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El Diario de Cantabria

«Con Oltra, el equipo tiene una idea clara y sabe a qué juega»

  • Sergio interpreta todo lo que ha ido logrando como futbolista como «un premio» 
  • Confía en «seguir mejorando, subir escalones y jugar en categorías más altas 
  • Espera hacerlo en el racing porque confía en seguir muchos años
Sergio Ruiz. / alerta
Sergio Ruiz. / alerta
«Con Oltra, el equipo tiene una idea clara y sabe a qué juega»

Es posible que este parón repentino del fútbol a nivel mundial le haya cogido a Sergio Ruiz en su mejor momento. Tras una primera vuelta con más dudas que certezas, en la que apenas tuvo continuidad porque tampoco terminaba de aprovechar las oportunidades que se le brindaban, se había hecho un fijo en los esquemas de Cristóbal primero y de Oltra después. Había vuelto a ser ese futbolista poderoso capaz de superar líneas en conducción, de ir de área a área, de llegar y de hacerse muy presente. Ante el poco fútbol con balón que ha demostrado tener el equipo durante todo el curso, bueno era, al menos, tener a un jugador capaz de avanzar aunque fuera con el balón en los pies. Él mismo sentía cómo recuperaba su mejor fútbol y cómo sus virtudes comenzaban, de nuevo, a esconder sus vicios, los mismos que tanto enervaban a Iván Ania. Al menos, en el presente curso.

Sergio volvió a ser el ‘Golden Boy’. Así han llamado desde el 2003 a un premio que pretende premiar al futbolista más prometedor y así le llamaban (y le llaman) a Óscar de la Hoya cuando fue un boxeador imbatible. El astillerense sí es batible, pero no parecía serlo durante los últimos meses del 2018, cuando actuaba como un futbolista imparable al que Ania siempre tenía en sus oraciones. Por eso cuando por fin renovó, le empezaron a llamar ‘Golden boy’ en el vestuario. Lo ha reconocido en la cuarta entrevista virtual a la que se ha sometido un miembro del equipo verdiblanco durante este confinamiento. Antes fueron Oltra, Figueras y Cejudo los que se pusieron a disposición de los racinguistas mediante las redes sociales del club para que les lanzaran preguntas. Y el cuarto fue Sergio, uno de los que está esperando que el balón eche a rodar  de nuevo para dejar bien claro que sigue siendo un futbolista dorado.

«Es un mote cariñoso y que me gusta», confiesa Sergio. «Alguno, todavía me lo sigue llamando», añade. Con todo, es el medio centro cántabro un futbolista que siempre ha dado prioridad a lo colectivo sobre lo individual y, en ese sentido, también cree que el parón llegó en un «buen momento» para el Racing. Lo era para él en particular y también para el equipo, ya que considera que éste «ha ido evolucionando». Tanto es así, que intuía que iba a llegar a fin de curso en posibilidad de conseguir enlazar victorias, algo que no ha conseguido en todo el año. 

Para conseguir ese objetivo, considera importante el cambio de entrenador porque, según sus palabras, ha habido una evolución desde la llegada del tercer técnico que, hasta la fecha, han tenido en la presente temporada. «Con Oltra, el equipo tiene una idea clara, sabe a lo que juega y cómo afrontar los partidos», explica. Y considera que eso es básico porque, para mantenerse a flote, cree fundamental «jugar como un equipo y como un bloque ya sea para defender como para atacar». Dar continuidad a ello el día que se vuelva a abrir la veda será importante para «conseguir los puntos necesarios para lograr el objetivo que todos queremos, que es salvar al equipo».

El jugador astillerense respondió a una serie de preguntas más personales que también le hicieron hablar del sueño que está viviendo al asentarse en el primer equipo racinguista, ya que «el objetivo y la ilusión que tenía de pequeño era jugar en el equipo de tu tierra». De partida, supone un atrevimiento mirar tan alto y se conformaba, «simplemente, con disfrutar del fútbol y de todos los compañeros» que ha ido teniendo en los equipos por los que ha pasado. Sin embargo, de pronto fue reclutado por el Racing, a donde llegó tras un año en el Atlético Albericia, y se fueron abriendo las grandes alamedas. «Todo lo que ha ido llegando lo he tomado como un premio», asume el jugador cántabro. En su mente siempre está «intentar mejorar, subir escalones, estar más arriba y en los mejores equipos y en las categorías más altas». Por ahora, esa ambición le ha llevado a jugar con el Racing en Segunda División. No es poca cosa, pero quiere más. Quiere jugar con el Racing en Primera.

