03.04.2020 |
El tiempo
viernes. 03.04.2020
El tiempo
El Diario de Cantabria

COPA DEL REY

Sin Copa a la primera

Barral intenta generar peligro en el área rival. / lof
Barral intenta generar peligro en el área rival. / lof
Sin Copa a la primera

La trayectoria del Racing en la presente edición de la Copa del Rey ha sido tan breve que ya ha terminado. En un visto y no visto, hizo acto de presencia en la competición, saludó a los presentes y se marchó. No quiso ni tomar un café. Viajó hasta Murcia para que se desfogaran sus menos habituales y para que un solitario gol a los seis minutos de la contienda resultara suficiente para marcharse derrotado. Así de triste. Tanto como la temporada que, por ahora, está escribiendo el conjunto cántabro.

No hubo sorpresas y, como estaba previsto, Cristóbal confeccionó un once sin un solo titular. Incluso se quedaron en casa jugadores fundamentales como Cejudo y Enzo aunque, finalmente, tuvieron que entrar en escena Sergio Ruiz y Buñuel. El primero de ellos lo hizo tras la enésima confirmación (¿cuántas harán falta ya?) de que Nkaka no está para jugar en el Racing. Vio dos cartulinas amarillas en seis minutos y dejó a su equipo con uno menos (como en Vallecas). Mientras, el lateral navarro tuvo que actuar a pie cambiado porque Abraham, tras más de tres meses sin jugar, se quedó sin gasolina.

De los que tuvieron su oportunidad para mostrarse tras media temporada en un segundo plano, quizá fueron Iván Crespo y Barral quienes más lo aprovecharon. Este último al menos probó fortuna con un par de remates mientras que el cancerbero cántabro, en sus primeros minutos de la temporada, salvó a su equipo de consumar la derrota antes de tiempo con grandes intervenciones, sobre todo en el primer periodo.

Nada pudo hacer el capitán con un lejano disparo de Juanma desde fuera del área que envió el balón a donde no podía llegar nadie. Fue un gol que terminaría siendo decisivo y definitivo porque no hubo otro. En ese momento, corría el minuto seis, lo que podía ser positivo o negativo. Positivo en el sentido de que el Racing tenía todo el partido por delante para consumar la remontada. La percepción negativa se centraba, sobre todo, en el golpe moral que supuso recibir un gol tan pronto. Si ya de por sí el equipo afrontó el encuentro con cierta desgana, recibir un puñetazo semejante en el mentón ya invitaba a quedarse en la cama bajo la manta.

Y lo cierto es que lo pareció porque el primer tiempo verdiblanco fue preocupante. Fue, en definitiva, una continuación de los peores momentos de los últimos partidos. El equipo carecía de profundidad y, sin sus máximos artilleros y sin su línea de media puntas que tanto daño hace, se quedó sin argumentos para decir algo en las cercanías del área rival. Así, lo único que se pudo llevar a la boca fue un remate de Abraham, un par de testarazos de Olaortua y un disparo de un Barral que quería pero a quien no le salían las cosas.

El de San Fernando tuvo a su lado a David Rodríguez porque formó el Racing con un 4-4-2 que no aportó demasiadas cosas nuevas. De hecho, el medio campo no consiguió dominar la contienda y quien tuvo que salvar los muebles fue Iván Crespo con dos grandes intervenciones, una en cada periodo. Especialmente valiosa fue la que firmó al cuarto de hora, cuando atajó un disparo a boca jarro de Víctor Curto.

Lo cierto es que el Murcia, una vez conseguido el gol, ya tenía buena parte de los deberes hechos. Intuía que al Racing le iba a costar en ataque sin sus jugadores más chisposos y, sobre todo, presumió de cierto orden. Y mejor vio las cosas cuando Nkaka vio una segunda amarilla al cortar de manera excesiva el avance de un jugador rival que se encontró con un pasillo en la medular incomprensible. 

Fue justo después de la expulsión cuando entró Sergio Ruiz pero el cambio que de verdad intentó cambiar la dinámica del encuentro fue el de Jon Ander por Carmona. Entonces el Racing colocó una defensa de tres, comenzó a empujar y acabó jugando también contra diez jugadores, ya que Iván Pérez fue expulsado a diez minutos para el final por culpa de una acción un tanto absurda. Parecía que podía haber vida para el Racing y que podía dar un último y definitivo toque de corneta que forzara, por lo menos, la prórroga. Pero ni siquiera llegó a probar al guardameta rival. Y así es muy difícil, por no decir imposible, marcar.

Comentarios