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El Diario de Cantabria

CRISTÓBAL PARRULO

Lo primero, «tranquilidad»

  • «No podemos jugar cada partido como si nos estuviéramos jugando el descenso», advierte Cristóbal  
  • Éste cree que el Racing ha de aprender a «dominar los tiempos de los partidos» para que no se escapen tantos puntos a última hora
Cristóbal, sentado en el banquillo de El Sardinero. / Cubero
Cristóbal, sentado en el banquillo de El Sardinero. / Cubero
Lo primero, «tranquilidad»

Cristóbal Parrulo dirigirá hoy su primer entrenamiento en La Albericia. Será entonces cuando comience de verdad la nueva etapa abierta el domingo por la noche, cuando Chuti Molina se puso en contacto con él para comunicarle que, tras ser incapaz Ania de guiar al Racing al camino de la victoria, habían decidido cesarle y que el elegido para sustituirle había sido él. El entrenador cordobés estaba pendiente de esa llamada porque conocía la situación, ya habían contactado con él y con su representante y había visto el partido ante la Ponferradina del que ya es su nuevo equipo porque sabía que podía ser decisivo para su futuro inmediato. Ahora ya está al mando. Su suerte será la suerte del Racing.

Tras firmar su contrato el lunes, ayer fue presentado de manera oficial. Como suele suceder con los jugadores recién incorporados, Cristóbal estuvo acompañado del director general Víctor Alonso y el director deportivo Chuti Molina. Lo cierto es que apenas hubo sonrisas. Sí rostros serios que después dieron lugar a las bromas en redes sociales. Porque cuando llega una cara nueva suele estar acompañada de ilusión por lo que está por venir o por lo que ésta pueda aportar, pero dio la sensación de que en el Racing no estaba ayer para muchas risas. Ni siquiera cumplidoras. No pasa el club por sus mejores días porque la decisión de cesar a un entrenador siempre refleja que las cosas no van bien.

Fue Cristóbal el primero que puso las cartas sobre la mesa y dijo lo que hay. No hizo falta que nadie le informara al respecto. «La situación no es buena». Obvio. Recordó el nuevo entrenador verdiblanco que se habían «empatado muchos partidos» y que se habían «logrado pocas victorias». Más obvio aún. Lo dicen los números, que rara vez mienten porque están cargados de objetividad. De hecho, son ellos los que le han llevado a estar hoy al frente de la nave racinguista. Sin embargo, al técnico andaluz le dio un cierto rubor hablar de la trayectoria del equipo hasta la fecha porque eso no iba con él, sino con un compañero cuya plaza había ocupado él. Y él ya ha estado antes en la situación de Ania y sabe bien que no es un buen trago.

«Prefiero no hablar de lo pasado hasta ahora por respeto al entrenador que ha salido y sí pensar en el futuro», subrayó el nuevo técnico del Racing. De este modo, dijo que ya estaba trabajando en la manera de «encontrar el equilibrio que le permita al equipo conseguir victorias». Porque él, que ya ha tenido tiempo de repasar unos cuantos encuentros del conjunto cántabro hasta la fecha, ha visto cómo ha estado muchas veces cerca de ganar sin terminar de conseguirlo. Falta algo que los jugadores verdiblancos no han sabido administrar y sin lo cual se terminan escapando puntos que finalmente se echan de menos.

Reconoció Cristóbal que se habían puesto en contacto con él «a última hora del domingo por la noche». Después, el propio Chuti Molina reconoció que, obviamente, ya había habido contactos previos al igual que los había habido con otros entrenadores en cuanto vio que la cosa no iba bien y que se podría llegar a lo peor. Es lo normal. Es su trabajo. A nadie le puede sorprender que estuviera moviéndose para tener las espaldas guardadas y porque, además, así se lo había pedido el consejo de administración. Víctor Alonso informó de que el contrato que ha firmado el nuevo técnico es hasta final de temporada pero que se alargará una más en el caso de que el equipo consiga la permanencia. Verle en el banquillo de El Sardinero dentro de doce meses será, por lo tanto, una inmejorable señal.

