turismo rural

Los quesos cántabros más deliciosos se hacen en esta localidad

Una de las calles de Pido. / A.E
El pequeño pueblo de Pido, ubicado en la margen derecha del río Deva, se accede desde la carretera que conecta Espinama con Fuente Dé, mediante un ramal a la izquierda después de superar Espinama

Esta pintoresca localidad se extiende por la ladera de la montaña, con una marcada diferencia de altitud entre las zonas más bajas cercanas al puente de acceso y los barrios elevados, como el Otero y la Cimerá. En invierno, la ubicación umbría de Pido intensifica el frío propio de la región.

Barrios históricos de Pido

A pesar de su tamaño, Pido tiene varios barrios con una rica tradición histórica, muchos de los cuales figuran en documentos que datan del siglo XVII. La división principal del pueblo se realiza entre los barrios de Braniella (por donde se accede a Pido) y Pido propiamente dicho, separados por un límite natural cerca de la escuela, que se encuentra a la derecha de la gran cuesta o varga.

Dentro de Braniella, se encuentran subdivisiones como la Bajerá (zona más baja), la Cimerá (más alta), el barrio del Otero (tras la escuela) y la zona de la Bolera. En Pido, destacan barrios como Migaldera (cerca de Braniella), la Pumará (más alejada, al fondo del pueblo) y La Gatera.

Arquitectura tradicional

Pido es conocido por su arquitectura tradicional, que, aunque cada vez más transformada, conserva elementos auténticos que merecen ser admirados. Las casas, generalmente alineadas, conforman ringleras (filas de casas adosadas), pero también existen algunas aisladas, especialmente en las zonas de La Bolera y Las Hazas, esta última dedicada a la labranza y zona de expansión del pueblo.
El uso de la piedra y la madera es característico de las construcciones, destacándose las cubiertas de los pajares tradicionales que cuentan con múltiples postes y apoyos perfectamente engarzados. También se pueden observar los sardos, entrelazados con varas de avellana, aunque cada vez más difíciles de encontrar.

Hórreos y otros restos etnográficos

Uno de los elementos más representativos de la arquitectura tradicional de Pido son los hórreos. Actualmente, solo sobreviven dos, uno en el barrio del Otero (bien conservado) y otro en La Gatera, que está bastante deteriorado. A lo largo de los años, algunos hórreos de Pido han sido trasladados a otros lugares, como el camping de El Redondo en Fuente Dé y el Museo Etnográfico de Cantabria en Muriedas. Estos hórreos, junto con los que se encuentran en otras localidades cercanas, representan una pequeña fracción de los más de treinta que existían en el Concejo de Pido a mediados del siglo XVIII.

En la zona entre el Otero y la Cimerá, cerca de la Fuente Mariana, se pueden observar restos de un "potro" de madera, utilizado para herrar vacas y otros animales, una operación que hoy forma parte de la historia. También se encuentran portales, donde en el pasado se almacenaban las cosechas, como la hierba, transportadas en carros.

Edificaciones notables

Pido cuenta con varios edificios que merecen ser destacados:

  • La ermita de San Roque, pequeña y construida en piedra y madera, se encuentra en Migaldera y es un ejemplo de la arquitectura religiosa popular. La imagen de su espadaña, con la Peña Remoña de fondo, ha sido un tema recurrente en la pintura local.
  • La Casa del Toro, situada en la salida del pueblo hacia la quesería y las fincas, era el lugar donde se mantenía al toro del pueblo, utilizado para la inseminación de las vacas locales.
  • La Fábrica de electricidad, hoy transformada en una casa particular, fue la primera en suministrar luz a Pido y Espinama, utilizando la fuerza del río Deva.
  • El molino de la Cabaña, actualmente en ruinas y cubierto de vegetación, fue uno de los molinos que proveía de harina a los habitantes de Pido.

Desarrollo reciente

En la zona conocida como La Serna o Hoyo los Vados, se encuentran modernas naves ganaderas y residenciales que albergan la Quesería Peña Remoña, un referente local en la producción de queso. Esta área ha experimentado un desarrollo en la segunda mitad del siglo XX, sumándose a la evolución del pueblo y manteniendo sus tradiciones mientras integra nuevas instalaciones.

Pido, con su rica historia, arquitectura tradicional y paisajes naturales, sigue siendo un pueblo encantador que ha logrado conservar su identidad a pesar de los cambios.