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El Diario de Cantabria

TOCA LEVANTARSE

  • El Racing intentará repetir hoy en Málaga lo que hizo en Almería dos semanas atrás
  • Plagado de bajas pero con Cejudo, necesita una victoria para volver a creer en pelear por la salvación y olvidar lo sucedido hace una semana
Guillermo confía en estrenar su cuenta goleadora con el Racing esta tarde en Málaga. / Cubero
Guillermo confía en estrenar su cuenta goleadora con el Racing esta tarde en Málaga. / Cubero

Mientras hay vida, hay esperanza. Hay que aferrarse a las matemáticas. El equipo ha demostrado que puede competir con cualquiera. En Almería quedó claro que puede ganar en cualquier campo. Todo es cierto, pero también lo es que suelen ser los argumentos del perdedor, de quien va directo hacia el abismo. Suele ser el aviso antes de la tragedia, pero el Racing no quiere apretar el acelerador de Thelma y Louise. En verdad quiere creer. Y su afición también. De lo contrario, no habría llenado hace siete días El Sardinero. Aquello fue sorprendente, pero el resultado fue demoledor. Fue un puñetazo en la boca del estómago del que el equipo sólo se puede recuperar dando otro. Y la víctima ha de ser el Málaga. No se puede elegir otra porque es a quien la competición colocará en la otra esquina. Anoche se jugaron Fury y Wilder el campeonato Mundial de los pesados pero el conjunto cántabro se juega algo más importante esta tarde en el ring de La Rosaleda. Se juega seguir con vida, seguir respirando y manteniendo la fe. Se aferra a esos mensajes tan premonitorios como reales. Y a ese atisbo de realismo se ha de agarrar.

Será el tercer partido con José Luis Oltra en el banquillo. En los dos partidos anteriores que ha dirigido, no sólo ha cosechado una derrota y una victoria, sino un ejemplo de lo que hay que hacer y otro ejemplo de lo que no hay que hacer. En nueve días, apareció el Racing bueno y el Racing malo. Con el primero es cierto que se puede soñar si, de pronto, aparece un poco la suerte en el camino verdiblanco, pero con el otro sería mejor levantar la mano y pedir abandonar la competición. Porque la imagen del conjunto cántabro hace siete días contra el Sporting fue lamentable. Penosa. Así, ni siquiera le valdría para dar la cara en Segunda B. Por eso ha de borrar de un plumazo la chapuza organizada en El Sardinero hace una semana. Y tiene una buena plaza para ello. Ante sí, dispone de la oportunidad de conseguir una victoria de prestigio ante un equipo que cotiza al alza después de muchos meses pasándolo mal.

Jugar a domicilio siempre es un punto en contra, pero el Racing debería tener en cuenta que, en el fondo, en esta segunda vuelta parece estar jugando mejor como visitante que como local. De hecho, viene de firmar una actuación meritoria en Cádiz con un hombre menos y de ganar en Almería. Ha dado la cara en los campos de los dos equipos que vienen dominando la categoría por mucho que los de Guti estén flojeando y, por lo tanto, no tienen razones para no creer en dar la campanada en La Rosaleda. Ese es el primer paso: tener la certeza de que se puede. Es decir, saltar al terreno de juego con una predisposición y una actitud opuesta a la mostrada hace siete días, cuando el conjunto cántabro transmitió un temor poco acorde a la importancia del momento.

Al Racing se le acabó el margen de error. Hace tiempo que sucedió y sigue sin enlazar una racha en la que creer, pero por eso sólo le queda agarrarse a frases como las que iniciaron este texto. Ahora le queda la heroica y la fe. Pensar en que de verdad se van a separar las aguas cuando toque cruzar el gran río. No puede perder la fe porque todavía quedan más de tres meses por delante que podrían ser muy destructivos, pero hay que alimentarla.

En Málaga tienen muchas ganas de partido. Todo les va bien. Hasta hace bien poco, era un rival directo del Racing, pero ya no. Como el Deportivo, se marchó, se fue. Y es posible que no vuelva. Escapó de la quema como lleva tiempo queriendo hacer el equipo verdiblanco. Para ello, ha enlazado una racha en la que ha perdido un solo partido de doce. Además, recibe al conjunto cántabro tras dos victorias consecutivas. Eso le ha hecho quedarse en una zona media desde la que ha de decidir hacia dónde quiere ir. Puede hacerlo hacia arriba o puede hacerlo hacia abajo. De hecho, está casi tan lejos del playoff como del descenso. Y hoy quiere apostar por la ambición a costa del colista cuasi desterrado. Se frotan las manos y hay que entenderlo. Lo que hay que intentar es que el cántaro de leche se les haga pedazos.

