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El Diario de Cantabria

Toribio exige respeto

  • El medio centro del Racing está «muy cabreado» porque los árbitros ni siquiera consultaron el VAR para analizar la acción que acabó con su esternón roto  
  • Afirma estar sufriendo porque respira mal, lo que le impide dormir y descansar
Dani Toribio, ayer en las instalaciones Nando Yosu. / Cubero
Dani Toribio, ayer en las instalaciones Nando Yosu. / Cubero
Toribio exige respeto

Dani Toribio tiene un enfado tremendo. Sin comerlo ni beberlo, vio cómo el pasado sábado fue atropellado por un jugador del equipo rival. Cayó mal, perdió el conocimiento y fue rápidamente trasladado en ambulancia al hospital. Allí se mantuvo en observación unas horas y se fue para casa. Sin embargo, no estaba bien. Algo se había roto. Lo sabía pero no se pudo hacer las pruebas hasta el lunes. Se temía algo serio porque lo cierto es que aún ayer, 72 horas después de ser arrollado, todavía no podía respirar bien. Ni siquiera había podido dormir. El diagnóstico final fue que tenía una fractura el esternón además de otras lesiones más propias de un accidente de tráfico que de un incidente deportivo. Y lo que más le duele es que todo eso ha salido gratis. Él ha pagado la ronda porque el futbolista que lo provocó ni siquiera vio la cartulina amarilla, que habría sido la segunda. El árbitro estaba cerca pero nadie sabe qué vio. Y tampoco los que estaban pendientes del VAR le conminaron a verlo. Porque ni siquiera es descartable que fuera roja, ya que Aguza no busca el balón en ningún momento, sino que va directamente a por el jugador.

«Estoy muy cabreado». Así de rotundo se mostró el medio centro del Racing en la rueda de prensa que ofreció en las instalaciones Nando Yosu para, sobre todo, poner el acento en las injustas situaciones que está viviendo el Racing en este arranque liguero. Sobre todo, tiene que ver con el VAR, ya que pasó tanto del penalti que cometieron sobre Cejudo en el envite contra el Málaga como del atropello que sufrió Dani Toribio en su propia casa. Lo que no entiende el experimentado centrocampista manchego, que ha iniciado su décima temporada consecutiva en Segunda División, es que constantemente se estén haciendo «trescientas mil pruebas para que el VAR esté bien» y que, al final, no se utilice para lo importante. E importante es proteger a los jugadores porque, en el fondo, como recordó Toribio, este deporte es tanto de ellos como «de las aficiones de todos los clubes».

Entiende el centrocampista del Racing que lo normal es «valorar que quizá ha pasado algo cuando un jugador se va en camilla». Hubo tiempo de sobra para revisar la acción mientras era atendido y trasladado hasta la ambulancia y, aunque sabe que la normativa no entra por una cartulina amarilla, habría sido la segunda y no era ninguna locura considerar que incluso podría haber sido roja. Y la cosa habría cambiado. Quizá, cuando menos, no estaría hoy Toribio con la sensación de estar fuera del equipo por una jugada intrascendente de la que sólo él y sus compañeros se llevaron la peor parte: «Si se hubieran quedado con un jugador menos, habríamos tenido más posibilidades de ganar ese encuentro. Y en esta categoría tres puntos son fundamentales. Después es cierto que nos empataron por mérito del rival, pero el problema es que aquí nadie dice nada y no pasa nada, por lo que la impotencia es muy grande».

Intuye Dani Toribio que, para la Liga, lo importante ha sido instalar el VAR sin que importe después cómo se utilice. «Que funcione como sea», se quejó. Y es que, no entiende que si un futbolista «se parte el esternón, no haya alguna opinión de los cinco o seis árbitros que hay que diga que quizá hay que mirar la jugada y amonestarle». Es consciente de que no es fácil luchar contra el Gran Hermano y su omnipresencia en todos los aspectos de este deporte pero no entiende que se ponga el foco en «cuándo se juega» en vez de preocuparse de proteger al futbolista, que, en su opinión, «es siempre el perjudicado». Y lo que más le duele es que también se perjudica a sus compañeros y al propio club no sólo ya porque se esfumaron dos puntos en la recta final del encuentro, cuando, además, para sustituirle hubo que echar mano de un lateral izquierdo, sino porque se va a pasar alrededor de dos meses en el dique seco.

