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El Diario de Cantabria

PERNÍA

Pernía queda en manos del juez

Ayer quedó visto para sentencia el juicio contra el expresidente, para quien las partes mantuvieron las peticiones de cárcel iniciales 

A Vergara Y Urquijo se las rebajaron a un año y medio, condena que aceptaron

Francisco Pernía, durante el juicio que terminó ayer. / ALERTA
Francisco Pernía, durante el juicio que terminó ayer. / ALERTA
Pernía queda en manos del juez

Se acabó el juicio contra Francisco Pernía. Ya está visto para sentencia aunque los otros dos acusados, Iñaki Urquijo y Juan Vergara, no tendrán que esperar a la misma para ver en qué termina su historia. La Fiscalía rebajó ayer su petición de cárcel para los dos y la redujo a la mitad: de tres años a uno y medio más una multa de 60.000 euros. Con esa pena, ninguno de los dos acabaría entre rejas y por esa razón no dudaron en aceptarla. Aunque es una puerta de salida que deja atrás todos sus problemas con el Racing, también es una manera de reconocerse culpables, por lo que la abogada del expresidente verdiblanco lo consideró una maniobra para ir en contra de su cliente, para quien se mantienen las mismas penas que al inicio del juicio. Es decir, entre seis y nueve años de prisión en función de quien lo pida.

El fiscal ha mantenido la petición de pena de media docena de años al considerar acreditado que cometió sendos delitos de apropiación indebida y administración desleal continuada durante su mandato al frente del club cántabro (2006-2011). Lo hizo durante una última sesión del juicio que sirvió para que cada una de las partes ofreciera sus conclusiones. Pernía rechazó hacer uso de su última palabra pero sí se explayó su abogada, que estuvo hablando más de hora y cuarto, el mismo tiempo, más o menos, que lo estuvo Manuel Higuera como abogado de la Asociación de Exfutbolistas, que fue quien interpuso la querella hace algo más de siete años.

En su alocución, el fiscal, Carlos Rodríguez, reprochó a Pernía que ante la delicada situación en que se encontraba el club, optara «por una huida hacia adelante», con una «política expansionista» que «multiplicó el gasto en todos los conceptos» y llevó al club al concurso de acreedores y al «borde de la desaparición». En ese contexto, la Fiscalía y las acusaciones particulares coinciden en que Pernía usó el proyecto de la escuela de fútbol en Brasil como «un mecanismo para apoderarse de efectivo del Racing sin ningún tipo de retorno para el club y muchos gastos». «Un instrumento para el desvío de dinero» que, junto contra otra «multiplicidad de hechos» que catalogan como administración desleal, redundaron en la declaración del concurso.

El fiscal ha destacado que unos meses después de la adquisición por Pernía del Audi S8 de más de 80.000 euros para uso exclusivo, se declara el concurso de acreedores y los jugadores se negaron a salir al campo a jugar (para eso ya pasó un poco más de tiempo). Las acusaciones coincidieron en que el vehículo era «totalmente innecesario», máxime en la situación en la que ya se encontraba el club, «de insolvencia absoluta», puntualizó el abogado de AUPA, Pablo Mora.

Sobre la indemnización de 100.000 euros a José Campos por la rescisión de un contrato verbal, denunciaron que es «una cantidad desorbitada» que, lógicamente, también redundó en perjuicio del Racing, además de «totalmente indebida» teniendo en cuenta que José Campos declaró en el juicio que «fue él quien se fue».  «No había ley en el Racing. Pernía hacía y deshacía a su antojo y para su beneficio», afirmó en su informe final el abogado del Racing, Javier Noriega, quien pidió a la sala, presidida por la magistrada Paz Aldecoa, que no tenga en cuenta ningún documento aportado por el club antes de la junta de enero de 2014 que cesó a Angel Lavín (‘Harry’), «amigo íntimo» de Pernía que «le puso de presidente», y que «ya ha sido condenado tres veces» 

Zapatos a mil euros. Higuera recordó que la querella presentada en diciembre de 2012 por el colectivo de exjugadores -origen de esta causa- imputaba a Pernía 20 hechos delictivos. Afirmó que cuando el Gobierno se apartó y el Racing pasó a ser propiedad de Silver Eagle como accionista mayoritario, el club se convierte en «un auténtico foco de vandalismo», y pasa de una situación de equilibrio patrimonial en la que en la temporada 2006-2007 ingresó y gastó 21 millones de euros, a gastarse en la temporada siguiente siete millones «sólo en pagos a representantes de jugadores». «Pernía llegó a comprarse tres pares de zapatos» de hasta 1.000 euros cada uno de ellos con cargo a la tarjeta del club, lo que «denota lo que pretendía». En su opinión, Pernía «era consciente de que cuanto más dinero se moviera, más fácil sería hacer desviaciones de dinero».

Por su parte, la abogada del expresidente verdiblanco, Itziar Charterina, desvió la responsabilidad hacia los administradores concursales, que cuando cesaron en 2012 -dijo- dejaron al Racing «en Segunda División y con unas pérdidas muy superiores» y «se inventaron un relato según el cual Pernía hacía y deshacía sin contar con el consejo, para responsabilizarle de todo y echarle la culpa de su desastrosa gestión». «Se inventan diez hechos delictivos causantes de un perjuicio de más de cuatro millones de euros. Un paripé organizado por la administración concursal y copiado por las acusaciones», dijo la letrada, quien afirmó que la querella de los exjugadores está «copiada» del informe de calificación del concurso elaborado por la administración concursal.

La abogada, que pidió la atenuante de dilaciones indebidas en su grado máximo, denunció que su cliente ha sufrido «un linchamiento mediático sin precedentes» e incluso intentos de linchamiento físico por parte de aficionados «convenientemente arengados». «Se le ha perseguido y linchado», dijo Charterina, quien reconoció que cuando Pernía afirmó en relación al Audi que «algún capricho se tenía que dar», utilizó una frase «desafortunada» dicha «en tono irónico» pero que «no justifica que esté en el banquillo».

Defendió que la escuela de fútbol de Brasil «no fue una ocurrencia» de su defendido sino un acuerdo del consejo administración anterior a que Pernía fuera presidente, y que no es verdad que no existiera control y seguimiento del proyecto. Ha añadido que Pernía era «un subordinado» de Silver Eagle, entonces accionista mayoritario del club, y que firmaba las facturas porque era el único que tenía firma pero que las verificaciones y conformidad le corresponden al departamento financiero.

En el caso del Audi, defnedió que fue un gasto «justificado» por la cantidad de viajes que realizaba Pernía y que «no hubo abuso de funciones ni causó ningún perjuicio porque el Racing solo pagó las primeras cuotas». Añadió que había muchos contratos verbales, que el de José Campos fue «perfectamente válido» y que quien negoció la indemnización fue Bedoya. Pernía «ni le contrató, ni le despidió ni siquiera negoció su indemnización», argumentó. Además, en su opinión, la rebaja de pena de prisión para Urquijo y Vergara ha sido «la última maniobra de las acusaciones, que después de siete días de vista oral han aprovechado la situación de miedo de los acusados» para arrancarles «una conformidad que no es vinculante».

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