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El Diario de Cantabria

LA CONTRACRÓNICA

Luca sale a hombros

  • El portero fue, de largo, el mejor jugador del partido  
  • Paró un mano a mano a los nueve minutos, paró un penalti y su rechace a la media hora y se exhibió en el segundo tiempo  
  • Tuvo encontronazos con figueras y Alexis
Luca, atajando uno de los muchos balones que detuvo ayer. / Cubero
Luca, atajando uno de los muchos balones que detuvo ayer. / Cubero
Luca sale a hombros

No es fácil llegar al Racing para quitarle el sitio al gran ídolo de la afición y, antes de que termine la primera vuelta, conseguir que ésta coree tu nombre. Es lo que ha conseguido un futbolista como Luca Zidane, cuyo fichaje en verano no pudo ser más controvertido. No a todos les gustó. La mayoría lo vio con inquina porque sospechaba que la pugna por la titularidad no iba a ser en igualdad de condiciones. Y si lo hubiera sido o no es algo que quedara para la elucubración de cada uno. Ya es ciencia ficción porque no se pudo comprobar por culpa de esa lesión de Iván Crespo que le impidió estar disponible hasta bien entrado el mes de octubre. Cuando ya pudo entrar en la convocatoria, el sitio era del francés. Y nadie lo discutía. Todo el mundo lo veía bien. No hay debate.

Luca ha parado mucho en estos meses que se llevan desarrollados de competición por mucho que apenas se haya podido ir a casa sin haber recogido un balón de su propia portería. No acostumbra el Racing a bajar la persiana en para que por allí no se cruce nadie. La seguridad defensiva nunca ha completado un partido y menos ayer, cuando el conjunto cántabro concedió un buen número de acciones peligrosas al Extremadura sin que éste tuviera que hacer gran cosa. Menos mal que bajo palos estaba Luca para pararlo todo y desquiciar a los atacantes rivales.

Lo que ayer le convirtió en estrella y provocó que el personal le rindiera una estrecha ovación y coreara su nombre fue el penalti que detuvo a la media hora de partido. Fue una pena máxima que cometió Mario Ortiz. Se la pudo haber guardado. Desde fuera no lo pareció o, cuando menos, se antojó dudoso, pero la duda desapareció cuando el árbitro ni siquiera tuvo que ir a verlo, sino que desde Las Rozas le comunicaron que había sido penalti. Lo que llama la atención es que un futbolista tan solvente como el cántabro caiga en semejante error. Está el Racing plagado de jugadores veteranos supuestamente experimentados que no aportan ese valor añadido que se les presupone. Otro de ellos es Alexis, que fue ayer una mina de conceder facilidades al rival desde su propio campo realizando pases traicioneros a compañeros o entradas a destiempo, como la de Dani Toribio, otro supuesto sabio, en las cercanías de su propia área. Aún así, el campeón ayer fue un Jordi Figueras que ya venía de abrir la puerta a Manu Barreiro hace una semana. El regalo que le hizo a Pichi a los nueve minutos merece capítulo aparte. Quien quiera saber, que siga leyendo.

De lanzar la pena máxima se encargó Kike Márquez. Luca había llegado al Racing con fama de parapenaltis y cumplió con ella en sus primeros minutos como racinguista, que fueron en el amistoso estival de Guarnizo. Nada más entrar al campo, detuvo un lanzamiento desde los once metros que ya le permitió salir en los programas deportivos de las televisiones de Madrid. Porque se llama Luca, pero se apellida Zidane, lo que hace que siempre esté mirado con lupa porque es un jugador que vende.

En partido oficial, sólo le habían lanzado un penalti y no lo había olido. La de ayer fue su segunda oportunidad. Tuvo que esperar y mantener una importante sangre fría porque el colegiado tardó en permitir el lanzamiento porque estaban revisando la acción desde la oficina del VAR. Ese tiempo lo aprovechó el trencilla para colocar a toda la gente y evitar que nadie estuviera donde no se podía estar, lo que siempre añade un poco de tensión. Al cancerbero francés le advirtió de que no se adelantara a la línea de gol. No le hizo falta hacerlo.

Márquez lanzó a su derecha; a la izquierda de Luca. Y éste acertó sacando el balón con las piernas, lo que no fue fácil de apreciar porque se lanzó encogido. Con todo, casi más mérito que esa parada tuvo la siguiente que hizo. Porque el cancerbero no atrapó la pelota, sino que la rechazó y llegó a la cabeza de un rival, que buscó gol pero el portero verdiblanco, vestido de amarillo como Piolín, se levantó rápidamente y en ese momento ya estaba preparado para despejar el peligro. Lo hizo dando un manotazo al cuero con la mala suerte de que cayó en la cabeza del propio Márquez, el mismo jugador que había lanzado el penalti. Después reclamarían fuera de juego con insistencia los jugadores verdiblancos, pero de nada servía porque su remate, casi sin querer, no fue gol, sino que se estampó contra el larguero.

Fue una jugada que estuvo a punto de hundir al Racing al ver cómo le empataban en cinco minutos el gol de Cejudo. Sin embargo, le reactivó y le reforzó. El público se metió a lo grande y agradeció a Luca su intervención coreando su nombre mientras sus compañeros se acercaban a él para felicitarle. Entre ellos estaban los centrales, con quienes en el primer tramo de la contienda había mantenido sus más y sus menos a la vista de todos los presentes.

Comenzó después del grosero error que tuvo Figueras cuando era el último hombre y vio cómo Pinchi le robaba la cartera a un metro de entrar al área. Entró en ella con la firme decisión de ganar el duelo individual contra Luca y quizá se sobró un poco. Estaba escorado en la zona izquierda del área verdiblanca y quiso definir con clase y un remate con el exterior, pero el portero, que salió con todo para intentar que se le hiciera de noche al delantero, se la detuvo manteniéndose en pie y como si de un portero de balonmano se tratara.

Una vez se alejó el peligro, Figueras se dirigió a él para recriminarle algo, quizá que no hubiera salido a mostrarle una salida. Sin embargo, Luca no se dejó amedrentar por mucho que fuera uno de los veteranos quien le estuviera hablando. En el fondo, le estaba señalando públicamente pero el portero le respondió y le mantuvo la mirada. Sólo ellos saben lo que se dijeron.

Tampoco se arrugó Luca con Alexis cuando, minutos después, envió largo un balón y el central le pidió más tranquilidad. El portero, quizá caliente por el anterior cara a cara con Figueras, también le respondió. No se calla. Es un joven jugador cedido pero, en el fondo, tampoco es como los demás. Y lo más importante, con intervenciones como las de ayer, ya que el festival continuó en el segundo tiempo, ya se ha ganado el derecho a tener voz propia. Hay muchos veteranos en el equipo pero no son muchos los que tienen ganados los galones.

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