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El Diario de Cantabria

RACING - MÁLAGA

Oportunidad perdida

  • El Racing comienza su nueva andadura en Segunda División con una derrota por la mínima
  • Fue superior durante setenta minutos a un málaga muy condicionado, pero después se vino abajo
  • Adrián desniveló la balanza
Los jugadores del Málaga empiezan a celebrar el gol de Adrián mientras Olaortua se lamenta del mismo. / Cubero
Los jugadores del Málaga empiezan a celebrar el gol de Adrián mientras Olaortua se lamenta del mismo. / Cubero
Oportunidad perdida

Era un buen día para ganar al Málaga; una buena oportunidad para comenzar una nueva andadura por Segunda División derrotando a uno de los aspirantes al ascenso. Sólo dispuso de nueve jugadores profesionales y dos de ellos ni siquiera llegaron al segundo tiempo porque el físico no les dio para más, por lo que el equipo andaluz estuvo 45 minutos rozando la alineación indebida. Su entrenador, además, había estado todo el día con la incertidumbre de si iba a poder contar con otra pareja de futbolistas a la que la Liga descartó inscribir a última hora y, lo más importante, el Racing completó setenta minutos de partido muy buenos. Sobre todo, los veinte primeros tras la reanudación. Parecía el momento idóneo. Había palos, llegadas, buenos remates y algunos centros, pero no hubo gol. Y sin gol no hay nada. Al final, quien lo marcó fue Adrián, que tiene clase de sobra para decidir un partido que, durante algo más de un instante, dio la sensación de que ya tenía dueño. Y era el Racing.

Lo malo es que todo es efímero cuando uno no es poderoso en las áreas. Y el conjunto cántabro no lo fue. Sobre todo, en la contraria para convertir en gol lo que generó, esos buenos centros desde la izquierda en el primer tiempo y esa superioridad manifiesta en el segundo. No aprovechó su momento y, de pronto, llegó el tiempo de los cambios. No tanto de nombre (que también), sino de dibujo. El Málaga había aparecido en El Sardinero con tres centrales pero la lesión de dos de ellos le obligó a cambiar en la reanudación. Volvió al campo con un 4-4-2 que el Racing hizo añicos dando la sensación de que su triunfo sólo podía ser cuestión de tiempo, pero Víctor reforzó la medular pasando a un 4-5-1 que volteó la contienda y al que el conjunto cántabro no encontró respuesta. Perdió la sensación de superioridad en la zona ancha y ahí se acabó todo.

No hay que engañarse: el  Málaga estuvo ayer muy limitado, pero a buen seguro que se terminará convirtiendo en toda una potencia antes de que termine el mes. Ni siquiera tenía motivos para llorar ni lamentarse porque delante tenía a un recién ascendido que, además, lo parecía. Ania apostó por un once inicial donde apenas hubo caras nuevas. Lo fueron sólo las de Luca, Moi y Yoda, lo que quiere decir que nueve de los once futbolistas con los que empezó el equipo estaban en Segunda B el curso pasado. Cuando terminó el partido, fueron diez y, para colmo, el único que no estaba en la categoría de bronce (Moi) ni siquiera estaba en Segunda, sino en Primera.

El Racing jugó sin delantero centro hasta que Nuha entró al campo apenas pasada la hora de partido. Tras su personalizada pretemporada, parecía que habían pactado los galenos y los preparadores que sólo tenía motor para jugar treinta minutos porque ir más allá habría supuesto un riesgo añadido. Sólo ahí puede estar la explicación a que no jugara de inicio porque era el único ‘nueve’ con el que contó Ania, ya que

dejó a Siverio, que había entrado en una preselección, fuera de la lista de elegidos a última hora. Y el Racing echaba de menos un profesional del área. Ayer hizo muy bien muchas cosas y llegó relativamente bien a zona de peligro, pero faltó alguien que rematara las jugadas.

El espigado delantero de ascendencia africana entró por Cayarga, a quien colocaron en una banda derecha donde nunca está tan cómodo como en la izquierda. Aún así, fue capaz de adquirir un protagonismo importante durante la contienda, pero no tanto actuando como extremo, sino cayendo hacia el centro y, en concreto, hacia la profundidad del área cuando llegaban balones de la banda opuesta. Estaba llamado a ser uno de esos jugadores que compensara la ausencia de un ‘nueve’ porque se puede decir que ayer el Racing jugó sin él. 

Lo hizo con ‘falso nueve’, que dirían los modernos. Así jugaba España en sus mejores tiempos, dirían otros. Fueron Yoda y Cejudo los teóricamente más adelantados aunque quien de verdad apareció en el área pequeña, donde los profesionales del gol meten la pata para meter el balón hacia dentro, fue el menudo futbolista de Avilés. Lo malo fue que aquello sirvió para demostrar por qué nunca jugó como delantero centro. Contó con dos acciones en el primer tiempo en las que sólo debía empujar y dar un pequeño toque de calidad, pero no acertó. No todo el mundo sabe desenvolverse en espacios estrechos donde apenas corre el aire ni se transmite la luz. 

