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El Diario de Cantabria

Prohibido arriesgar

  • Cristóbal completó ayer su primer entrenamiento al frente del racing
  • Pidió a sus jugadores que no tomaran riesgo alguno en campo propio
  • Y por encima de todo, pretende reforzar el comportamiento defensivo del grupo
El técnico, pidiendo intensidad a los suyos. / Cubero
El técnico, pidiendo intensidad a los suyos. / Cubero
Prohibido arriesgar

En la vida los hay de izquierdas y de derechas. Los hay fascistas, comunistas, liberales, conservadores, progres o mediopensionistas. Cada uno maneja su teoría sobre cómo debería ser administrado el mundo y más de lo mismo sucede con el fútbol. El terreno de juego como metonimia de la vida. Los hay ofensivos o defensivos; conservadores o atrevidos; amantes del juego directo o del toque en corto. Hay a quien le gusta el patadón y encharcar el césped y hay quien lo prohíbe. Y es difícil asegurar que uno sea mejor que otro porque para todas estas ideas hay ejemplos de sobra que confirman su validez. Es cierto que no todas las ideas sirven para jugar un fútbol bonito, pero, si se hacen bien, sí pueden servir para practicar un buen fútbol.

El de ayer fue el primer entrenamiento de Cristóbal Parrado al frente del Racing y unos cuantos minutos sirvieron para dejar bien claro que sigue un libro de estilo bien diferente al que defendía su antecesor en el cargo. Al menos, de partida y con el contexto de barro y charco que se ha encontrado en La Albericia y que probablemente se encuentre en el Anxo Carro el próximo domingo. No tiene mucho tiempo antes de afrontar ese primer partido y quiere que, por lo menos, sus hombres se empapen de un par de conceptos claros. Y el principal de todos es el de que se acabó el riesgo. Quien arriesgue un balón cerca del área de Luca Zidane (o de Iván Crespo) no tendrá mucho futuro con el técnico cordobés al mando.

«¡Riesgos cero!», dijo en voz alta el nuevo entrenador en más de una ocasión durante la intensa y larga sesión de trabajo de ayer. Y tomar riesgos es lo que hizo el Racing tanto en el arranque de la competición como en pretemporada. Comenzó el curso el conjunto cántabro sin querer rifar la pelota, con el deseo de sacar el balón jugado desde atrás con el fin de atraer a jugadores rivales y liberar espacios a su espalda. Para llevar a cabo esta misión, contó con uno de los mejores porteros que hay actualmente en el fútbol español con los pies. Los defensas y medio centros podían contar con él como uno más y eso ayudaba a generar superioridades. «Creemos en esta manera de jugar porque sabemos que nos va a dar más beneficios que perjuicios a largo plazo». Ese fue el mensaje que salía del vestuario en las primeras semanas de competición.

Poco a poco, el equipo verdiblanco fue rebajando ese perfil aunque ha seguido siendo habitual que el portero jugara con los centrales en corto. Lo que sucede es que, al final, eran éstos los que terminaban enviando en largo. Porque el paso de los partidos fue dejando claro que la plantilla no tenía argumentos ni cartas para jugar como parecía querer hacerlo el entrenador. Faltaba creatividad en la sala de máquinas. Ania parecía resistirse a alcanzar esa conclusión pero Cristóbal la trae aprendida de partida.

El nuevo Racing va a tener poco pase en corto. Durante el largo entrenamiento de ayer, se percibió a un equipo que va a enviar balones en largo para pelear la segunda jugada. Cuanto más tiempo se juegue en campo rival, mucho mejor. Da la impresión de que se viene un fútbol más sobrio y, sobre todo, más austero. A la vieja usanza, dirá alguno. La vieja escuela, dirá otro. No tiene por qué. No son pocos los equipos que priorizan, por encima de todo, armarse bien defensivamente y no dar muchas vueltas para llegar a campo rival. Sobre todo, cuando el terreno de juego está castigado por una tormenta sin fin y querer hacer lo contrario se convierte en temeridad.

El mismo director deportivo del club destacó en su comparecencia del pasado martes los buenos números ofensivos que tiene el equipo. No cuenta con un delantero que marque diferencias ni goles pero el Racing es un equipo que marca asiduamente. En pocos partidos se ha quedado sin hacerlo. Es consciente de que tiene talento arriba, algo que aportan, sobre todo, los tres media puntas, que venían siendo Yoda, Cejudo y Enzo hasta la fecha. Y será difícil que cambie eso con el nuevo entrenador. De este modo, Cristóbal tiene claro que lo prioritario es dejar la portería a cero a la espera de que se encienda la bombilla arriba. Es algo que también venía repitiendo Iván Ania, pero da la sensación, al menos en una primera impresión, que su sustituto pretende rearmar a los suyos en el trabajo de retaguardia.

mismo dibujo. Afirmó Cristóbal que él ha venido utilizando a lo largo de su trayectoria como entrenador el 4-4-2 o el 4-2-3-1. Y en su primer entrenamiento trabajó, sobre todo, con este último. Con todo, está por ver si es una decisión ya tomada al menos con vistas al encuentro de Lugo o si va a probar algo nuevo. Esto último podría suceder hoy, cuando el equipo trabajará a puerta cerrada. Ha habido un cambio de técnico pero la rutina parece seguir siendo la misma. Quizá porque, en el fondo, el director deportivo es el mismo.

Con todo, ya advirtió Cristóbal que no tenía intención de entrar como un elefante en una cacharrería y con intención de querer cambiarlo todo nada más llegar. Por eso es probable que mantenga el dibujo aunque cambie el estilo. Porque éste no lo determina el sistema. Es algo que se hartó de repetir en su día Carlos Pouso, a quien siempre le sorprendió que se hablara tanto de esquemas y sistemas en el entorno racinguista. Al final, lo fundamental es cómo se desarrolle dicho dibujo sobre el verde y el Racing lo va a hacer con la prioridad de armarse bien defensivamente y, como bien repitió constantemente, sin correr riesgos. Si el balón tiene que volar cincuenta metros, que los vuele.

Tiene aspecto Cristóbal de ser un tipo tranquilo y sosegado pero en su primera toma de contacto con la plantilla ya transmitió intensidad en el trabajo. Para motivar a sus hombres, incluso mandaba hacer flexiones a las defensas que encajaban algún gol durante los partidillos a campo reducido o mandaba dar carreras al equipo que perdía. Se nota que ha sido ayudante de Camacho.

De lo que no se pudo sacar nada en claro es de los jugadores que utilizará el domingo. Posiblemente no lo sepa ni él porque antes querrá verlos. Es difícil adivinar quién jugará como delantero centro o quién ocupará el puesto de medio centro. Sí parece claro el lateral izquierdo, el que más dudas presentaba por las ausencias, lo ocupará Kitoko. A partir de ahí, es normal estar rodeado de incógnitas al comenzarse prácticamente de cero. Jugadores que lo jugaban todo pueden ver cambiada su situación y otros que no contaban, algo que pasaba con muchos, pueden rejuvenecer y abrírseles una nueva oportunidad. Incluso Iván Crespo puede ver abierta una puerta aunque sea futura a poder entrar en acción porque, al no querer marear tanto el balón en campo propio, ya no hará falta un guardameta moderno que sepa jugar con los pies. Valen los que son buenos guardametas a la vieja usanza, como el mismo guardameta verdiblanco.

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