En la Cosa del Sol no sólo les va bien deportivamente hablando, sino también administrativamente. Llevan en la cuerda floja desde el verano pasado pero una demanda de los pequeños accionistas ha conseguido apartar a los dueños de la poltrona del club. Se trata de una familia catarí a la que el juez ha arrebatado la gestión del club durante seis meses para poner a un administrador judicial. Al aficionado verdiblanco le suena todo esto. Y por eso sería recomendable recordar todo ese clima de optimismo, de impulso e incluso de fortaleza que inundó al racinguismo cuando por fin consiguió echar primero a Pernía para poner a los administradores concursales (que luego serían judiciales) y, años más tarde, a Harry para, definitivamente, iniciar ya un tiempo nuevo. Contra eso también va a tener que pelear el Racing.

Otro lleno. Es posible que el equipo de Oltra se encuentre con otro campo lleno. Hace siete días fue El Sardinero y esta vez puede ser La Rosaleda. El club quiere aprovechar todo ese viento a favor que parece soplarles para dar un salto definitivo hacia delante y por eso dio el primer paso al conceder entradas a cinco euros a los abonados. Sin embargo, en vez de una como el Racing, han concedido cuatro. A partir de ahí, y arengados también por las noticias de los juzgados, parece que habrá un enorme ambiente en la grada.

Al equipo de Oltra le sentó mal la semana pasada pero hoy la presión ambiental no la tendrá él. Es de esperar que responda de manera opuesta y que sea capaz de trasladar a su rival ese temor que le entró a él contra el Sporting. Para ello, son fundamentales los primeros compases del encuentro y no dar vida a su oponente dando continuidad al segundo tiempo de Almería o al primero de hace siete días. Es decir, echando el culo atrás y esperar a que el rival se sienta poderoso. Así no va a ir el Racing a ningún sitio mientras que el Málaga se va a sentir espoleado. Lo que peor le vendría al conjunto verdiblanco es que su oponente sí fuera capaz de sacar máximo partido de esa ola a favor que le llegará desde la grada. En definitiva, que sea capaz de aprovechar el tren que le está pasando por delante y no sea como el Racing.

Al Málaga le van tan bien las cosas que tendrá a toda su plantilla disponible. Todo lo contrario le pasará al Racing, que ha tenido que preparar el partido con una lista de bajas tan extensa que parece el parte de guerra del ejército soviético tras su triunfo en Stalingrado que cambió la historia de Europa. Ahí va: Jordi Figueras, Alexis, Iñaki Olaortua, Carmona, Kitoko, Enzo Lombardo y Jon Ander. Buena parte de ellos serían titulares y, si uno presta atención, se dará cuenta de que los tres primeros son centrales. Y Oltra sólo dispone de cuatro en el primer equipo. Es decir, que hoy sólo tendrá a uno, que es Manu Hernando, un futbolista fichado en enero tras ser suplente en el Castilla (Segunda B) pero que, por fortuna, ha pasado a convertirse quizá en el defensor más en forma del equipo. Algo es algo. Lo que falta ahora es buscarle un compañero. 

Oltra pudo elegir una solución natural, que hubiera sido echar mano de un central del filial, que es lo que se ha hecho toda la vida y lo que ha permitido que asomen la cabeza futuros futbolistas profesionales, pero lo ha desechado y no sólo no jugará ningún canterano ahí, sino que ni siquiera irá convocado ninguno. Sólo ha convocado a los 18 disponibles del primer equipo. Parece que si entre ellos hubiera habido diez centrocampistas, dos porteros, cuatro delanteros y sólo dos defensas, también habrían ido todos. No parece muy lógico.

Oltra apostar por forzar la maquinaria y hacer que alguien del primer equipo juegue fuera de sitio. Quienes, al parecer, podrían ejercer ese rol son Nkaka, Dani Toribio y Abraham Minero. El primero ha completado varios entrenamientos desde la llegada de Oltra como central, pero, posiblemente, no se lo tome en serio y sólo haya sido para que alguien jugara ahí los partidillos al tener cinco medio centros y apenas centrales, ya que nada más llegar se lesionó Alexis y luego le siguieron los demás. Así, la opción que más probabilidades tendría es la de centrar la posición de Abraham. El técnico confía en que su experiencia le pueda dar tablas para jugar en un puesto donde ya lo ha hecho antes de manera circunstancial. En su momento, salió bien con el añorado Julen Castañeda, pero lo otro es una incógnita. Más aún, cuando el rendimiento defensivo del catalán a lo largo del año ha ofrecido más dudas que certezas.

El puesto de Kitoko en el medio centro lo ocupará Mario mientras que la ausencia de Enzo será menos traumática teniendo en cuenta que vuelve a escena un jugador capital como Cejudo. El cordobés venía demostrando que está en plena forma y que es todo un sustento para el equipo y para sus compañeros, algo que se hizo mucho más evidente ante su ausencia contra el Sporting. Su equipo le echó de menos pero hoy estará para volver a ayudar en la creación y en la generación de peligro. Habrá alguien a quien buscar para que surjan las ideas. La duda está en si Papu tendrá un sitio en alguna de las dos bandas tras superar su lesión o si volverá a comenzar desde el banquillo. Arriba hay alternativas. Atrás no tantas. De hecho, va a haber que jugar a la ruleta rusa.

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