El restaurante que todo amante del buen comer debería visitar en los Picos de Europa
En este acogedor restaurante, la tradición y el sabor se entrelazan para ofrecer una experiencia culinaria única, capaz de transportar al comensal a las raíces más profundas de Cantabria.
Un homenaje a la cocina lebaniega
El plato estrella del restaurante es, sin duda, el cocido lebaniego, un guiso emblemático que combina garbanzos, chorizo, costilla, morcilla, tocino y repollo en una sinfonía de sabores que ha sido reconocida con premios a nivel regional. Este plato, que antaño alimentaba a pastores y caminantes de los Picos de Europa, sigue siendo hoy un símbolo de la hospitalidad lebaniega.
Pero la oferta gastronómica no se detiene ahí. La carta del restaurante rinde homenaje a los productos locales con una selección de carnes de Tudanca, una raza autóctona de vacuno cuya carne es apreciada por su sabor intenso y su textura tierna. Destacan elaboraciones como el entrecot de vaca vieja, la costilla al horno cocinada lentamente durante horas o el lomo de venado con foie y salsa de hongos, una exquisitez para los amantes de la carne de caza.
El queso es otro de los grandes protagonistas de la carta. Los quesos lebaniegos, con su carácter artesanal y su sabor inconfundible, se presentan en tablas cuidadosamente seleccionadas o en combinaciones sorprendentes como el queso de Pido con anchoas de Santoña y mermelada de vino de Liébana, una fusión de tradición y creatividad.
Un festín para todos los gustos
Para aquellos que buscan una experiencia gastronómica completa, el restaurante ofrece una serie de menús especiales que permiten recorrer los sabores más representativos de la comarca.
El Menú del Peregrino, inspirado en el Camino Lebaniego, es una oda a la cocina reconfortante y sustanciosa. Comienza con una sopa de cocido con fideos, sigue con los garbanzos y su compango —chorizo, costilla, repollo, morcilla, relleno, zancarrón y tocino— y finaliza con un postre casero.
El Menú del Capitán, diseñado para dos personas, es una opción perfecta para quienes desean compartir una experiencia gastronómica auténtica. Incluye especialidades como la costilla de Tudanca al horno, acompañada de entrantes tradicionales y un final dulce a la altura de la ocasión.
Para los más pequeños, el Menú Infantil ofrece opciones adaptadas a sus gustos, con platos sencillos pero igualmente fieles a la calidad de los productos locales.
Sabores que evocan historia y tradición
Los entrantes y platos de picoteo del restaurante son un homenaje a la gastronomía rural de Cantabria. Desde el tradicional paté de Potes, elaborado con jabalí o venado, hasta el borono con manzana frita, un embutido típico similar a la morcilla, cada bocado cuenta una historia.
Los amantes de los guisos encontrarán en este restaurante un verdadero paraíso. Además del cocido lebaniego, la carta incluye otras joyas de la cocina de cuchara, como el cocido montañés, a base de alubias, chorizo, morcilla, tocino y berza, y los callos con garbanzos, un plato contundente y lleno de sabor.
Las tablas de embutidos y quesos son una excelente opción para compartir y degustar algunos de los productos más representativos de la región. La Tabla Lebaniega, con jamón de Tudanca, foie gras de Tudanca con mermelada de naranja al orujo, chorizo y salchichón de venado, es una de las más apreciadas por los comensales.
El Canónigo: el broche de oro perfecto
Si hay un postre que define la experiencia en El Cenador del Capitán, ese es el Canónigo. Esta delicia tradicional, elaborada con merengue y una base de natillas, se ha convertido en un emblema del restaurante. Su sabor delicado y su textura esponjosa hacen que sea el final ideal para una comida que exalta la identidad gastronómica de Cantabria.
Una experiencia imprescindible en Liébana
Visitar El Cenador del Capitán es mucho más que sentarse a la mesa: es emprender un viaje a través de los sabores y aromas de una tierra que ha sabido preservar su esencia culinaria. Con un ambiente acogedor, una cocina basada en el producto local y un servicio que transmite pasión por la gastronomía, este restaurante se erige como un referente imprescindible para quienes buscan disfrutar de la auténtica cocina lebaniega.
Para quienes desean descubrir Cantabria a través del paladar, este es, sin duda, un destino obligado en el corazón de Liébana.