas de senderismo en el interior de Cantabria comienzan en Potes. Desde esta villa histórica es posible recorrer caminos que combinan patrimonio natural, legado espiritual y vistas privilegiadas del valle de Liébana y los Picos de Europa
Cantabria es tierra de contrastes y de paisajes que sorprenden a cada paso. Y en su corazón montañoso se encuentra Potes, capital de la comarca de Liébana, punto de partida de algunas de las rutas de senderismo más especiales del norte de España. Esta villa, atravesada por ríos, abrazada por los Picos de Europa y con un legado histórico y espiritual profundo, es también un paraíso para los amantes del senderismo y la naturaleza. Desde aquí se pueden realizar caminatas de distinta dificultad que permiten adentrarse en bosques milenarios, subir a miradores impresionantes o recorrer antiguos caminos que un día conectaron a las gentes del valle.
Una de las opciones más atractivas es la subida al Monte Arabedes, un recorrido circular de poco más de seis kilómetros que atraviesa antiguos viñedos y ofrece vistas privilegiadas sobre Potes. El sendero arranca junto al colegio público de la villa y recorre el “camino viejo de Rases”, una pista que asciende hacia la ermita de la Magdalena y después se adentra en las laderas del monte, donde aún se conservan los muros de piedra de los antiguos bancales de uva. El punto culminante de la ruta es un mirador de madera que permite contemplar todo el entorno antes de regresar al punto de inicio.
Otra caminata destacada es la que lleva de Potes a Armaño, atravesando encinares, antiguas fincas y caminos rurales con un desnivel muy suave. El trazado discurre por la pista que nace junto al colegio Concepción Arenal, y permite disfrutar del encinar cantábrico, salpicado de alcornoques, madroños y enebros, hasta llegar al pequeño pueblo de Armaño. Aquí se conserva la casona familiar de la escritora que da nombre al colegio. El regreso se realiza bordeando el río Deva, lo que permite contemplar otras vistas del valle y cerrar un recorrido amable y muy enriquecedor.
Para los que buscan una experiencia más natural y menos transitada, la ruta por el Monte Tolibes es una opción excelente. Este sendero atraviesa el mayor alcornocal de Cantabria y culmina en la ermita de Valmayor, situada en un enclave de gran belleza. Se parte desde la carretera nacional 621 y se sigue una pista que rodea el monte por el norte hasta alcanzar el claro donde se encuentra la ermita, un edificio del siglo X que encierra un retablo barroco singular. La vegetación mediterránea y la tranquilidad de este bosque hacen de esta ruta una auténtica joya para los sentidos.
Pero si lo que se busca es una ruta desafiante, coronada por un paisaje que corta la respiración, entonces la ascensión al Monte La Viorna es la elección perfecta. Este pico, de 1.095 metros, es visible desde toda la comarca y está coronado por una gran cruz metálica, símbolo espiritual del valle. La subida parte desde la ermita de la Virgen del Camino, a las afueras de Potes, y atraviesa pinares, roquedales y zonas de vegetación mediterránea. A lo largo del trayecto se disfruta de vistas del Monasterio de Santo Toribio de Liébana, lugar de peregrinación y meta del Camino Lebaniego. La cumbre ofrece una panorámica espectacular del macizo oriental de los Picos de Europa y del valle en su totalidad.
Estas rutas, de dificultad media o alta, son una invitación a descubrir la riqueza natural, cultural y espiritual de Liébana. Cada una, con su carácter particular, permite conocer una faceta distinta de este territorio único: desde antiguos caminos de viticultores hasta bosques relictos o cimas coronadas por la historia. Caminando desde Potes se aprende a mirar el paisaje con otros ojos, a detenerse en los detalles y a comprender cómo la naturaleza y la cultura se han entrelazado en este rincón mágico de Cantabria.

