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El Diario de Cantabria

Página en blanco

  • El Racing inicia una nueva etapa con la misma necesidad que tenía en la anterior 
  • Cristóbal Parralo se estrena esta tarde en Lugo con la intención de aportar más seguridad y solvencia defensiva en el conjunto cántabro
Enzo se tapa el rostro con la almohada antes de partir hacia tierras lucenses. / Cubero
Enzo se tapa el rostro con la almohada antes de partir hacia tierras lucenses. / Cubero

Cuando un entrenador nuevo se pone al frente de un equipo, éste se convierte en una página en blanco. En un libro por abrir del que el lector no sabe prácticamente nada. No sabe qué va a encontrarse en él, si va a ser ameno o farragoso, vanguardista o tradicional, surrealista o neorrealista. Hay mil géneros, millones de personajes por descubrir que quizá aparezcan o que quizá se escondan. Es difícil predecir qué se va a encontrar el racinguista esta tarde en el Anxo Carro de Lugo, pero está ansioso por hacerse con su sillón favorito y crear el clima necesario para, en soledad o acompañado, comenzar a disfrutar de la lectura.

Es necesario que sea bueno. El Racing está necesitado de buena prosa que comience a generar recompensas materiales porque ha ganado un solo partido de los quince que ha disputado y eso no hay quien lo soporte. Es como querer leer el Ulises de Joyce con 16 años. O con 53. Quizá necesite algo más ligero que entre fácil y a la primera. Sin complicaciones. Que vaya directo sin tener que dar demasiados rodeos ni tener que hacerlo demasiado bonito o diferente. El equipo cántabro no está para florituras ni para ganar premios internacionales. Lo que hoy necesita es tener algo en el plato para comer.

Ya no estará Iván Ania en el banquillo porque le echaron el domingo por la noche, después de empatar un partido en el que él pensaba que no se la jugaba. O eso le dijeron, pero es imposible que fuera tan ingenuo. Todos tenían claro que necesitaba dar un volantazo al desarrollo de los acontecimientos porque, de lo contrario, se iba a ver de patitas en la calle. Y es donde está ahora. Quizá vea el partido por televisión y bueno sería entrar en su cabeza para comprobar qué domina más, el deseo de que un equipo al que ha quedado vinculado gane para que comience a asomar la cabeza o el natural resquemor que, en el fondo, quiere que se demuestre que el problema no era él. Sólo por puro morbo. No hay ningún otro valor añadido.

Lo cierto es que el debate está en la calle. No son pocos los que piensan que la culpa no estaba en Iván Ania porque éste no podía hacer más con lo que tenía. De hecho, se daba especial valor a que, por lo menos, el entrenador ovetense tenía la virtud de mantener a sus hombres enchufados. Es de los técnicos que transmite, que grita, que corrige y que juramenta desde la grada. Y eso, no hay que engañarse, gusta en tribuna. Y de tribunero debe tener poco quien le sustituye, que es un entrenador de un perfil diferente. Se llama Cristóbal y ha estado al frente del equipo desde el pasado miércoles, cuando lideró su primer entrenamiento.

No es fácil querer trasladar cuatro conceptos básicos para que su huella quede patente desde el primer día. Él mismo afirmó en su presentación oficial del martes que no quería entrar avasallando y queriéndolo cambiar todo de la mañana a la noche. Es más calmado que todo eso aunque da la sensación de que tiene un puñado de ideas claras. Lo que necesita es que su mano se comience a notar hoy mismo para dar sentido al relevo. Es probable que la novedad no llegue con el sistema y que también dibuje sobre el terreno de juego un 4-2-3-1. De hecho, incluso también es probable que no haya demasiado cambio de nombres respecto al encuentro de la semana pasada contra la Ponferradina y que, finalmente, el verdadero cambio llegue en el estilo.

Ania insistió desde la pretemporada en sacar el balón jugado desde atrás, algo que, en líneas generales, no funcionó porque quedó acreditado que no tenía cartas para ello. Se quedó sin medio centros de corte creativo y, por lo tanto, el equipo se terminaba ahogando y desatascándose enviando el balón en largo después de haber corrido riesgos en las inmediaciones de su área. Aquello no tenía sentido. Y así lo cree Cristóbal, que ha insistido a sus hombres durante toda esta semana en no arriesgar y enviar el balón en largo en cuanto algún rival genere cierta inquietud. Está por ver si ese va a ser el libro de estilo que haya llegado para quedarse o si es algo circunstancial pensado sólo en ese partido. Y no tanto por las características del otro equipo, sino, sobre todo, por el previsible mal estado del terreno de juego, que es fácil que esté pesado o incluso encharcado, lo que convierte jugar en corto en un deporte de riesgo.