«Todo lo que he ido logrando me lo he tomado como un premio y como algo que he conseguido a base de esfuerzo», considera el jugador del Racing. Y no se conforma con lo que ya ha logrado porque, como él dice, «ojalá» pueda «conseguir llegar más alto, ya que el objetivo es siempre jugar en Primera División al más alto nivel». Y si fuera por él, sería en el Racing, ya que reconoce que le haría «mucha ilusión estar mucho tiempo en este equipo y defender muchas temporadas esta camiseta». Con todo, también recuerda que tampoco es algo sencillo porque «en el fútbol actual, los jugadores también cambian mucho de club para vivir también nuevas experiencias». Por ahora, parece que no le ha picado a él el gusanillo porque recuerda que tiene contrato, tras su renovación de hace algo más de un año, «hasta 2022 y ojalá lo pueda cumplir e incluso estar muchos años más».

Como todo futbolista, Sergio no pone límites a sus propios sueños y se deja llevar cuando le preguntan por los suyos: «Ganar títulos, algo que a día de hoy se ve muy lejano, o incluso jugar competición europea». Entrados en ese juego, incluso reconoce que para él sería llegar muy alto «representar a tu selección». Desde la azotea desde la que mira hoy, es algo que ni se percibe en el horizonte, pero tampoco se intuía que pudiera acabar siendo un fijo en el primer equipo del Racing cuando hace bien poco descendió a Preferente con el Pontejos. El fútbol cambia muy deprisa. «Ojalá vaya viniendo algo de eso a largo plazo, pero es muy difícil», asume. De primeras, se queda con la meta a «corto plazo» y, dentro de su «objetivo personal», está «salvar al club, salvar al Racing y que siga creciendo para poder subir de categoría y disfrutar muchos años más con este equipo en el fútbol profesional».

Uno de esos equipos por los que pasó mientras se hacía futbolista lejos de los dominios de La Albericia, por lo que se hizo imposible colocarle en las quinielas como futurible jugador del Racing, fue el Laredo. Y a Sergio le preguntaron por sus recuerdos del club pejino. Responde que guarda «un gran cariño» por la experiencia que vivió allí, donde estuvo dos temporadas. «En una conseguimos el ascenso a División de Honor y después con un año precioso, viajando con los compañeros y disfrutando mucho», rememora. En ese sentido, lanzó un deseo con vistas al futuro empiece cuando empiece éste: «Ojalá logren el ascenso a Segunda B porque llevan varios años disputando el playoff y a punto de subir y les deseo siempre lo mejor porque tengo unos recuerdos muy bonitos de allí».

Aquello es pasado y ahora él es uno de los capitanes del Racing, algo impensable hasta hace poco tiempo. En su opinión, ejercer la capitanía es «una mezcla de responsabilidad pero también de honor y de orgullo», ya que lo es «poder defender el escudo de tu tierra y, además, llevar el brazalete del equipo de tu ciudad». Sin embargo, tampoco esconde que es una responsabilidad porque es consciente de que «hay mucha gente detrás porque hay una gran afición y hay un club al que representas, por lo que también has de dar ejemplo». «Hace años, era algo impensable para  mí y ahora lo asumo como algo precioso que me ilusiona y me hace estar muy orgulloso», resalta.

Verse a sí mismo formar parte del primer equipo racinguista, ser prácticamente un fijo en el once inicial y, además, hacerlo de vez en cuando con el brazalete, es una imagen inimaginable cuando Sergio era un jovenzuelo que se acercaba por vez primera a Los Campos de Sport. Le preguntaron por cuál fue su primera vez en el coliseo racinguista y no sabe poner una fecha exacta, pero sí sabe que fue con su hermano. Con todo, sus «primeros recuerdos» siendo ya consciente de lo que hacía «fue en la época de la UEFA, cuando el Racing jugó contra el Manchester City, contra el PSG... Era la época más dorada del club». También fue el inicio del fin porque luego hubo que pagar la fiesta, llegaron los días de furia y el descenso a los infiernos de Segunda B. Sobre todo, se queda con que aquellos primeros recuerdos como aficionado racinguista fueron «bonitos» por el hecho de estar junto a su hermano «y al grupo de amigos», por lo que lo recordará «siempre».

Una vez que ha pasado al otro lado y se ha hecho futbolista, ha visitado otros muchos campos y, por ahora, se queda con las visitas a San Mamés y el Benito Villamarín, ambos en Copa del Rey. «Son los más espectaculares pero, como ilusión, siempre está la posibilidad de jugar en el Bernabéu o en el Camp Nou contra el Madrid o contra el Barça porque son equipos de primer nivel y algo que un jugador jamás va a olvidar», apunta.

«Con Oltra, el equipo tiene una idea clara y sabe a qué juega»
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