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¿La mejor carne de Cantabria? Está en este asador

En Potes, este asador cuenta con chuletón madurado, cocido lebaniego y postres caseros que saben a hogar
Entrecot de vaca, una de las especialidades del restaurante. / IG
Entrecot de vaca, una de las especialidades del restaurante. / IG

En el centro de Potes, donde el aroma del cocido lebaniego se mezcla con la brisa de los Picos de Europa, se esconde una joya gastronómica que se ha ganado un hueco en el corazón (y el paladar) de locales y visitantes. El Asador Llorente, dirigido por el joven hostelero Tello Llorente, es mucho más que un restaurante: es una oda a la tradición cárnica, a los productos de la tierra y al placer de comer bien en un entorno de belleza serena y montañesa.

Situado en la calle San Roque, en una casona solariega del centro de Potes, el restaurante ha sido restaurado con mimo, utilizando piedra y madera para conservar el carácter montañés de la zona. Cuenta con dos comedores: uno principal con capacidad para 50 personas, y otro abuhardillado, íntimo y con vistas a la villa de Potes y a los Picos de Europa. Además, dispone de terraza con vistas a la Torre del Infantado y servicio de bar desde las 10:00.

La mejor carne de Cantabria... y más

Si hay algo que define al Asador Llorente, es su pasión por las carnes rojas de vaca vieja, maduradas más de 35 días. Aquí se sirve el chuletón, entrecot y solomillo de buey en su punto justo, acompañado de patatas panaderas y pimientos de Padrón. También destacan los asados tradicionales: pierna de lechazo al horno, cochinillo, costillas a la parrilla y chuletillas.

Entrantes y platos de cocina regional

Más allá de la carne, su carta ofrece una exquisita selección de platos regionales y clásicos: almejas a la sartén, pulpo, mollejas de cordero, langostinos a la plancha, jamón ibérico y el célebre plato lebaniego (picadillo, borono, patatas y huevos). No faltan los frejoles rojos estilo pueblo, la sopa de pescado o el cocido lebaniego tradicional, una especialidad de la zona que aquí se sirve con respeto y autenticidad.

Postres caseros y vinos con personalidad

Los postres caseros merecen capítulo aparte: flan de huevo al caramelo, tarta de queso con frambuesas, tarta de chocolate con galletas, arroz con leche y el clásico canónigo. El restaurante cuenta con una cava refrigerada y una carta de más de 100 vinos, con protagonismo de caldos locales como Vindio, Picos Roble o Lussía, junto a una cuidada selección nacional.

El Asador Llorente no es solo un restaurante: es una experiencia de montaña, fuego y sabor. Es el lugar donde la carne se trata con devoción, donde el cocido se sirve como manda la tradición y donde cada rincón cuenta la historia de una tierra orgullosa de su gastronomía. Porque en Potes, comer en el Asador Llorente es algo que hay que hacer al menos una vez en la vida.

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