¿Te escapas a Potes? Esta guía con la programación del Orujo te salvará el finde
Cada otoño, Potes revive una tradición que combina historia, destilación, gastronomía y cultura popular en el incomparable escenario de los Picos de Europa. La Fiesta del Orujo, reconocida oficialmente en 2022 como Fiesta de Interés Turístico Nacional, celebra el legado de los orujeros lebaniegos, quienes desde hace siglos elaboran el aguardiente en sus emblemáticas alquitaras de cobre. La cita se ha consolidado como uno de los grandes eventos culturales y gastronómicos de Cantabria, atrayendo a miles de visitantes cada año.
El Orujero Mayor y la Alquitara de Oro: símbolos de la tradición
Dos figuras protagonizan la fiesta: el Orujero Mayor y la Alquitara de Oro.En esta edición, el periodista José Ribagorda será el encargado de pronunciar el pregón inaugural y encender las alquitaras, un gesto que simboliza la unión entre tradición y modernidad. Por su parte, la Alquitara de Oro, instituida en 1999, distingue al mejor orujo de la comarca, elegido por un jurado de expertos catadores mediante cata a ciegas coordinada por el doctor Javier Hernández de Sande, presidente de la Academia Cántabra de Gastronomía.
Un fin de semana repleto de actividades en Potes
La Fiesta del Orujo 2025 se celebra del 7 al 9 de noviembre, con un programa lleno de propuestas que exaltan la tradición lebaniega.
El viernes, el Centro de Estudios Lebaniegos acogerá el taller «Cómo catar aguardiente», seguido del espectáculo de fuego «El alca en fuego» de Inspyra Show en el Parque Jesús de Monasterio. Durante el fin de semana habrá desfiles de grupos folclóricos, degustaciones de orujo, actuaciones musicales y una cata comentada de aguardiente, además del esperado acto de nombramiento del Orujero Mayor en la Plaza de la Serna.
El domingo culminará con talleres artesanales, folclore tradicional y la entrega de la Alquitara de Oro 2025, seguida de una degustación popular de borono con repinaldas.
Una tradición con siglos de historia
La elaboración del orujo de Liébana se remonta a la Alta Edad Media, cuando el aguardiente se utilizaba como moneda de cambio e incluso como pago de tributos. El proceso, transmitido de generación en generación, consiste en destilar los hollejos, raspones y pepitas —conocidos como «el brujo»— del vino en alquitaras de cobre.Aunque la destilación casera fue prohibida en 1986, la Fiesta del Orujo volvió en 1994 tras intensas negociaciones con el Ministerio de Economía, y desde entonces se celebra cada segundo fin de semana de noviembre, manteniendo viva la identidad lebaniega.

