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El Diario de Cantabria

«No hay que perder el norte porque seguimos estando lejos»

Sergio admite que la victoria ha generado «ilusión» tanto dentro como fuera del vestuario pero recuerda que siguen últimos
Sergio Ruiz. / cubero
Sergio Ruiz. / cubero
«No hay que perder el norte porque seguimos estando lejos»

Las cosas se ven diferente desde la atalaya de la victoria. Afrontar una semana de trabajo tras haber sumado tres puntos lo hace todo más fácil. Se respira mejor. Incluso huele todo mejor y el compañero es más simpático. Es cierto que la situación sigue siendo crítica, pero hay quien confía en estar viendo resucitar a un muerto. El estado de ánimo en el fútbol es tan volátil que el deprimido de la semana pasada es el ilusionado de la actual. Los profesionales siempre intentan mantenerse en un tono más gris y templado sin caer en la tentación de sentirse muy buenos cuando ganan y muy malos cuando pierden. Eso sí, el mismo Sergio Ruiz, que de nuevo ha vuelto a ser un futbolista importante para el equipo, admite que todo es mejor tras ganar. «Lo es a nivel de ambiente y de ilusión no sólo dentro del vestuario, sino también fuera porque se nota que la gente cree y parece que va a haber una gran entrada el domingo», apunta el astillerense. 

Admite el medio centro cántabro que están «muy contentos» por lo sucedido en Almería y por la posibilidad de haber acabando con esa mala trayectoria que les estaba matando, pero también advierte de que no deben «perder el norte», ya que la soga sigue estando amarrada al cuello: «Seguimos siendo últimos y seguimos estando lejos de la salvación, por lo que tenemos que seguir trabajando porque esa victoria del otro día ya pasó y ahora sólo hay que pensar en el Sporting». Dicho partido ha de ser la confirmación de que la realidad del equipo ha cambiado y de que ha empezado un tiempo nuevo. Hace demasiado tiempo que no enlaza dos victorias consecutivas.

El equipo cántabro ha sufrido tantas zancadillas de última hora que han echado por la borda el trabajo de noventa minutos que, cuando el pasado viernes escuchó por fin el triple pitido del árbitro sin que hubiera sucedido nada raro de última hora, respiró aliviado. «El equipo necesitaba la victoria para refrendar el trabajo de estas semanas, por lo que vivimos una mezcla de cansancio y alegría por soltar esa liberación de conseguir por fin el triunfo y, así, mirar la clasificación y a la propia situación del equipo de otra manera», admite Sergio. En su opinión, los tres puntos se lograron sin introducir muchas diferencias en la forma de jugar. Coincidió, además, que se consiguieron con el nuevo entrenador pero no cree Sergio que haya muchas diferencias entre Oltra y Cristóbal: «Ambos quieren que el equipo esté defensivamente muy compacto, que estemos juntos y no haya distancia entre líneas y que en ataque seamos atrevidos y queramos el balón». A partir de ahí, es obvio que cada uno «tiene su método de entrenamiento» pero percibe una línea de continuidad porque, como recuerda el jugador verdiblanco, ya venían de hacerlo bien y rondar la victoria ante Las Palmas o el Cádiz. «Necesitábamos conseguir una de una vez para afrontar con más ilusión y alegría lo que nos queda», precisa.

Para conseguir esos objetivos defensivos con los que llegó José Luis Oltra, éste introdujo un pequeño matiz táctico, que fue colocar a Kitoko «por detrás para hacer de enlace entre el medio campo y la defensa» para que Cejudo y él mismo se colocaran a la par. Después, una vez que tocara atacar, la idea, como se vio, era pasar al 4-2-3-1 habitual. El resultado fue bueno: «El equipo estuvo cómodo, las líneas estuvieron más juntas y, además, supimos salir rápido en transición». De hecho, el astillerense recuerda que fueron «dominadores en la primera parte», enlazando jugadas con balón y llegando «a portería varias veces». En el segundo tiempo la historia fue otra porque el Racing se echó atrás «en parte por el resultado y por la situación del equipo».

Trabajo reflejado. La conseguida en Almería fue sólo la tercera victoria de la temporada porque la sequía ha sido tremenda. Eso hizo que el Racing estuviera «cada vez más lejos de la salvación», lo que amenazaba con dar por terminada la temporada demasiado pronto. Por eso lo sucedido el viernes pasado sirvió para «levantar ánimos y que se vea reflejado el trabajo en, al menos, esos tres puntos». En el fondo, ha cambiado las gafas con la que se mira la situación del equipo porque ahora «la gente la ve de otra forma, está con más ilusión y pensando que es más fácil la salvación».

La afición va a responder el domingo aunque de eso Sergio no tenía ninguna duda: «Después de este año tan malo que llevamos, no podemos reprochar nada a la gente porque siempre ha estado ahí apoyando». Y el equipo precisa que sigan estando ahí porque, como reconoce el medio centro cántabro, la necesitan. «Tenemos que conseguir que jugar en casa sea un aliciente y que nos venga mucho mejor. Que aprieten los aficionados porque nosotros vamos a tratar de dar lo mejor en el campo para conseguir esa victoria que nos acerque más a la salvación», resalta.

Sergio pide a la afición que siga confiando en el equipo porque les necesitan. «Si nos salvamos, será un bien para todos los que estamos alrededor del Racing», recuerda. Lo que sí deja claro es que en el vestuario confían en que el equipo va a conseguir la salvación. «Yo lo creo sinceramente», resalta el centrocampista verdiblanco. Y lo dice porque ve «a la gente entrenar cada día y también los partidos que ha hecho el equipo» y ha llegado a esa conclusión. «Que estén con nosotros, que nos ayuden a hacer de El Sardinero nuestra casa y que no se escapen más puntos de aquí», resalta.

En cuanto a su estado de forma, que dista mucho del de hace un año por estas fechas y de una primera vuelta en la que pasó casi inadvertido por falta de oportunidades, recuerda el cántabro que todo futbolista pasa por «picos de forma» y él está ahora subiendo a uno. Y hay muchas cosas que influyen en eso, como «estar mejor físicamente, que un sistema te venga bien, la confianza de un entrenador o que los resultados salgan o no». «Lo que hay que hacer es aprovechar los buenos momentos para ayudar al equipo e intentar que los malos pasen rápido». Él ahora está disfrutando pero, sobre todo, quiere hacerlo creciendo personalmente al mismo tiempo que lo hace el colectivo.

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