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El Diario de Cantabria

Oltra se pone al mando

  • Será el tercer entrenador del Racing esta temporada 
  • Cristóbal dimitió, lo que el club vio con buenos ojos, y se fue sin indemnización 
  • Para sustituirle, Chuti Molina buscó a un especialista en la categoría que conociera bien la plantilla
José Luis Oltra será el tercer entrenador del Racing esta temporada.
José Luis Oltra será el tercer entrenador del Racing esta temporada.
Oltra se pone al mando

Cristóbal dejó de ser ayer el entrenador del Racing. En su lugar, será José Luis Oltra quien ocupe el cargo, quien complete hoy mismo su primer entrenamiento y quien dirija al equipo verdiblanco el viernes en Almería. A rey muerto, rey puesto. Así funciona el fútbol. El técnico valenciano será el tercero que tenga el conjunto cántabro en poco más de seis meses de temporada porque los dos anteriores no han sabido sacar fruto de una plantilla que el director deportivo considera suficiente para salvar la categoría. La realidad le está golpeando cada fin de semana en el mentón, pero él no cae a la lona y apura las opciones de encontrar la manera de cambiar de dirección a una nave que va directa al abismo.

Fue una mañana de locos en el Racing. En verdad, todo había comenzado la tarde anterior, cuando Chuti Molina y Cristóbal mantuvieron una reunión que acabó como el rosario de la aurora. Sólo hay que recordar cómo estaba el entrenador en la rueda de prensa posterior al partido contra el Alcorcón y qué impotencia sintió al querer echar pestes sobre la plantilla que le había quedado tras el mercado invernal sin poder hacerlo. El técnico, que aunque mantiene siempre un perfil bajo y de tipo tranquilo y calculador, tiene carácter y una personalidad marcada, se cansó y se fue dando un portazo.

Cristóbal dijo que se iba y al Racing le pareció bien. «Creemos que, tras analizar la situación del club, era lo más adecuado», afirmó el director general, Víctor Alonso, durante su desganada rueda de prensa de la tarde, en la que se puso a disposición de los medios junto a Chuti Molina. Lo hicieron sólo los dos a pesar de que en la sala de prensa estaba también el presidente, pero éste debió pensar que para algo les paga a ellos. Es exclusivamente a ellos dos a los que cedió la responsabilidad de dirigir el club en todos los sentidos y son ellos quienes han de dar la cara. Así lo debió entender.

Víctor Alonso se sentó con cara de pocos amigos, ceño fruncido y gesticulando cuando oía algo con lo que no estaba de acuerdo o consideraba erróneo. Sus respuestas fueron escuetas porque, de hecho, ni siquiera comenzó él intentando explicar todo lo sucedido en las últimas horas. No tenía ganas de hacerlo. No quiso ni aclarar si había sido una dimisión o una destitución y se dedicó a explicar que había sido «una resolución de mutuo acuerdo sin indemnización de por medio». Esto quiere decir que Cristóbal cobró hasta el día de ayer. Ni un euro más. En este sentido, la operación no le supone demasiado coste al Racing, ya que dejará de pagar a un entrenador para empezar a pagar a otro.

Chuti Molina hizo madrugar a los capitanes del equipo porque les citó a las ocho y media de la mañana en las instalaciones Nando Yosu para informarles de lo que había sucedido. Después, el director deportivo pasó a comunicárselo a la totalidad de la plantilla, a la que le cogió todo con el paso cambiado. Sobre todo a los recién llegados, que a buen seguro que empezaron a preguntarse dónde se habían metido. El director deportivo trasladó a los jugadores su absoluta confianza en sus posibilidades, como no podía ser de otra manera cuando había sido él quien les había fichado. Cree que los entrenadores que han tenido hasta ahora no les han sabido sacar partido y confía que con este cambio de timón les va a ir mejor.

Una vez que se retiró Chuti Molina, fueron Cristóbal y Manjarín quienes acudieron a despedirse de los jugadores. En su tono habitual, les trasladaron que había sido un orgullo entrenar con ellos y que no tenían nada que ver en la decisión que habían tomado de abandonar. De hecho, les dejaron claro que consideraban que no merecían el castigo que estaban sufriendo, que la suerte les estaba siendo esquiva, y mostraron su confianza y casi su certeza en que el fútbol les iba a acabar devolviendo en cualquier momento todo lo que les ha quitado. Por eso mantienen la fe en que la permanencia es posible.

