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El Diario de Cantabria

Oltra se pone serio

  • Ha exigido un cambio de actitud a sus jugadores 
  • Quiere un equipo más agresivo, más profundo y con líneas más adelantadas 
  • Se plantea colocar a Aitor Buñuel como central
José Luis Oltra, durante la intensa charla que mantuvo ayer con sus jugadores antes del entrenamiento. / Cubero
José Luis Oltra, durante la intensa charla que mantuvo ayer con sus jugadores antes del entrenamiento. / Cubero
Oltra se pone serio

El Racing no quiere dejarse llevar. Al menos, la intención de su entrenador es impedir que sus hombres, como han dado la impresión de hacer en las dos últimas jornadas, bajen los brazos de manera precipitada. No quiere que se entreguen porque es consciente de que eso puede ser altamente tóxico teniendo en cuenta que quedan más de tres meses de competición. Es demasiado tiempo para estar caminando por la competición como un muerto viviente. Eso puede generar un malestar inaguantable y, para evitarlo, José Luis Oltra tiene claro que, por lo menos, ha de recuperar el gen competitivo del equipo. Por mucho que el objetivo esté lejos y prácticamente se pueda dar por imposible, al menos hay que competir. No quiere una muerte plácida y por eso ayer él fue el primero en cambiar de actitud. 

Da la sensación de que el entrenador valenciano está dispuesto a cambiar de estrategia. Es probable que él sea el primer decepcionado por la forma de perder que ha tenido su equipo en los dos últimos partidos. Ha dado la sensación de ser un equipo sin alma, al que le bastaba con terminar el partido sin haber sido maltratado por su oponente. Por eso Oltra ha apostado por ir de frente y subir considerablemente su grado de intensidad y de exigencia en los entrenamientos. No es que antes no pidiera lo máximo a sus hombres, pero lo hacía menos vehementemente. Había sido el poli bueno pero ahora está dispuesto a ser el poli malo si hace falta. Por eso lo primero que hizo en el entrenamiento de ayer, el primero tras la jornada de descanso del martes y también el primero encaminado a preparar el partido contra el Zaragoza, fue reunir a todos sus jugadores y lanzarles allí una charla en la que informó sobre el cambio de rumbo que iban a llevar en el día a día. El técnico no lo hizo en el interior del vestuario para que todo quedara allí, sino que no le importó que quien estaba en ese momento en las instalaciones Nando Yosu le oyera

Oltra aseguró que desde este momento iba a ser más claro y explícito y que iba a decir a cada jugador lo que le exige. A su vez, pidió que se utilizara esa misma manera para todo lo contrario. Es decir, que si algún futbolista le tenía algo que decir, creía que estaba siendo maltratado o discriminado, se lo dijera y que no le tuviera que llegar el mensaje por un tercero. Más allá de eso, dejó bien clara la necesidad de cambiar de actitud durante los partidos, de ser más agresivo y más intenso. En definitiva, no sólo quiere que sus hombres salgan al terreno de juego con afán y necesidad de victoria, sino que también lo parezca. Porque en los dos últimos partidos ha dado la sensación de que le daba igual seguir perdiendo puntos por el camino y que sólo quería que no le hicieran daño. Por eso se quedaron atrás, agazapados, con los ojos cerrados y las manos juntas.

Un ejemplo de cómo el Racing se ha dejado superar sin ni tan siquiera sacar a relucir una réplica en forma de orgullo es que sólo vio una cartulina amarilla contra el Sporting y otra contra el Málaga. Y no fue para cortar una acción del rival o por pasarse de frenada en una disputa, sino que la primera fue la supuesta mano de Olaortua que provocó el penalti con el que el equipo gijonés sentenció el partido y la segunda fue la de Dani Toribio el pasado domingo, que sucedió en una acción aislada, pegada a la línea de cal y por un manotazo sin querer.

Oltra quiere que, si es necesario, sus hombres hagan falta para cortar un avance de su rival para, de este modo, recolocarse en defensa. Y no sólo eso, sino que también quiere jugar más en campo rival porque si algo ha extrañado en estos dos últimos partidos ha sido la disposición del equipo, con unas líneas extrañamente retrasadas respecto a lo que venía siendo lo normal. No es que a partir de ahora vaya a salir con todo a la presión, pero sí que va a intentar jugar más en campo rival. En el fondo, es la única manera de aspirar verdaderamente a conseguir la victoria porque, tal y como ha salido en las dos últimas jornadas, robar el balón no le servía para demasiado porque la portería quedaba excesivamente lejos.

