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El Diario de Cantabria

Punto y aparte

  • El Racing despide por fin la temporada esta tarde en Fuenlabrada
  • Necesita remontar el 1-2 de Santander para ser campeón de Segunda B 
  • Al menos, el equipo de Ania pretende acabar con una victoria más de dos meses después de la última
Acabado el entrenamiento, Chuti Molina bajó al campo de entrenamiento a hablar con los jugadores. / J.R.
Acabado el entrenamiento, Chuti Molina bajó al campo de entrenamiento a hablar con los jugadores. / J.R.

El Racing escribe esta tarde - noche en Fuenlabrada el epílogo a su temporada. Suceda lo que suceda hoy, habrá sido una temporada exitosa, lo que dice mucho de lo prescindible que será el encuentro. En teoría, está en juego el título de campeón de la Segunda B de la presente campaña, pero no es algo que les importe demasiado a ninguno de los dos. Así lo reconocieron los propios protagonistas el pasado domingo, después del primer capítulo de la historia. Si ya entonces el equipo de Ania dio la impresión de ser la mitad de lo que en verdad es, poco más habría que esperar para el encuentro de vuelta, cuando ni siquiera tendrá el aliciente de jugar en casa y de intentar dar una alegría a sus aficionados.

Los jugadores de ambos equipos saldrán a jugar hoy con las maletas preparadas en el vestuario. En cuanto cumplan con el castigo por haber ascendido a la primera que supone esta eliminatoria, se irá cada uno para su casa o para el lugar que haya elegido para descansar. Porque tampoco va haber demasiado tiempo para hacerlo porque es seguro que dentro de treinta días ya estarán otra vez entrenando. Teniendo en cuenta que la temporada en Segunda División comenzará el fin de semana del 18 y 19 de agosto, incluso es probable que ya sumen más de uno y de dos entrenamientos el doce de julio, por lo que no hay tiempo que perder.

No hará falta que, una vez que por fin se haya bajado el telón a la temporada, los futbolistas, técnicos y directivos se reúnan para celebrar una cena, una comida o lo que estimen oportuno para despedir el curso. Lo han hecho en repetidas ocasiones durante la última semana y media, lo que, más allá de ilustrar que el gran objetivo está más que conseguido, habla sobre la importancia que han dado a estos dos partidos. Al menos, no se alargarán tanto y ambos clubes consiguieron que el segundo episodio de la historia se escriba hoy mismo, cuatro días antes de lo previsto. Eso que han ganado.

Ya que hay que jugar, al menos bueno sería ganar. Es la teoría con la que ambos equipos afrontaron la eliminatoria. Aún así, en el caso del conjunto madrileño no fueron tan claros porque Mere, su entrenador, aseguró que la prioridad era que nadie se lesionara. Sería penoso que en dos partidos con semejante intrascendencia, alguien terminara en la enfermería. Y como esto último lo firma cualquiera, se da por sentado que no se va a jugar con la misma intensidad ni se va a meter la pierna igual que en cualquiera de los cuarenta partidos anteriores disputados. Es así y por eso la eliminatoria está altamente condicionada. No hay que engañarse, se trata de dos amistosos con los que cerrar la temporada para impedir que quienes han logrado el ascenso se marchen a sus casas con el inigualable sabor de boca de haber alcanzado el objetivo buscado.

El pasado domingo, en el encuentro de ida, se jugó a otro ritmo y a otra velocidad. Sobre todo, en el primer tiempo. En el segundo, dio la impresión de que el conjunto cántabro puso una marcha más, pero no le dio para dar la vuelta al marcador. Dio la sensación de estar cerca durante un instante, pero no culminó el trabajo y terminó recibiendo un gol ya en el descuento. Esto quiere decir que va a arrancar hoy con un 1-2 en contra que le va a obligar a ganar por dos goles o más si quiere levantar la copa o por uno siempre que anote tres o más. Lo que está claro es que necesita ganar y he ahí lo más complicado de la empresa, ya que el Racing hace mucho que no gana un partido.

El último partido que ganó el Racing fue el siete de abril. Hace ya más de dos meses de aquello. No sólo eso, sino que dicha victoria contra el Tudelano ha sido la única conseguida en los últimos doce partidos. Parece mentira que un equipo que ha culminado el curso con semejantes números haya logrado el salto de categoría a la primera, pero no hace falta ganar partidos para superar una eliminatoria. Basta con empatarlos. Mientras, para acabar campeón de grupo y, además, de manera sobrada y sin sentir el aliento de nadie, ha habido que hacerlo muy bien en los dos primeros tercios de fase regular. Y es lo que hizo el equipo de Ania. Hasta ese mes de abril, pulverizó todos los registros e iba en camino de alcanzar incluso los noventa puntos, pero no le hizo falta y nadie le presionó. Quizá se puede decir que se dejó llevar, pero quizá también hay algo más. Hoy en día, el conjunto santanderino no gana partidos aunque, por otro lado, tampoco casi los pierde. Cayó contra el Gernika un día que decidió no saltar a jugar y lo hizo el pasado domingo en una tarde triste que, en el fondo, no le apetecía a nadie.

