Un pueblo entre paredes de piedra y vapor termal: así es La Hermida desde dentro
El pueblo de La Hermida, situado en el municipio de Peñarrubia, es uno de los enclaves más singulares del interior de Cantabria por su ubicación en el Desfiladero de La Hermida, un cañón excavado por el río Deva que alcanza paredes de hasta 600 metros de altura y se extiende a lo largo de 21 kilómetros. Este desfiladero es considerado uno de los más profundos y estrechos de la península ibérica y constituye la principal vía natural de acceso a los Picos de Europa por su vertiente oriental.
La Hermida se encuentra próxima al límite con Asturias, en un entorno de montaña caracterizado por paredes de roca caliza, bosques densos y un marcado relieve kárstico propio de la cordillera Cantábrica. El enclave destaca tanto por su valor paisajístico como por su interés geológico y ecológico, con presencia de numerosas especies de flora y fauna adaptadas a este tipo de ecosistemas.
El Desfiladero de La Hermida ha tenido históricamente un papel estratégico como vía de comunicación entre la costa cantábrica y el interior montañoso. Antes de la apertura de la carretera N-621, este paso fue durante siglos el principal corredor natural para el tránsito de personas y mercancías, con uso documentado ya en época romana.
El núcleo urbano de La Hermida, relativamente aislado hasta el siglo XIX, conserva un patrimonio arquitectónico tradicional bien integrado en el entorno. Predominan las casas de piedra, los tejados a dos aguas y las balconadas de madera, características de la arquitectura montañesa. Entre sus edificios más representativos se encuentra la iglesia de San Pelayo, de origen medieval, que continúa siendo uno de los elementos centrales del pueblo.
Además de su valor paisajístico e histórico, La Hermida es conocida por su balneario de aguas termales, activo desde el siglo XIX. Las aguas sulfurosas, declaradas de utilidad pública, han sido tradicionalmente utilizadas con fines terapéuticos, especialmente para el tratamiento de afecciones respiratorias y reumatológicas. Este recurso ha convertido al pueblo en un punto de referencia dentro del termalismo en Cantabria.
El entorno del desfiladero ofrece también numerosas rutas de senderismo, que discurren por el valle del Deva y las laderas del cañón, y que permiten recorrer pozas naturales, zonas boscosas y miradores naturales. Estas características refuerzan el papel de La Hermida como enclave de interés tanto para el turismo de naturaleza como para el conocimiento del patrimonio natural y cultural del norte peninsular.
Por su combinación de geografía extrema, historia, arquitectura tradicional y aguas termales, La Hermida se mantiene como uno de los pueblos más singulares de Cantabria, estrechamente ligado al paisaje del Desfiladero de La Hermida y a la entrada oriental de los Picos de Europa.

