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El Diario de Cantabria

ALCORCÓN - RACING

NI EMPATE NI NADA

  • El Racing se vuelve de vacío de Alcorcón  
  • El equipo local apenas tuvo que hacer nada para hacerse con la victoria  
  • El conjunto cántabro completó un pobre partido en el que dio muestras de no tener un plan
Olaortua, pugnando por un balón con Romera. / lof
Olaortua, pugnando por un balón con Romera. / lof

El Racing fue a Alcorcón para escapar de la rutina del empate, pero no quería hacerlo perdiendo, sino ganando. Se equivocó de estrategia, de camino, de herramientas y de todo. Hoy incluso se echa de menos sumar un solo y mísero punto porque da la sensación de que es a lo máximo que puede aspirar este equipo. Hace un tiempo, en los primeros compases de la temporada, tampoco ganaba pero se quedaba cerca. Incluso lo merecía más que el rival. Ahora no. Se queda muy lejos de conseguir los tres puntos y ayer incluso tuvo que ver cómo el Alcorcón apenas tenía que hacer nada para quedarse con todo el botín.

El Racing no mejora, sino que empeora. Da la sensación de que se ha quedado sin plan y que se choca una y otra vez sobre su propia impotencia. Verle terminar ayer el partido con un sólo central, un solo medio centro y tres delanteros fue un toque a rebato de manual, pero también un baño de realidad. Porque ni aún así fue capaz de hacer cosquillas a un rival que en el segundo tiempo le regaló el balón y que se dedicó a esperar en su propio campo de manera cómoda y plácida. El Alcorcón pudo haber extendido la toalla y dedicarse a sestear porque su rival, que lo apostó todo a que sucediera cualquier cosa en el área de manera accidental, volvió a caer en la cuenta de que no tiene delanteros capaces de generar peligro. Barral se quedó en casa porque ya ha dado muestras de que la Segunda se le hace muy grande, David Rodríguez está dando pistas de lo mismo y Nuha es lo que es. Ayer por fin apareció Jon Ander, pero nada se le puede pedir.

Ania ha aprendido que en Segunda División pasan muchas cosas en la recta final de los partidos. Por eso puso toda la carne en el asador para intentar provocarlas y, en el caso de que sucedieran, tener piernas de sobra en el área rival para enchufar una para dentro. Terminó bombeando balones sin sacar excesivo rédito. Intentó sacar provecho de un Nuha que entró en el minuto 87 y que, visto lo visto, ha de jugar sí o sí. Porque al menos ofrece un punto de fuga a su equipo. Éste volvió a dejar claro que no tiene talento para generar juego en el centro del campo y, aún así, sigue intentando salir en corto. Kitoko, que volvió al equipo, fue un desastre y Mario devuelve pelotas de manera aseada y las da salida, pero le hace falta un socio que dé continuidad a su buen inicio. Y no lo tiene. Así, el Racing se chocó de manera continuada con el centro del campo rival. No pasaba de ahí para intentar buscar a David Rodríguez. Con Nuha, al menos puede jugar a lanzarle balones para que se genere una segunda jugada dejando a los medio centros la única responsabilidad de la contención. No hay más. El paso del tiempo y de los partidos ha dejado claro que la composición de la plantilla que llevó a cabo Chuti Molina no tiene nada que ver con el fútbol que viene intentando desarrollar Ania. El Racing quiere ser algo que no puede ser.

El conjunto cántabro ha mostrado tantas caras a lo largo de lo que se lleva desarrollado de temporada que ya no sabe muy bien quién es. No conoce a quien está al otro lado del espejo. No sabe quién es y ni siquiera sabe quién va a aparecer cuando se ponga frente a él. Ayer ni siquiera pudo mostrar una hoja de ruta clara al cambiar de delantero y colocar a otro con menos potencial aéreo, con menos capacidad de fijar a los centrales y de aportar presencia física pero con más movilidad. Nuha y David Rodríguez son como el blanco y el negro, nunca mejor dicho. Lo que da uno no lo da el otro y viceversa. Y dependiendo de quién esté, cambia el juego de los demás. Aunque no lo quieran.

Hay un Racing que intenta jugar desde atrás y otro que se olvida de quimeras. También hay otro que toma un camino intermedio, que intenta iniciar su fútbol ofensivo desde campo propio para, llegado el momento, enviar en largo hacia alguna parte donde el balón intente adquirir sentido. Un Racing que no es ni carne ni pescado, que es lo que vino a ser ayer. No quedó muy claro cómo quería ganar al Alcorcón. 

