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El Diario de Cantabria

«La presión ha de motivar más»

Manu Hidalgo, cuyo fichaje nunca fue anunciado por el club y que nunca fue presentado, habló ayer por vez primera de sus primeras experiencias como racinguista

Manu Hernando, en el entrenamiento de ayer. / J. R.
Manu Hernando, en el entrenamiento de ayer. / J. R.
«La presión ha de motivar más»

Manu Hernando tiene que estar alucinando. La que está teniendo en el Racing es su primera experiencia en el fútbol de verdad, alejado del filial de un Real Madrid donde todo es diferente, y creía que todo se iba a desarrollar de manera más lógica. Lleva casi un mes en el equipo pero el club cántabro no ha anunciado nunca su fichaje. Sin más, comenzó a entrenar un buen día como si se estuviera sumando a una boda sin haber sido invitado por nadie. El novio y los suyos pensarían que venía de parte de la novia y al revés. Comenzó entrando en la convocatoria en el partido contra Las Palmas y debutó el pasado viernes en Cádiz, pero seguía siendo como si no existiera o como si hubiera estado ahí desde agosto. No ha habido ninguna presentación como tampoco la ha habido de Papu, lo que a buen seguro agradecerá Chuti Molina porque así no debe saltar al escenario. Quien al fin lo hizo ayer fue el central palentino, que por fin pudo dar a conocer sus primeras impresiones como racinguista aunque el acto no estuviera rodeado del habitual protocolo de una presentación oficial, que es lo que él esperaba que le esperaría en Santander.

La primera comparecencia de Manu Hernando ante la prensa cántabra fue en soledad. A su lado no estaba el director general, mucho menos el presidente ni tampoco el director deportivo. Había curiosidad por saber qué se había encontrado a su llegada y, en ese sentido, echó mano de manual, ya que vino a decir lo que suele decir todo jugador en su presentación, lo que sucede que él lo dijo con más conocimiento de causa porque lleva casi un mes en Santander. Así, afirmó que «desde el primer día» en que entrenó a las ordenes de Cristóbal ha estado «súper a gusto con los compañeros», que le brindaron «una acogida muy buena».

Estaba con ganas de debutar y la oportunidad le llegó casi por sorpresa el pasado viernes, ya que tuvo que entrar en juego por culpa de la expulsión de Iñaki Olaortua al cuarto de hora de partido. Reconoció que le costó ponerse a tono casi sin calentar para, además, intentar dar la cara en «una situación complicada», pero subrayó que el equipo había peleado «hasta el último segundo por mucho que al final no pudiera ser». Con todo, él se marchó «contento por el trabajo individual y con ganas de seguir ayudando al equipo a que empiece a puntuar». Cree que eso se conseguirá si son capaces de dar continuidad al buen trabajo que realizaron desde el punto de vista defensivo porque tiene claro que los goles que necesitan «van a llegar».

Manu Hernando ya se siente parte del proyecto y avisa de que no van a cambiar «la forma de pensar». «Tenemos mucha motivación para salir adelante y no nos vamos a rendir nunca», resalta. Así, subraya que en el vestuario tienen la intención de «empezar a puntuar» y recuperar los puntos perdidos que han merecido y se han escapado: «Se han ido muchos puntos en los últimos minutos y el equipo no se ha merecido eso. Con trabajo vamos a cambiar esa suerte para conseguir lo que todos esperamos».

El central palentino ya había vivido esa desgracia del descuento en el partido contra Las Palmas, pero reconoce que «cuando lo vives desde el banquillo es diferente a cuando te pasa desde el campo». Le tocó debutar en «una situación complicada» porque su equipo tuvo que jugar en casa del poderoso Cádiz con un hombre menos. Le tocó adaptarse porque entiende que todo «futbolista profesional ha de saber hacerlo a cualquier momento». Él cree que lo hizo pero siempre con la «ayuda» de sus compañeros, ya que reconoce que, «entre todos», consiguieron aguantar hasta el final por mucho que a última hora llegara ese gol matador.

Desde que ha llegado al conjunto cántabro hasta que tuvo la oportunidad de jugar, ha tenido que pasar tiempo. Y jugó gracias a la expulsión de Olaortua, por lo que quizá la espera habría sido más larga en condiciones normales. Sin embargo, Hernando precisa que no fichó por el Racing «con ninguna prisa de jugar». En el fondo, quizá lo intuía teniendo en cuenta que en toda la primera vuelta jugó tres partidos y que no se vestía de corto desde principios de octubre. Recuerda el central palentino que hay «muy buenos jugadores en la plantilla» y que, a partir de ahí, él ha llegado «para trabajar» e intentar ganarse «oportunidades» que él cree que ya se ha ganado.

«Entré bien al partido, el equipo me ayudó, trabajamos desde el portero al delantero todos juntos y hasta el último minuto muy bien. Tener las ayudas del compañero de al lado siempre ayuda», relata el nuevo defensor verdiblanco. Su incorporación al equipo, que, además, se hizo con nocturnidad y por la puerta de atrás, se antojó una decisión caprichosa porque tampoco parecía responder al perfil que necesitaba el equipo, pero tras su buena actuación de la pasada semana, la percepción que se tiene de él ha cambiado un poco. Con todo, tampoco se fía de eso porque tiene claro que, en el mundo del fútbol, «un día estás arriba y otro estás abajo». «Ahora parece que todo va bien pero luego el domingo te sale mal y de nuevo te ves abajo. Esto se trata de trabajar día a día. Ojalá el domingo salga un buen partido desde el punto de vista individual y colectivo, pero yo sólo pienso en ayudar todo lo posible y conseguir los tres puntos como sea», explica.

No sólo ha cambiado la percepción sobre él, sino también la que se tiene sobre el propio equipo tras la crueldad sufrida en el Ramón de Carranza. Él afirma que no lo percibe demasiado porque se mantiene un tanto al margen de redes sociales y siempre cuesta coger la temperatura a la calle cuando se es un recién llegado. Con todo, sí subraya que agradecen «mucho cuando la gente te ayuda y apoya» al mismo tiempo que confiesa que, cuando habla negativamente del equipo, «puede afectar». «Lo mejor es no creer demasiado cuando la gente te dice cosas buenas ni cosas malas. Tú sabes lo que eres y de lo que eres capaz de hacer y cada día hay que trabajar como si fuera el último», explica.

Ha llegado Manu Hernando a un equipo que corre el peligro inminente de quedarse descolgado, por lo que la presión que pueden sentir sus piernas en el partido del domingo, cuando no valdrá otra cosa que el triunfo, puede ser tremenda. Él es joven pero recuerda que, al final, son «futbolistas profesionales» y han de «saber vivir con eso». Es consciente de que la afición del Racing es superior a la que habitualmente les iba a ver en Valdebebas pero, al final, «saltas al campo y te olvidas de todo». «La presión ha de ser algo que se quede fuera y que te ayude a motivarte más y a seguir adelante», precisa. 

No tiene miedo a convivir con ella porque lo hace «desde pequeño» no sólo para intentar asomar la cabeza en una cantera como la del Real Madrid, sino también por esos «torneos con mucha competitividad» que disputan durante su formación. «Vas sumando campeonatos y partidos para llegar a este momento preparado», explica.

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