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El Diario de Cantabria

RACING - GIMNÁSTICA

Un paréntesis de 28 años

Racing y Gimnástica no se han cruzado demasiadas veces en sus muchos años de historia. A la última visita blanquiazul acudieron unos 12.000 espectadores y apenas hubo incidentes. 

Imagen del último derbi entre Racing y Gimnástica disputado en Los Campos de Sport. / ALERTA
Imagen del último derbi entre Racing y Gimnástica disputado en Los Campos de Sport. / ALERTA
Un paréntesis de 28 años

Racing y Gimnástica apenas se han visto las caras en sus muchos años de historia. Lo habitual es que hayan caminado por realidades bien diferentes, con los de la capital en categorías superiores y los gimnásticos algún peldaño por debajo. Por eso la competición donde más veces se han visto las caras ha sido en la Copa. Sin embargo, la última vez que uno se puso frente al otro fue en un partido liguero. Fue en la campaña 1990 - 1991. Por aquel entonces, el Barça aún no tenía ninguna Copa de Europa y Francisco Pernía era el consejero de Industria del Gobierno de Cantabria. Muchos de los asiduos a Los Campos de Sport ni siquiera habían nacido.

Lo cierto es que los duelos ligueros entre racinguistas y gimnásticos se han caracterizado siempre por la igualdad. Apenas hay empates y sí victorias por la mínima. Sin embargo, cuando el derbi se trasladaba a la Copa del Rey, la cosa cambiaba y se han dado muchas goleadas, siempre verdiblancas. Es normal porque esos duelos se solían dar con el Racing militando en categorías superiores. Cuando llegó ese doble enfrentamiento liguero en el curso 90 - 91 que sirve como último precedente del partido entre los dos grandes clubes cántabros, hacía un cuarto de siglo que no se veían en liga pero se habían enfrentado muchas veces en la segunda mitad de la década de los ochenta dentro del torneo del KO. Sin embargo, es algo que ahora no pasa. Ni siquiera los sorteos coperos han emparejado a gimnásticos y racinguistas en los últimos 27 años, que es lo que llevan sin verse las caras. Por eso hay ganas.

La última vez que la Gimnástica visitó la capital fue un cuatro de noviembre de 1990. Este mismo mes se han cumplido 28 años. Es mucho tiempo. Aquel fue un partido que terminó 3-1, que es la victoria liguera más amplia conseguida por el Racing ante los de la capital del Besaya. Cuando llegaron al descanso, la victoria local era de 3-0 y quien más y quien menos soñaba con una goleada, pero el Racing no pasó de ahí. De hecho, fue el conjunto blanquiazul quien acortó distancias.

A aquel partido acudieron alrededor de doce mil espectadores. Es fácil que se alcance esa cifra en el partido del próximo domingo teniendo en cuenta que la cifra de abonados verdiblancos supera ampliamente los diez mil y que se desplazarán muchos seguidores gimnásticos. La recaudación aquel día fue de siete millones doscientas mil pesetas, que vino a ser diez veces más de lo habitual durante aquel año en el infierno que le tocó afrontar al Racing tras caer a Segunda B. 

Corrían tiempos analógicos donde no era tan fácil esquivar aglomeraciones y éstas se dieron alrededor de las taquillas de Los Campos de Sport, que se vieron claramente colapsadas. Tantas colas se formaron, que incluso hubo quien se tuvo que dar la vuelta e irse a casa sin disfrutar del partido al comprobar que éste había comenzado y que aún estaba lejos de poder adquirir su localidad. Ahora, entre que se venden entradas en Torrelavega y la opción de adquirirla en Internet, se antoja complicado que se repita la historia.

Hubo un gran ambiente en la grada. El personal iba abrigado y con una estética fiel a la época que igualaba a aquella generación con la que aparece en las imágenes de la caída del muro de Berlín. En el palco estaban los alcaldes de las dos ciudades protagonistas y los presidentes de ambos clubes. En el banquillo local estaba Felines y en el visitante José Ramón Moncaleán. Como capitán gimnástico, un Manolo Preciado que todavía no intuía en lo que se iba a convertir. El único incidente que hubo en el graderío sucedió a la media hora de partido, cuando una traca de petardos explosionó cerca de donde estaba el asistente que corría frente a la grada este. Se tuvo que parar el partido y, apenas un par de minutos más tarde, la policía echó del estadio a los aficionados a los que culpaban del episodio. Eran blanquiazules y, aunque nadie acabó en comisaría, no pudieron disfrutar del espectáculo.

El Racing tardó 118 segundos en marcar gol. Fue mediante un lanzamiento de falta de Pedraza al que Javi apenas rozó con la cabeza para instalar el balón dentro de la red. El segundo gol también tuvo al primero de ellos como protagonista después de firmar una enorme acción individual que culminó Benito de cabeza. El tercero llegó en el descuento del primer tiempo mediante un contragolpe que culminó De Diego.

Fue un partido intenso, con algunas faltas contundentes y ocho cartulinas amarillas, cuatro para cada equipo. La Gimnástica no salió entregada tras el descanso y salió a buscar la remontada acortando distancias con un lanzamiento de falta de Viti que, tras golpear ligeramente en la barrera, no acertó a atajar Ceballos. Lo siguieron buscando los visitantes pero acabaron sucumbiendo. El domingo habrá quien desee que se repita la historia y muchos otros que llegarán a Santander con la intención de dar la vuelta a ese relato escrito hace ya 28 años.

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