Ambos equipos están aún a medio hacer y, en el caso del Racing, tiene a algunos de sus futbolistas más determinantes pendientes de coger la forma, pero los dos fueron fieles a su estilo. Ambos comenzaron el partido intentando jugar desde atrás y, en el caso del conjunto cántabro, poniendo en escena una presión inteligente y valiente que igualaba numéricamente al rival y que obligó varias veces a Munir, el portero malaguista, a enviar la pelota en largo. Daba la sensación de que los hombres de Ania estaban cómodos, pero los de Víctor Sánchez del Amo también. 

Pareció empezar mejor el Málaga, pero fue después el Racing quien consiguió inclinar el terreno de juego a su favor. Ninguno de los dos contendientes parecía tener intención de marear la perdiz en la zona de medios y los dos buscaban el ataque con descaro y sin dar más pases de los debidos. En el equipo verdiblanco, con un doble pivote formado por Kitoko y Mario Ortiz, parecía improbable otra vía de creación que la de buscar rápidamente las bandas para que, a partir de ahí, sucediera algo. Y fue por la zurda por donde más se generó, sobre todo con un Moi que comenzó como un tiro. Más tímido se le vio a Buñuel por el  otro costado.

No fue un partido de delanteros. Uno de los que más se gustó fue Pacheco, que había entrado en el primer tiempo por un central. Así de fino tuvo que encajar los bolillos ayer el entrenador del equipo andaluz. El atacante vestido de rosa dio muestras de su calidad cuando, al recibir un centro de banda derecha, fue capaz de controlar el balón en la frontal del área y, con el mismo movimiento, girar sobre sí mismo, rematar y obligar a Luca a estirarse al máximo para llevar la pelota a córner. Lo cierto es que el portero francés dio muestras en una misma jugada de ser capaz de lo mejor y de  lo peor, ya que, tras el saque de esquina, fue a sacar el cuero de puños con la rodilla en tierra y no acertó, por lo que se generó una jugada de cierta incertidumbre. 

Pacheco volvería a hacer trabajar a Luca minutos después para hacer bueno un larguísimo pase desde su propio campo hasta el corazón del área racinguista. Bajó la pelota y rápidamente lanzó entre palos respondiendo bien el guardameta verdiblanco. Corrían entonces minutos en los que el partido había dado completamente la vuelta a la tortilla, ya que los primeros compases del segundo tiempo fueron por entero del Racing. 

Tanto es así, que dio la impresión de que la victoria sólo podía ser cuestión de tiempo. El Málaga parecía tener bastante con defenderse y dejar pasar el tiempo. Necesitaba un armisticio, pero el equipo de Ania dejó pasar su momento y, de pronto, encajó un gol que, en ese instante, ya no parecía tan improbable. El equipo andaluz tuvo el detalle de avisar antes de marcar y clavar semejante puñalada en una afición que, hasta ese momento, estaba muy satisfecha con su equipo. 

No terminó bien el Racing. Antes del tanto de Adrián, que fue una lección magistral de cómo cabecear un balón a donde el portero no puede llegar ni con poderes adicionales, el bando andaluz ya había estampado un balón al palo gracias a una acción individual de Hugo, que entró con demasiada facilidad hasta el área pequeña. Aquello ya olía a chamusquina. ¿Dónde se había metido la defensa? En el mismo lugar donde estuvo en la acción del 0-1: Moi saliendo perdedor de un duelo, Figueras quedándose en medio de ningún sitio y Mario en inferioridad física con un Adrián que se supo mover bien. Pidió falta el Racing, pero no lo pareció. 

Los cambios no mejoraron al Racing ni consiguieron cambiar la peligrosa dinámica que llevaba la contienda. Además de Nuha, también entró Nico Hidalgo para aportar desborde y velocidad por banda derecha pero no logró aparecer. También entró Sergio por un agotado Cejudo para jugar por delante del doble pivote e intentar presumir de físico y de llegada en esos minutos finales, pero apenas unos segundos después de su entrada llegó el gol de Adrián y, a partir de ahí, poco más se jugó. Tenía una referencia clara con Nuha en la olla, pero tampoco le buscaron con descaro. Siguieron confiando en la creación y en una llegada por bandas que el Málaga tuvo controlada. 

El primer tiempo se podía haber jugado sin porteros. La rondó Cejudo con un lanzamiento raso y cruzado y Juankar al aprovechar un flojo despeje de Luca, pero la cosa cambió tras el paso por vestuarios. De hecho, antes incluso de que se cumpliera el minuto de reanudación, el balón golpeó a la base del palo gracias a un enorme movimiento en el costado izquierdo del área de Enzo en el que burló a dos zagueros para rematar con clase y dando la curva suficiente a la pelota. Sólo tres minutos después, fue Olaortua quien, posiblemente, tuvo la mejor oportunidad para haber marcado el primer gol del Racing de la temporada. El central vasco comenzó el nuevo curso enseñando un buen nivel, ganándose un sitio en el once y rematando ese centro raso que hizo levantar las manos y gritar a más de uno, pero sobraron centímetros. 

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