Por un lado, insistió en aprovechar las virtudes con el pie de Luca, que a punto estuvieron de jugarle una mala pasada en el minuto 45, cuando le regaló un balón a Boateng, para iniciar en corto. Sin embargo, dicha insistencia sólo sirve para chocarse una y otra vez contra la misma pared. El Racing no puede jugar a eso porque no tiene centrocampistas que den continuidad al fútbol que inician los centrales. Parece que le cuesta admitirlo. No se puede salir con el balón jugado desde campo propio con Kitoko y Mario como medio centros. Ayer Cejudo retrasó su posición quizá más de lo habitual para echar una mano en ese sentido, pero sólo sirvió de manera puntual. Porque el conjunto cántabro se mostró irregular, jugando a tirones y en función de si encontraba a sus extremos o no.

Le costó encontrar a Yoda. A Enzo algo más y fue el francés quien inició una jugada que bien podía haber permitido a su equipo llegar al descanso con un empate que, visto lo visto, habría parecido increíble. Y no es que el Alcorcón hubiera hecho nada del otro mundo, pero tenía las ideas más claras y, con muy poco, ya se había adelantado y había firmado un par de llegadas que, por encima de todo, sirvieron para que Luca se volviera a lucir.

El Racing se mostró condescendiente en las áreas e inoperativo en la zona ancha. Sus extremos se metían hacia dentro con descaro para encontrar juego pero éste no les llegaba. O sólo a cuentagotas. Fue a los 41 minutos cuando el conjunto cántabro estuvo a punto de ver la luz y dar sentido a lo que estaba intentando y no le salía. Por fin logró que su inicio en corto superara línea de medios  con el balón controlado y con la capacidad de elegir su propio futuro. La pelota llegó a Cejudo, que avanzó metros con rapidez hasta ceder la pelota a Enzo, que se metió en su propia cueva al verse, de pronto, rodeado por tres futbolistas. El Alcorcón tenía muy claro dónde estaba el peligro. Sin embargo, el francés salvó la situación con un pase atrás a Moi, que centró de primeras a media altura. El balón lo tocó ligeramente Cejudo en el primer palo para ayudar a superar a la defensa y llegó al segundo, donde David Rodríguez, con toda la portería para él y con el portero ya batido, tenía ante sí una oportunidad inmejorable para marcar. La portería es inmensa y el palo es estrecho, pero dio contra el palo.

Ese gol cantado podía haber sido el empate. Un increíble empate que no se produjo. El único gol fue el de Stoichkov, el máximo artillero del Alcorcón. Y demostró por qué. Su desmarque en ruptura fue perfecto para que su compañero Romera, que había controlado un buen pase de Boateng mientras se libraba de Figueras, le regalara una situación inmejorable. El atacante dribló a Luca y definió como sólo los profesionales del gol saben hacerlo.

Fue el primer lanzamiento entre palos del conjunto alfarero. Antes había tenido otra que había abortado de manera brillante el portero del Racing pero que había quedado anulada por fuera de juego. Y después tuvo otra que tuvo como protagonistas a los mismos de la jugada del gol. En esta ocasión, fue Stoichkov quien asistió a Romera para que éste rematara en el interior del área y Luca se la parara. La jugada siguió y fue Arribas quien, desde una posición similar, terminó firmando un durísimo remate que se estampó contra el lateral de la red. El Alcorcón no volvería a rematar a la portería racinguista. Y ni falta que le hizo.

 Fue pobre el bagaje ofensivo del equipo amarillo, pero le fue suficiente. Lo peor fue la sensación de blandura y debilidad que trasladaba la retaguardia verdiblanca. A ello pudo ayudar el hecho de que Figueras, que quemó una buena traca, arrastrara una amarilla desde el minuto cinco. Así es todo un poco más complicado. Más aún, cuando el equipo no es capaz ni de dar pausa al juego para buscar a sus hombres más peligrosos, que son los extremos, ni para practicar un fútbol directo. Se queda a mitad de camino y ayer, a pesar de necesitar remontar, vio cómo su delantero centro apenas tocaba un balón en el segundo tiempo.

Ania movió ficha con la intención de jugársela pero sin plantear un verdadero cambio estratégico que alterara el guión. Primero probó la fórmula de Tenerife, que fue colocar a Yoda de media punta con la entrada de Nico Hidalgo para que Cejudo jugara como medio centro poniendo en primer plano el hecho de no tener ninguno con aptitudes creativas. El equipo necesitaba fútbol en la zona ancha y lo cierto es que a partir de ahí monopolizó la posesión, algo que facilitó el equipo rival al echarse atrás al quitar a Dorca para colocar a un central y hacerse aún más fuerte. 

Yoda acabaría jugando en la izquierda porque después sería Enzo quien jugaría por delante de Mario mientras que Jon Ander y David Rodríguez se quedaban arriba. Por último, fue Figueras quien se fue para que entrara Nuha. Toda la carne estaba puesta en el asador. Fue una situación idéntica a la que provocó la remontada contra la Cultural de Durango en El Sardinero la temporada pasada. El problema es que delante no estaba el mismo equipo. Estaba otro mejor y con una mejor defensa.

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