Mientras todo esto sucedía bajo techo, los ayudantes de Cristóbal estaban preparando el entrenamiento. Ellos llegaron con el técnico cordobés y se irán con él, pero no querían abandonar a su suerte a los jugadores y dejarles literalmente tirados en el entrenamiento de ayer. Con todo, éste fue casi testimonial. Al final, fue dirigido por Paco Imbernón, un hombre de confianza de Chuti Molina, pero la sesión apenas duró media hora. No había muchas ganas de nada más que de esperar a conocer quién iba a ser el valiente que se iba a encargar del equipo a partir de ahora.

Y el elegido fue José Luis Oltra. El club se tuvo que mover rápido. Ante todo, el director deportivo quería a alguien que no demandara tiempo para conocer a los jugadores del Racing y mucho menos la categoría. En la agenda le salieron nombres como Paco Herrera y, lógicamente, José Luis Oltra, que lleva casi dos décadas entrenando a equipos entre Primera y, sobre todo, Segunda División. Su conocimiento de lo que tiene entre manos se presupone de sobra porque, además, durante todo este curso en el que no encontró equipo al que dirigir, ha sido comentarista de los partidos de Segunda División en Movistar y también en el programa especializado de la categoría de la cadena Ser. Esto quiere decir que al equipo que empezará a tener hoy entre manos se lo conoce de memoria. No le hacen falta apuntes ajenos.

«Hemos buscado un entrenador y un conocedor de la categoría y de la plantilla», confirmó Chuti Molina por la tarde, minutos después de confirmarse la contratación de Oltra. Al propio director deportivo le sorprendió que «un entrenador con la experiencia» del valenciano no tardara «ni una hora en decir que sí al último clasificado». Esto, en su opinión, quiere decir que, en el fondo, sabe que hay posibilidades de hacer algo tan grande que, a día de hoy, parece imposible. «Él no tiene ni la necesidad económica, porque vive estupendamente como comentarista de primer nivel, ni económica porque lleva 25 años en primera línea, por lo que si ha venido es porque él cree que se puede conseguir», explicó Molina.

527 partidos. A pesar de que sólo tiene 50 años (cumple 51 en marzo), Oltra ha dirigido ya 527 partidos entre Primera y Segunda División. Nació en Valencia en 1969 y antes que entrenador fue jugador disputando un par de centenares de partidos en Segunda B antes de colgar las botas con poco más de treinta años para iniciar su carrera en los banquillos, que es donde se ha labrado un nombre y una reputación de verdad.

Inició su carrera en el Castellón en Segunda B (2002-04) y posteriormente se incorporó al Levante para dirigir primero a su equipo filial y luego al conjunto profesional, al que entrenó en Primera y Segunda (2004 - 06). Con el cuadro granota, Oltra logró su primer gran éxito al auparle a la máxima categoría en el 2006. Tras ese logro, fue fichado por el Ciudad de Murcia antes de incorporarse al Tenerife, en el que permaneció tres campañas y en el que logró otro ascenso. Con ese objetivo fichó por el Almería en la campaña 2010-11 cuando éste aún estaba en la máxima categoría, pero las cosas no terminaron de salir bien.

Fue al curso siguiente cuando fichó por el Deportivo, de nuevo en Segunda División, para firmar su tercer ascenso. Nunca ha vuelto a tener tanto éxito porque, a partir de ahí, ya ha pasado por varios equipos en los que ha aumentado su reputación de sabio de la categoría, que es la que le ha llevado al Racing. Así, ha pasado por el Mallorca, el Recreativo, Córdoba, y Granada, antes de regresar al Tenerife. En el presente curso no tenía equipo, estaba dispuesto a escuchar ofertas y se le ha presentado el tremendo reto de salvar al conjunto cántabro. Él le ha visto muchos partidos y, por lo tanto, habrá visto las carencias que todos ven. Aún así, se ha lanzado a una misión que parece imposible pero que, al parecer, él ve posible.

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