«Yo he venido aquí cedido y ya sabemos cómo es una cesión, pero no he venido a perder el tiempo», subrayó Toribio. Su intención es «ayudar» a sus compañeros «lo máximo posible» con el objetivo de «seguir en este club mucho tiempo» porque entiende que le ha «apoyado desde el primer día». «Entre eso y el hecho de tener que estar ahora parado, justo en este periodo de la temporada, me fastidia muchísimo», añadió el medio centro manchego. Éste se muestra partidario de introducir la tecnología en el deporte profesional pero siempre que sea para ayudar y solucionar problemas. Y puso el ejemplo del acento que parece que está poniendo la Liga en vigilar los talones de Aquiles de los futbolistas. «Yo toco el de casi todos los compañeros contra los que juego en cada partido. Si cada uno me va a costar una roja, igual me tengo que dedicar a otro deporte», subrayó. Considera que hay que «hacérselo mirar» porque no entiende prestar tanta atención a eso y pasar por alto una acción como la que le llevó el pasado fin de semana al hospital de manera directa.

Dani Toribio no exige que la acción sea castigada con amarilla o incluso roja directa. «Yo sólo sé que me metió el codo, me caí y me partí el esternón», precisó. «Y eso no es casualidad», añadió. A partir de ahí, entiende que «hay tecnología nueva que debe servir para que alguien diga que hay que valorar si eso hay que amonestarlo o no». Pide que acciones así al menos se revisen porque hay imágenes para hacerlo. «Pero como nadie habla y nadie dice nada... Y ya llevamos unas cuantas porque también está la de Cejudo en el primer partido. Al igual que vemos que hay otros partidos en los que se paran para analizar las jugadas, vamos a verlo tranquilamente y después tomamos una decisión», explicó. «¡Pero que haya algo!», demandó. 

Y es que, considera que, al menos en estos primeros compases de curso, «se está jugando un poco con el Racing». Es cierto que es un recién ascendido, pero también recordó que hay «16.000 almas en el campo y una institución detrás que hay que respetar». No se mete con la labor propia de los árbitros y de si había que amonestar o no porque lleva mucho en esto y es consciente de que «los árbitros mandan», por lo que ahí no se mete. Lo que sí pidió fue «respeto al club y a la afición, que es cierto que el equipo es un recién ascendido y parece que tiene que pagar la novatada, pero hay que respetar a todo el mundo por igual».

Sin conocimiento. Reconoció Dani Toribio que lo estaba pasando mal porque lleva «varias noches sin conciliar el sueño», ya que no puede «respirar ni descansar bien». Sobre la acción de marras, apenas recuerda que se elevó y recibió el codo del jugador contrario, lo que le «desestabilizó totalmente». Había cogido «mucha altura» y eso hizo que no pudiera «responder» quedando a merced del atropello que sufrió. «Caí y perdí el reconocimiento», relató. «Cuando iba en la camilla recuperé un poco, pero me costaba respirar. Después, ya en la ambulancia, ya pude coger un poco más de aire», añadió. Al final, tiene claro que el diagnóstico que ha recibido «es, sobre todo, propio de un accidente, ya que no lo había visto en un deporte». 

Contra Aguza no tiene nada que decir porque, además, fue su compañero en el Alcorcón. Incluso le molestaron algunos comentarios ofensivos hacia él que había leído en las redes sociales. Una vez terminado el encuentro, le llamó para preocuparse por su estado de salud e incluso quiso ir a verle al hospital. Sin embargo, le respondió que no era necesario porque «esto es deporte» y entiende que, si no lo admitiera, se tendría que «dedicar a otra cosa». «No tengo problema con él ni con ningún compañero que me pueda hacer una entrada porque yo soy igual. Esto es fútbol y forma parte del juego», resaltó.

Una vez que van pasando los días desde el inciente, su prioridad ahora es «respirar bien» porque reconoció que estaba siendo «un sufrimiento» todo lo que estaba pasando. «No descanso y no duermo», lamentó. Y le resulta especialmente doloroso por tener que estar «apartado de este grupo», ya que él tiene claro que ha fichado por el Racing para «aportar» y ahora no puede hacerlo. Y le «fastidia muchísimo». A día de hoy no tiene un plazo fijo de recuperación porque le han dicho que «depende de la evolución». Sin embargo, es consciente de que tendrá que estar entre seis y ocho semanas de baja». «Me han dicho que, cuando pueda respirar bien, podré hacer bici y algo más, pero por ahora es mejor no arriesgar porque es una zona delicada y hay que tener paciencia», concluyó.

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