Ese cambio de actitud que el cuerpo técnico ha querido recetarse a sí mismo como primer paso para cambiar el de todo el grupo quedó acreditado, sobre todo, durante el partidillo que disputó el equipo en la mañana de ayer. Fue a prácticamente campo completo, usando todo el ancho y poniendo una de las porterías en la frontal de un área. El cuerpo técnico estuvo mucho más metido en lo que sucedía parando el juego, diciendo lo que se estaba haciendo mal o arengando lo que se estaba haciendo bien. En el medio estaba Oltra, en una banda su segundo y en la otra el recién llegado Cali, que da la sensación de que tiene un rol en el día a día superior al que tenía Imbernón.

Alas nuevas. Oltra quiere cambiar las bandas. Por un lado, las quiere dotar de más seguridad para poner fin al coladero en el que se habían convertido y, por otro, las quiere dotar de más profundidad. Y, por lo visto ayer, no sería de extrañar que cambiara a los dos laterales. En el fondo, es incluso normal porque su nivel medio a lo largo de todo el curso ha permitido que los extremos rivales llamen a las puertas de sus respectivas selecciones nacionales. De este modo, Moi gana puntos para comenzar en el izquierdo y David Carmona en el derecho. Este último ya cumplió con nota la última vez que dispuso de tres partidos consecutivos, que coincidió con los primeros de Cristóbal al frente de la nave, pero después desapareció. No quemó ninguna traca pero fue una cuestión de estatus lo que hizo al exentrenador verdiblanco decantarse por Aitor Buñuel, que después siguió sin dar argumentos de por qué debía ir antes que el utrerano en la cola.

Lo curioso es que el navarro ni siquiera entrenó ayer en su puesto, sino que lo hizo como central. Porque no sólo se anuncian cambios de actitud y de rutinas, sino también de jugadores. Olaortua y Figueras van a seguir sin estar disponibles para el partido de Zaragoza y da la impresión de que Oltra se está pensando usar a Buñuel. Repetir con Toribio parece descartado porque ayer trabajó como medio centro todo el tiempo. Y lo que aumenta esta sensación es que Manu Hernando, el único especialista del puesto disponible, se ejercitó ayer como central zurdo por vez primera desde que llegó al Racing. En un equipo estaba él con Miguel Goñi y en el otro el citado Buñuel con Juan Gutiérrez.

El principal hándicap del jugador forjado en Tajonar puede ser su altura, pero quizá Oltra tenga en cuenta que delante va a estar Luis Suárez, el delantero de moda en Segunda División y que tampoco destaca por su envergadura, sino por su agresividad y su velocidad. Buñuel es rápido y quizá le podría dar la réplica. Es algo que el entrenador se está planteando y en lo que seguirá profundizando en el entrenamiento a puerta cerrada de esta mañana.

Quien jugará seguro, si no sucede algún contratiempo, es Enzo. Ayer trabajó con normalidad y, aunque se fue antes que el resto, era algo planeado para no forzar la maquinaria demasiado. La duda está en quién ocupará la banda derecha, ya que Papu no puede jugar por la cláusula del miedo de su contrato de cesión con el Zaragoza. Esto quiere decir que es más que probable que las dos alas del equipo sean nuevas respecto a Málaga. El técnico elegirá entre Nacho y Borja Galán, ya que Nico Hidalgo ni siquiera entrenó en esa posición ayer, ya que lo hizo de lateral derecho en uno de los dos equipos. Lo cierto es que el motrileño lo hizo bien contra el Alcorcón, que es la única vez esta temporada que ha podido ser titular en su puesto natural, pero no va a tener continuidad por ahí. Lo cierto es que apenas ha tenido la oportunidad de mostrar su valía en la categoría después de haber sido el curso pasado uno de los futbolistas más desequilibrantes del equipo. Viendo el estado de Yoda en la primera vuelta se pudo entender, pero menos se entiende en la segunda.

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