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El Diario de Cantabria

RACING

En Tenerife apuntan a Ania

Con el fin de calentar el partido del domingo, un exdirectivo del club ha asegurado esta semana que el hoy técnico del Racing puso en peligro la supervivencia del club

Iván Ania, departiendo con su equipo de trabajo. / Cubero
Iván Ania, departiendo con su equipo de trabajo. / Cubero
En Tenerife apuntan a Ania

Es difícil pensar que Iván Ania vaya a ser recibido con honores y aplausos el domingo en el Heliodoro Rodríguez López. Es un estadio que él conoce bien porque jugó dos temporadas y media en el Tenerife, entre el verano 2001 y diciembre del 2003, cuando se incorporó al Rayo Vallecano. Llegó como estrella pero salió estrellado. No sólo porque su rendimiento en las islas no fuera el que allí esperaban cuando le contrataron, sino porque le terminarían acusando de  poner en peligro la supervivencia del propio club al negarse a negociar las cantidades que le debían. Tanto es así, que Eduardo Chinea, quien en aquella época fuera consejero del club tinerfeño, ha asegurado esta semana que al hoy entrenador del Racing «le daba igual el Tenerife». Lo ha dicho a escasas fechas del retorno del ovetense a las islas y con ánimo de que el aficionado recuerde y caliente un partido que, al igual que para el conjunto cántabro, es vital para quienes juegan en casa.

A Ania lo fichó el Tenerife después del descenso del Oviedo a Segunda División. Por aquel entonces, aquel joven extremo de aún 24 años ya se había asentado en la máxima categoría y el club isleño pagó 2,4 millones de euros cuando apenas quedaban unas horas para cerrarse el mercado estival y cuando el futbolista ya había incluso iniciado la temporada vistiendo la camiseta carbayona en la categoría de plata. Aquel curso 2001 - 2002 no resultó como todos esperaban para Iván Ania ni en el plano individual ni tampoco en el colectivo, ya que el Tenerife, como el Oviedo el curso anterior, bajó a Segunda. Aquello supuso la reducción de la cláusula de rescisión del jugador, pero éste se quiso quedar a pesar de que el Deportivo llegó a ofrecer 3,6 millones más dos jugadores por él.

En principio, Ania estaba llamado a ser el rey de la baraja en Segunda División, pero tampoco le salieron bien las cosas. Tanto Ewald Lienen como David Amaral, que fueron sus entrenadores, le utilizaron, pero no parecía un fijo. El hoy entrenador del Racing no estaba a gusto y todo saltó por los aires después de ser sustituido en El Molinón. El racinguista ya conoce el carácter del asturiano, que no le surgió de manera espontánea cuando se hizo entrenador. Al retirarse del terreno de juego, acusó al técnico de cambiar siempre a los mismos para, posteriormente, golpear con dureza un banco. Aquello le costó una multa que no llegó a pagar.

El divorcio estaba consumado y Ania incluso llegó a entrenar al margen de otros compañeros. Comenzó el curso 2003 -2004 y él seguía en el equipo, pero no contaban con él. Se pasó la primera vuelta sin jugar ni un solo minuto y por eso en el mercado invernal aceptó la oferta del Rayo Vallecano. «Hemos fichado un crack», llegó a decir en aquel momento su entrenador Jorge D’Alessandro. Sin embargo, ese crack no podría frenar el descenso del equipo madrileño a Segunda B.

Salir del Tenerife no significó que se terminara la relación de Ania con el club isleño, ya que éste le debía mucho dinero. Y éste estaba con el agua al cuello, ahogado por las deudas y con su futuro seriamente amenazado. Por eso sentó tan mal que el hoy entrenador del Racing defendiera hasta el final lo que era suyo. Es algo que todavía hoy parece que no le han perdonado en las islas o que, cuando menos, han vuelto a sacar a colación para caldear el ambiente. Y a recordarlo salió Eduardo Chinea esta misma semana en una tertulia radiofónica de la cadena Ser asegurando que Ania había puesto en riesgo la supervivencia de la institución al negarse a negociar el pago.

«Hubo gente que ayudó mucho, por ejemplo Pep Martí, que fue todo un señor. El caso de Federico Basavilbaso, Javi López e Iván Ania lo entendí menos», contó Chinea. «A Iván Ania se le dio la oportunidad de su vida aquí. Me pareció un hombre al que le daba igual el Tenerife. Fue inflexible con nosotros en todo momento. Si el Tenerife desaparecía, que desapareciera. Fue lo que interpreté de sus palabras y es algo que ya se puede contar porque han pasado muchos años. Recuerdo que hablé con él y con su agente y no hubo forma de llegar a un acuerdo», relató el exdirectivo. «Quiero que la gente sepa y tenga claro que a Iván Ania no le importaba el Tenerife», adujo Chinea en vísperas del regreso de Ania a la Isla. «A mí que me paguen, decía. No quiso dar ninguna facilidad», añadió. «De 23 jugadores, llegamos a un acuerdo con 20. Con Ania, no hubo manera. Ahora, yo si pudiera borrar algunos nombres de la historia del Tenerife, lo haría», cerró el exconsejero. Finalmente, Ania cobraría todo lo que le debían mientras que el club siguió con vida. Tanto es así, que el domingo se volverán a ver las caras. Es posible que haya quien recuerde este episodio al entrenador y sea mal recibido, pero tampoco es algo nuevo para él. De hecho, hace un mes ya estuvo al frente del equipo en El Molinón, donde aún es menos querido, y salvó la situación. Ya está curado de espanto.

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