A pesar de las caras largas de ayer y de la seriedad y sobriedad que transmite él mismo, Cristóbal confesó que sintió «una alegría» cuando recibió la llamada de chuti Molina porque el Racing es «un club histórico». «He jugado muchas veces aquí como jugador», recordó quien fuera lateral derecho del Barça, el Espanyol o el Oviedo. Durante toda la campaña pasada estuvo al frente del Alcorcón y, como tenía esperanzas de que alguien reclamara sus servicios, como así ha sido, se ha mantenido «al día de la Segunda División». Por lo tanto, conoce al Lugo, que será su primer rival, y conoce al Racing. Le falta meterse dentro

«Conozco a los jugadores y a la plantilla del Racing pero me falta ver y comprobar cómo son a nivel humano y personal para tener una idea clara de por dónde puedo afrontar el contacto con el jugador para intentar sacarle el máximo rendimiento posible», explicó el entrenador cordobés, que siempre ha mantenido una cierta reputación de mantener una buena relación con sus jugadores. El primer contacto con todos ellos será hoy mismo aunque ayer ya se encontró con alguno en las instalaciones Nando Yosu. Su primer objetivo será, como dijo ayer, «que el equipo compita y que consiga esas victorias que, a día de hoy, no están en el casillero», apuntó. Y manos a la obra se pondrá esta misma mañana. Por ahora, tendrá las mismas cartas que ha tenido Ania para conseguirlo a la espera de que llegue el séptimo de caballería en enero.

Sistemas. Cristóbal quiere que el equipo compita y lo cierto es que está compitiendo. Lo que le falta es culminar sus faenas y, para ello, entiende que es necesario que el equipo «domine los tiempos que tienen los partidos». En ese sentido, recordó que al conjunto cántabro se le han «escapado puntos en los últimos minutos» en los que ha percibido «cosas que hay que intentar mejorar como equipo». Preguntado por el sistema por el que va a apostar, subrayó que eso irá «en función de los jugadores» aunque, habitualmente, él ha alternado entre el 4-2-3-1 y el 4-4-2. En ese sentido, va a haber una continuidad absoluta respecto a Iván Ania.

De todas maneras, tampoco se quiso mojar tan pronto Cristóbal porque insistió en que elegirá el dibujo con el que crea que «mejor rendimiento pueda sacar de la plantilla». Lo ideal es «preparar varios sistemas para ver cuál conviene y no cerrarse en banda a uno solo». En el fondo, tiene claro que el objetivo primordial de todo entrenador es «sacar el máximo rendimiento de los jugadores» y conseguir que parezcan mejores de lo que incluso han venido siendo a lo largo de su carrera y, en particular, en esta misma temporada.

Lo que tiene claro Cristóbal es que no va a entrar en el equipo con aire revolucionario y como un elefante en una chatarrería. «Hay que ir poco a poco», apuntó. Entiende que «no se puede cambiar todo en dos días» y menos aún con vistas al partido del domingo en Lugo. Será entonces su debut. Ahí podrá contar con la sobremotivación de unos jugadores que partirán de cero y que deberán demostrar al nuevo técnico que puede contar con ellos. Ahí está buena parte de la explicación del ‘entrenador nuevo, victoria segura’ que cada vez está más puesto en cuestión. Que lo pregunten en La Coruña. Lo que sí pretende el nuevo preparador verdiblanco es que los jugadores «sepan qué quiere el cuerpo técnico de ellos». Es lógico. Es siempre el primer paso.

Entiende Cristóbal que va a coger a un grupo de jugadores sumidos en una situación difícil, por lo que deberá encontrar la manera de «reforzarlos anímicamente porque queda mucha liga por delante como para salir de esta situación». De este modo, considera que ha de conseguir transmitirles «cierta tranquilidad» para que, sobre todo, «no jueguen cada partido como si se estuvieran jugando el descenso». Sobre todo, porque eso les hará vulnerables y les hará llevar una pesada carga sobre sí cuando queda casi una treintena de partidos por delante. Esa responsabilidad ya se ha apreciado en los últimos partidos del equipo, lo que ha hecho a los jugadores verdiblancos jugar «precipitados» y con una ansiedad con la que es imposible que cada uno saque su mejor versión. «Tenemos que tener tranquilidad para sacar los partidos y conseguir el máximo rendimiento de cada uno para saber afrontar momentos en los que hay que tener una buena lectura del partido para salir ganadores», añadió.

Según sus propias palabras, es el estado anímico y psicológico lo que más castigado está, por lo que quizá le toque ser más psicólogo que técnico en esta primera toma de contacto que va a tomar con su nuevo equipo. Recuerda que «un entrenador ha de ser un poco de todo» y saber motivar a sus hombres resulta fundamental. Cree que un futbolista llega a ese grado de ansiedad que puede estar mostrando el Racing en las últimas semanas «si las cosas no llegan como a uno le gustaría o los resultados no son los que quisiera». De este modo, considera que, «para sacar el máximo rendimiento de los jugadores y del equipo, hay que tener conocimiento sobre lo que siente cada futbolista en cada momento para saber cómo ayudarle». Y ese proceso comenzará hoy mismo, cuando establezca ese primer contacto con sus jugadores. Confía en que sea el inicio de una bonita amistad.

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