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El Diario de Cantabria

Maestros del confinamiento

En el pequeño municipio de Tresviso, situado en el extremo occidental de Cantabria, sus veinte habitantes llevan como nadie el estar encerrados por el decreto del estado de alarma debido al coronavirus, puesto que estacionalmente, cuando la nieve los visita, no pueden salir de sus casas en varios días.

Vista 
general 
desde 
el mirador de Santa 
Catalina, del camino de acceso al pequeño municipio de Tresviso, 
situado en el extremo 
occidental de Cantabria, desde 
Urdón, 
salvando casi 1.000 metros de denivel.
 / Pablo G. Hermida
Vista general desde el mirador de Santa Catalina, del camino de acceso al pequeño municipio de Tresviso, situado en el extremo occidental de Cantabria, desde Urdón, salvando casi 1.000 metros de denivel. / Pablo G. Hermida
Maestros del confinamiento

Tanto es así que en ocasiones no tienen forma ni de disponer de víveres y productos de primera necesidad, que les llegan, por ejemplo, a través del helicóptero del Gobierno cántabro. El alcalde de Tresviso, Javier Campo, relata a Efe que en su municipio este periodo de encierro, que se prolongará hasta mediados de abril como mínimo, se está llevando muy bien. «Estamos acostumbrados al confinamiento», reconoce el regidor. El hecho de que no se esté haciendo tan duro el encierro por la pandemia del Covid-19 no significa que los vecinos de este municipio sean ajenos a que está causando estragos en muchos países, sobre todo en Italia y España, lo que ven con preocupación. Tresviso y sus veinte habitantes, una población envejecida en consonancia con el mundo rural de Cantabria y de España, de momento atraviesan una situación tranquila. De hecho, no ha sido necesario ni habilitar un servicio especial a algunos vecinos, sobre todo a los más mayores, como han tenido que hacer en otros ayuntamientos de la región para que pudieran disponer de ciertos productos. «No se ha puesto ninguna ayuda porque esto es una cosa relativamente habitual para nosotros», explica.

Javier Campo se ha puesto en contacto con los vecinos que tienen más problemas de comunicación para saber si necesitaban algo y cómo se encontraban, pero está «todo en orden y todo bien».

Hay víveres y medicamentos para todos debido a que todas las semanas llegan furgonetas ambulantes con carne, productos congelados o fruta, por lo que «no hay ningún problema». «Nos lo traen a casa como quien dice», subraya. Pese a haber llegado ya la primavera, en Tresviso no levantan «la guardia invernal», puesto que todavía están a tiempo de sufrir una de esas fuertes nevadas que les dejan sin contacto directo con el exterior durante días. «Este año apenas ha nevado. Ha sido un invierno muy benigno», destaca Campo. 

Por último, el alcalde aprovecha para animar a todos los ciudadanos a quedarse en casa porque esta situación, al contrario de la que acostumbran ellos obligados por la meteorología, va de «salvar vidas».

«Es una cosa bien clara, cuanto mejor llevemos el tiempo, más vidas se salvan. Estamos hablando de salvar vidas, quedándonos en casa. Es una cosa muy sencilla», insiste, al tiempo que recomienda sobrellevarlo con actitud activa y positiva.

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