Destinos con historia y naturaleza

De Santander a Liébana: el recorrido por Cantabria que cada vez hacen más viajeros

Esta comarca cántabra parece sacada de una leyenda medieval: monasterios sagrados, aldeas fortificadas y montañas que lo vigilan todo. / Ayuntamiento de Potes

Cada año más viajeros descubren Cantabria, una región donde se combinan pueblos medievales, cuevas prehistóricas y escenarios naturales únicos

Cantabria se ha consolidado como uno de los destinos más completos del norte de España para una escapada de varios días. Su territorio reúne naturaleza, historia, pueblos medievales, cuevas prehistóricas y una gastronomía con identidad propia, lo que la convierte en una región ideal para quienes la visitan por primera vez.

Desde la bahía de Santander hasta las montañas de los Picos de Europa, Cantabria ofrece una gran variedad de lugares y experiencias que permiten descubrir la esencia del norte peninsular.

Santander, el punto de partida

La capital cántabra suele ser el punto de partida para recorrer la región. Santander combina mar, arquitectura y espacios históricos, por lo que una buena forma de comenzar la visita es pasear por su centro.

Entre los lugares más conocidos destacan la Catedral de Santander, el Paseo de Pereda o el Palacio de la Magdalena, uno de los edificios más representativos de la ciudad.

Otra de las experiencias más populares es realizar un paseo en barco por la bahía de Santander. Este recorrido, que suele durar alrededor de una hora, permite contemplar la ciudad desde el mar y descubrir algunos de sus paisajes más conocidos, como las playas del Sardinero.

Los Picos de Europa y el teleférico de Fuente Dé

Más allá de la costa, Cantabria ofrece algunos de los paisajes de montaña más espectaculares del norte de España. Uno de los lugares imprescindibles es el Parque Nacional de los Picos de Europa, compartido con Asturias y León.

Uno de sus principales atractivos es el teleférico de Fuente Dé, que en pocos minutos asciende hasta un mirador situado en plena montaña. Desde allí se pueden contemplar las cumbres y los valles del macizo central, uno de los paisajes más impresionantes de la cordillera.

Muchas excursiones hacia esta zona incluyen también paradas en otros lugares emblemáticos de la comarca de Liébana.

Potes y el Monasterio de Santo Toribio

En el valle de Liébana se encuentra Potes, considerado uno de los pueblos más bonitos del interior de Cantabria. Su casco histórico, con casas tradicionales y puentes sobre el río, lo convierte en una parada habitual para quienes recorren esta zona.

Muy cerca se sitúa el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, uno de los principales centros de peregrinación del cristianismo y punto final del conocido Camino Lebaniego.

Otro de los paisajes más impresionantes de esta zona es el Desfiladero de La Hermida, un cañón natural formado por el río Deva que conecta la costa con el interior montañoso.

Pueblos con historia y arquitectura medieval

Cantabria también destaca por sus pueblos históricos. Uno de los más conocidos es Santillana del Mar, considerado uno de los conjuntos medievales mejor conservados de España. Sus calles empedradas y casonas señoriales lo convierten en uno de los lugares más visitados de la región.

Otro destino destacado es Comillas, donde se encuentra El Capricho de Gaudí, una de las pocas obras del arquitecto catalán fuera de Cataluña. En esta localidad también se pueden visitar el Palacio de Sobrellano y otros edificios de estilo modernista.

En la costa occidental destaca San Vicente de la Barquera, famoso por su casco histórico, su castillo medieval y las vistas al mar Cantábrico.

Cuevas prehistóricas y patrimonio natural

Cantabria es uno de los territorios más importantes del mundo en arte rupestre. Uno de los lugares más visitados es la Neocueva de Altamira, una reproducción exacta de la cueva original declarada Patrimonio de la Humanidad.

En su interior se pueden contemplar las famosas pinturas de bisontes, realizadas hace más de 30.000 años, consideradas una de las grandes obras del arte prehistórico.

Otra visita destacada es la Cueva de El Soplao, famosa por sus formaciones geológicas. En su interior se recorren galerías y salas donde se pueden observar estalactitas, estalagmitas y estructuras minerales poco comunes.

Santoña y la tradición de la anchoa

La gastronomía es otro de los grandes atractivos de Cantabria. Uno de los productos más conocidos de la región son las anchoas de Santoña, consideradas entre las mejores del mundo.

En esta localidad costera se pueden realizar visitas guiadas a fábricas conserveras, donde se explica el proceso tradicional de elaboración, desde la salazón hasta el sobado manual del pescado.

Muchas de estas visitas incluyen también degustaciones y recorridos por el Museo de la Anchoa, además de paseos por las marismas de Santoña, uno de los humedales más importantes del norte de España para las aves migratorias.