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El Diario de Cantabria

JON ANDER

«Quiero debutar y disfrutar»

Jon Ander, que ya tiene el alta médica y federativa, está «contento» con su puesta a punto porque ha comprobado que sigue siendo el mismo tras la lesión y que no tiene miedo de ir al choque con todo, algo que temía que pudiera pasarle

Jon Ander, ayer a la salida del entrenamiento. / Cubero
Jon Ander, ayer a la salida del entrenamiento. / Cubero
«Quiero debutar y disfrutar»

Jon Ander ya está listo. No sólo tiene el alta médica, sino también la federativa. Todos los papeles están en regla y, si así lo estima oportuno, su entrenador podrá echar mano de sus servicios el próximo domingo en Tenerife. El jugador vitoriano admite que habrá que ir poco a poco y con cuidado, pero está loco no sólo por volver a defender los intereses racinguistas, sino por debutar en Segunda División. Porque, hasta hace apenas un par de años, el delantero a quien hoy la afición espera con ganas jugaba en una Tercera División de la que le estaba costando salir. Su progresión está siendo meteórica y confía en mantenerla ahora que puede volver a la actividad. El fútbol de barro ya quedó atrás y ahora mira para arriba mientras cuenta las horas para presentarse a lo grande en el fútbol profesional.

Ayer se cumplieron exactamente siete meses desde que Jon Ander se rompiera. Entonces, estaba a punto de venir lo mejor y él, en un primer momento, lamentó no poder participar en la consecución del, por entonces, deseado ascenso. Tras conseguirlo, sí admite que llegó a temer no tener la posibilidad de jugar en Segunda División por las dudas que pudiera generar tras superar el proceso de recuperación. «Tenía miedo de no volver a ser yo, de que hubiera un balón dividido y no fuera a por él por miedo a volverme a romper», confiesa. Y hoy en día está feliz y contento porque ha visto que no le está pasando. «Llevo tres semanas entrenando e incluso me han tenido que decir que cuidado, que vaya poco a poco», explica

«Sigo igual y es de lo que más contento estoy», se felicita el ariete racinguista. Durante todos estos meses, ha estado con la incertidumbre de qué pasaría cuando volviera a jugar al balón. El paso del tiempo le terminaría dando el visto bueno de médicos, fisioterapeutas y demás para jugar, pero no sabía si iba a ser el mismo Jon Ander de siempre, ese portento físico sin miedo a chocarse contra un elefante, o si iba a aparecer en escena una versión más relajada y, sobre todo, temerosa. Porque tras una lesión tan grave, es normal mostrar respeto. Y él se ha visto bien, sin «molestias ni miedo». «No pienso aquello de no voy a meter la pierna por si acaso, por lo que estoy muy contento», insiste.

Si el entrenador quisiera, el delantero verdiblanco podría jugar ya en Tenerife, aunque Jon Ander tiene asumido que ahora ha de hacer frente a un «proceso» en el que debe seguir dando pasos pausados hacia delante. «Llevo siete meses sin jugar y no puedo llegar el domingo y jugar noventa o cien minutos. Es un proceso que tengo que seguir», explica el ariete vitoriano. Lo bueno es que ya acumula casi un mes «entrenando normal y con todo el grupo» y lo mejor es que a estas alturas todavía es capaz de controlar sus ganas de aparecer por fin en Segunda División para ir «poco a poco, sin correr y sin prisas». «Yo estaré para ayudar al equipo. Si son treinta minutos, pues treinta minutos o lo que sea», precisa.

«Yo estoy con muchas ganas», insiste. «Tenía ese miedo de no poder volver a jugar como lo hacía yo antes e ir siempre a por todas pero la verdad es que no queda nada de ese miedo en la cabeza», recalca Jon Ander. El proceso de recuperación ha ido cumpliendo sus plazos, que están muy marcados en este tipo de lesiones, y ahora sólo le queda sacar partido «de todo el trabajo» hecho durante los últimos meses. «Esperemos que dé sus frutos y no sólo pueda debutar, sino también disfrutar», subraya.