Esta mala racha de resultados con la que está acabando la temporada puede ser un nuevo y último aliciente para el partido de hoy, que tiene horario de cita importante que, en este caso, no lo es tanto. Pocas veces antes un título importó menos. No se merece el Racing acabar con esta inercia de resultados para olvidar y por eso bueno sería, por lo menos, marcharse de vacaciones con una última victoria. Aunque no sirva para llevarse la Copa, al menos para volver a sentirse con capacidad de ganar partidos.

Para ello, bueno sería recuperar buena parte de la pólvora ofensiva que ha perdido en la segunda vuelta del campeonato. Es cierto que no son horas ya de recuperar nada, pero si se toma el conjunto cántabro el encuentro como se tomó el segundo tiempo del pasado domingo, tendrá mucho ganado en ese sentido. Si hace lo mismo que hizo en el primero, está perdido. En esos 45 minutos jugó a un ritmo similar a como seguramente juegue el primer partido de la próxima pretemporada. En el fondo, es lo que tienen las citas amistosas.

Está por ver cómo se toma hoy Ania el partido. En el encuentro de ida, el entrenador del Fuenlabrada sí apostó decididamente por los que menos titularidades habían sumado a lo largo de todo el campeonato, pero el técnico asturiano no hizo eso. Quizá quiso aprovechar que era el último encuentro de la campaña  delante de su afición para conseguir esa victoria que tanto se le resiste en el último trimestre, pero lo cierto es que jugaron muchos habituales: Buñuel, Olaortua, Figueras, Mario, Nico Hidalgo, Noguera, Enzo, Cayarga y Barral son futbolistas que se pueden considerar titulares. Lo cierto es que podía haber sido una buena oportunidad para ver a canteranos, lo que siempre apetece y lo que tampoco hubiera significado forzar nada. De hecho, Iñigo Sainz Maza ya confirmó contra el Logroñés que está a un nivel propio de dar la talla en la categoría, algo que ya tiene sobradamente demostrado Miguel Gándara y a quien hubiera gustado volver a ver en acción. Mucho más de lo mismo se puede decir de Jesús Puras, un jugador propio, hecho en casa y con contrato que se quedó fuera mientras el sitio lo ocupaba un cedido a quien costará volver a ver por El Sardinero. Con todo, fue la gestión por la que apostó Iván Ania y hay que admitir que una de las muchas virtudes que ha demostrado tener a lo largo del campeonato que termina hoy ha sido esa.

Ahora queda por ver cuál será la apuesta que realice esta tarde noche el técnico verdiblanco. Es probable que mueva más el cotarro por el hecho de no jugarse en casa e importar aún menos el resultado. Lo habitual es que en este tipo de eliminatorias acaben jugando todos y por eso es de esperar que hoy se pongan en acción Julen Castañeda, Óscar Gil  o De Vicente. Que nadie espere ver a Quique Rivero ni a Dani Segovia porque ni siquiera han entrado en la convocatoria. Se puede entender lo del delantero porque es de los pocos que termina contrato y, en el fondo, lo que menos le conviene hoy en día es correr el peligro de caer lesionado, ya que necesita encontrar un nuevo equipo porque no va a seguir. Más raro es lo del medio centro de Cabezón. Ya lo fue que no estuviera en la lista para jugar en Mallorca pero se podía entender porque sus aptitudes como futbolista no casaban con Son Malferit. Más raro fue que no estuviera entre los 18 elegidos para el envite del pasado domingo. A Iván Ania le preguntaron al respecto y afirmó que era una cuestión técnica. Mucho menos creíble es esa circunstancia con vistas al encuentro de hoy. Está claro que algo sucede con el cántabro, que ha cuajado grandes partidos a lo largo de la presente temporada.

Quien sí estará listo ya para jugar será Sergio Ruiz tras dejar atrás sus problemas con una ampolla que le explotó en Son Malferit, justo cuando arrancó para celebrar el gol de Buñuel. Sin duda que él ha sido uno de los nombres propios de la temporada y uno de los que con más intensidad habrá vivido el ascenso. Incluso es posible que pudiera aportar ese plus que se necesita en citas intrascendentes como la de hoy.

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