Sin la responsabilidad de la creación, a buen seguro que crezca la figura del medio centro. Cuando más brillaron jugadores como Mario Ortiz y como Kitoko fue cuando el Racing pasó a jugar más directo buscando a Nuha con descaro dentro de un 4-4-2. El balón pasaba por alto y se dedicaban a hacer lo que más y mejor sabían hacer. Lo que es una enorme duda es conocer quién va a jugar en esa sala de máquinas. Hasta la fecha, el citado Ortiz ha sido indiscutible. Ha sido el único que lo ha sido porque a su lado han ido pasando todos los demás: Dani Toribio, Nkaka, Sergio y Kitoko. A este último se le puede descartar porque tiene todas las cartas para jugar de lateral izquierdo y, de este modo, ejercer de auténtico parche para tapar un agujero.

Quizá el jugador más diferente de todos sea Sergio y a buen seguro que éste esté deseando que, con el cambio de entrenador, pueda cambiar su suerte. Iván Ania apenas ha contado con él en el presente curso aunque el pasado año a estas alturas era el mejor de su equipo. La situación que vive el cántabro es opuesta y confía en ganar protagonismo. Al menos, sólo por poder aportar cosas que los demás no aportan. Parece claro que no está en su mejor momento pero también tiene otros compañeros que suman más minutos que él y que no han sido tan castigados. Quizá sea porque no tienen tanta competencia.

Todo son dudas en la primera alineación de un entrenador porque el libro está en blanco. No hay precedentes a los que aferrarse aunque hay pistas. La defensa sorprendería que no estuviera formada por David Carmona, Iñaki Olaortua, Jordi Figueras y Kitoko. Quizá podría haber alguna oportunidad de que entrara Alexis porque ya ha completado los entrenamientos con el grupo, pero también sería introducir demasiadas novedades en una sola línea. Y es que, Cristóbal ya se va a ver forzado a estirar las opciones que tiene para los laterales porque sólo tiene un especialista en el puesto disponible, que es David Carmona. Los dos zurdos son baja, Moi por sanción tras ser expulsado hace siete días y Abraham Minero porque viene de estar mes y medio parado. Este último ya ha completado un par de entrenamientos tras superar una rotura de ligamento lateral, pero necesita adquirir ritmo. Es por eso por lo que es más que probable que sea Kitoko quien juegue en el sitio del ‘tres’.

El africano ya conoce el puesto. Sobre todo, tiene acumuladas varias horas de vuelo en el lateral derecho y menos en el izquierdo, pero tiene experiencia de sobra para mantener el orden por ahí. No hará falta demasiado para que, desde el punto de vista defensivo, aporte igual o incluso más de lo que venía ofreciendo Moi o de lo que ofreció Abraham en los pocos partidos en los que estuvo disponible. Tan pobre estaba siendo el rendimiento de los jugadores fichados para ese puesto que Ania incluso tuvo que colocar por ahí a Aitor Buñuel, algo que está descartado para hoy porque el navarro se perderá su tercer partido por culpa de sus concentraciones con la selección.

Para el lateral izquierdo no se puede echar mano del filial porque el jugador que juega por ahí es Jesús Puras y, al tener 23 años, no se le puede hacer ficha hasta enero. Y es improbable que eso vaya a suceder. Quien sí podría jugar sería Iñigo Sainz Maza, el mismo que tan buenas sensaciones dejó cuando jugó el curso pasado y que tan cerradas ha visto las puertas para repetir. Toda esta semana ha estado entrenando con el equipo, pero raro sería que no jugara Carmona.

Otra gran incógnita puede estar en quién ocupe la delantera. Por ahora, nadie se ha pedido el puesto o ha dado argumentos para quedárselo en propiedad. Sí parte con ventaja Nuha por haber marcado hace siete días y por la necesidad de adivinar si ahí nace una racha. Con todo, los dos últimos partidos los jugó David Rodríguez de inicio mientras que Jon Ander cada vez tiene que estar mejor y en algún momento le llegará su oportunidad desde el inicio.

Delante va a haber un Lugo que afrontará el encuentro en una situación opuesta a la racinguista. Los gallegos también están construidos para mantener la categoría y hasta hace bien poco estaba en puestos de descenso con el propio Racing. Sin embargo, ha conseguido enlazar dos victorias consecutivas y, por lo tanto, esta tarde recibe al bando verdiblanco pletórico. Los gallegos quieren seguir mirando hacia arriba pero, lógicamente, no se fían de un Racing que no sólo llega necesitado, sino con cambio de entrenador. A lo que intentarán sacar partido es a su preocupante situación clasificatoria y en todos los nervios, ansiedades y dudas que eso pueda generar suceda lo que suceda en el partido. Porque es cierto que recibir un gol sería fatal para los intereses del conjunto cántabro porque lo pondría todo cuesta arriba y los jugadores se podrían venir abajo, pero ha quedado demostrado que marcar tampoco es bueno porque nace de pronto un terror a perder lo conseguido. Y curar esto es complicado. Sólo se logra con personalidad, carácter y la tranquilidad que aportan los resultados. Por eso el camino más corto para nadie se ponga de los nervios es consguir victorias. Dicen que así todo se verá diferente y. Es difícil que así sea, pero hay que probar.

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