Con él siempre llevará a quienes más cerca han estado en estos siete meses. Habla Jon Ander de los fisioterapeutas, los readaptadores, el cuerpo técnico y los compañeros. Afirma que les ha «agradecido personalmente» todo su apoyo porque entiende que a menudo «no es fácil tener que aguantar a alguien que en algunos malos momentos agacha la cabeza». «Se lo voy a agradecer siempre porque son parte importante de que haya llegado hasta aquí y esté cerca de jugar», añade.

Sin suerte. A Jon Ander le ha tocado seguir desde la distancia tanto el asalto definitivo al ascenso como los primeros compases del Racing en Segunda División. Desde fuera, ha percibido que a sus compañeros les ha faltado «ese pelín de suerte» en varios partidos que podrían marcar la distancia entre el cielo y el infierno. De hecho, sin los goles recibidos en el descuento, el Racing estaría hoy peleando por colarse en el playoff de ascenso. Pone como ejemplo lo sucedido en Huesca, cuando el conjunto cántabro ya tenía la victoria «en el bolsillo» y, finalmente, «otra vez se escapó en el último minuto». 

Considera Jon Ander que en cuanto el equipo verdiblanco sea capaz de «enlazar dos victorias consecutivas, la cosa va a cambiar». Sobre todo, porque es consciente de que el fútbol a menudo funciona a partir de «dinámicas». Ve al grupo entrenar y trabajar a diario y percibe que se mantiene la misma «intensidad» de siempre, que es mucha. «El equipo cree en la idea que tiene el míster y que hemos tenido en este principio de temporada, cuando se han hecho muy buenos partidos en cuanto a ser, sobre todo, sólidos en defensa». Y es que, entiende el ariete de la capital vasca que, cuando están todos «juntitos y en grupo», el Racing es capaz de «competir con cualquier equipo». «Y ese es el camino que hay que seguir, siendo todos uno y corriendo todos como el que más porque si somos un bloque, estaremos todos más carca de ganar», argumenta.

Hay que partir desde la solidez atrás pero sin olvidarse de que hay otra portería en el otro extremo del campo. Y ahí quienes están generando verdadero peligro son los tres media puntas y no tanto los delanteros. Por eso se espera a Jon Ander con la confianza de que algo pueda cambiar pero también con la certeza de que tampoco va a ser el hombre que marque diferencias. Quizá esas ganas de verle sobre el tapete le puedan pesar porque le aporten una responsabilidad extra, pero él no lo ve así. «Soy una persona optimista y hay dos maneras de ver esa parte de la afición. Está la de que me puede echar mucho peso y responsabilidad o bien canalizar todo ese apoyo de la gente para hacer las cosas aún mejor», explica. Y avisa de que pretende llevar la situación por este segundo camino. De hecho, asegura que, aunque incluso sí le pesara mucho la responsabilidad, lo asumiría porque va con su trabajo. «Si no la quieres tener, no te hagas futbolista y dedícate a otra cosa», apunta. 

Lo cierto es que uno mira a las estadísticas y ve que el bagaje goleador del Racing se redujo el curso pasado tras su lesión. Es algo a lo que tampoco da especial valor porque explica que el suceso sucedió con un momento en el que, aunque no matemáticamente, ya tenían «el objetivo hecho», lo que hace que, «inconscientemente, no bajes los brazos pero sí la intensidad para llegar mejor al playoff». Por eso «se empataron más partidos» que en otros momentos habrían sido victorias. Ahora es consciente de que están en otra categoría donde ver puerta es más difícil pero tiene la certeza de que «los goles van a llegar». «Quizá podríamos meter más, pero creo que el camino es empezar estando más sólidos atrás porque, a partir de ahí, las cosas saldrán adelante. No vamos a estar como el año pasado ganando 4-0 los partidos de casa, así que hay que estar sólidos en defensa y, desde ahí, llegarán las ocasiones y los goles», concluye.

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