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El Diario de Cantabria

LLEGÓ LA HORA

El Racing disputa esta tarde el primer partido de la eliminatoria de ascenso ante el Atlético Baleares. Los hombres de ania necesitan tomar ventaja para ir a la ‘trampa’ de Mallorca con mayores garantías

Sergio Ruiz, entrando al terreno de juego de Los Campos de Sport liderando a su equipo. / J.R.
Sergio Ruiz, entrando al terreno de juego de Los Campos de Sport liderando a su equipo. / J.R.

Las temporadas en Segunda B se hacen muy largas. Es una categoría extraña en la que se mezclan equipos que la consideran un premio y otros que la toman como un sucio castigo. Al Racing se le está haciendo muy largo estar en la división de bronce, donde se siente fuera de sitio y donde ha estado cinco de las últimas seis temporadas, las últimas cuatro de manera consecutiva. Un dolor. Se está haciendo muy duro y por eso urge escapar cuanto antes. Otra decepción sería inaguantable y por eso todo el mundo quiere creer que este año sí. Tras los buenos síntomas que transmitió el equipo desde el primer día, el racinguismo aceptó completar toda la travesía en el desierto para llegar justo al día de hoy, cuando de verdad comienza la temporada. Todo lo anterior son obligaciones. Es ahora cuando comienza lo bueno.

Por fin llegó la hora del playoff. Es una fase que da sentido a todo en Segunda B. El aficionado e incluso el futbolista se olvida de todo lo sucedido en los meses anteriores, de esas visitas a campos por los que al Racing ni se le habría pasado por la cabeza pasar hace sólo diez años, cuando incluso viajaba por Europa y disputaba semifinales de Copa. Ha costado pasar página y, de hecho, se hecho especialmente largo este tramo final de fase regular en el que nadie ha apretado al equipo de Ania. La espera ha sido eterna e incluso soporífera con partidos para olvidar y malos resultados, pero ya está, ya pasó. Ahora toca disfrutar porque hay pocas cosas que se vivan con más pasión que un playoff.

Al conjunto cántabro le tocó jugársela con el campeón del grupo tres, como en las dos últimas veces en las que también había terminado la fase regular en el primer puesto. Una le salió cara (Llagostera) y otra no sólo cruz, sino también rana (Reus). Por eso es difícil decir si ha sido un mal o un buen síntoma volverse a cruzar con un equipo mediterráneo. Lo bueno es que hay varias similitudes con la consecución del último ascenso. Entonces, también llegó el equipo verdiblanco al playoff tras varias semanas al ralentí y dejándose llevar y le tocó medirse contra un equipo que tenía como principal baza y argumento un campo pequeño y de una hierba artificial anticuada al que sabe sacar máximo provecho con un juego directo y una explotación máxima de la estrategia. Es, en definitiva, lo que le espera con el Atlético Baleares. 

El equipo mallorquín es una potencia en su campo, donde sólo ha perdido un partido en toda la temporada, pero baja enteros a domicilio, donde sólo ha ganado cinco encuentros en todo el curso. De igual modo que convierte en una trampa su propio terreno de juego, se puede sentir desorientado cuando se encuentra con uno en condiciones, de buen tamaño, mejor césped y más de veinte mil personas en las gradas. No es fácil digerir esto último pero ojo, no sólo para el visitante, sino que tampoco para el local. No cuesta demasiado convertir toda esa ilusión repartida en el graderío en presión y he ahí la primera misión a conseguir por los jugadores verdiblancos esta tarde.

Tanto Iván Ania como Mario Ortiz, que suma dos ascensos en el último lustro, han afirmado en las últimas semanas que lo más importante es tener bajo control lo mental. La cabeza manda y sin ésta no responden las piernas. Por ello lo principal es librarse de toda losa, sacudirse el polvo y disfrutar de verdad de lo que se va a vivir hoy en El Sardinero. Es primordial para que se vea al Racing que todo el mundo quiere ver, al de los veinte últimos minutos de los dos últimos partidos ligueros. Entonces, sólo cuando el equipo vio herido su orgullo, sacó de nuevo su mejor versión. Eso quiere decir que siempre ha estado ahí, guardada en el cajón y esperando al momento adecuado o a jugarse algo de verdad. Ese día llegará hoy. Por fin el Racing va a tener la necesidad de competir al máximo. Sólo queda esperar que el motor no se haya gripado.

Va a tener delante el conjunto cántabro uno de esos equipos que juegan a lo que no le gusta jugar. El Atlético Baleares de Manix Mandiola es un artista del juego directo, uno de esos equipos que regala la posesión, que se junta muy bien atrás, que es una potencia en el juego aéreo y directo y que, sobre todo, saca máximo provecho de cualquier error del rival. Por eso el Racing hoy sabe que va a tener el balón pero también sabe que no lo va a poder perder porque le penalizará al máximo. Y también sabe que debe aprovechar los noventa minutos de hoy porque en Mallorca será otra historia. Allí tendrá que afrontar uno de esos partidos como los que ya ha disputado esta misma temporada en Estella, Getxo o Gernika, donde ha sufrido porque no se ha sabido amoldar bien. De ahí que hoy tenga que exprimir cada segundo. Todo ello, sin caer en la ansiedad, equilibrio que no es fácil alcanzar.

Iván Ania afronta el encuentro con bajas importantes. La de última hora es la de Jordi Figueras, un futbolista al que venían cuidando con mimo los últimos meses y que, finalmente, no podrá estar hoy. El objetivo es que sí pueda estar dentro de siete días, pero hoy Ania contará sólo con Óscar Gil y Olaortua como centrales. Mejor que no les pase nada porque en la recámara sólo tendría la posibilidad de echar a Julen Castañeda al centro de la zaga, algo que obligaría a buscar un nuevo lateral izquierdo. Y Redru no está para jugar un playoff.

Lo cierto es que Figueras estaba llamado a ser vital en este playoff y más aún después de que tocara medirse con el Atlético Baleares, ya que es el futbolista que mejor va en el juego aéreo tanto en defensa como en ataque, pero hay que amoldarse. Por lo menos, hoy Ania por fin podrá echar mano de David Barral, que va a llegar a la fase de ascenso tras haber jugado veinte minutos en el último mes. No es la mejor manera de hacerlo, pero en él hay depositada una gran confianza para que marque diferencias. Porque este tipo de partidos, en los que seguramente haya poco juego, mucha intensidad y más miedo a perder que ambición a ganar, lo que suceda en las áreas será vital. A ninguno de los dos equipos les gusta marear demasiado la perdiz en la zona ancha y en no cometer errores y acertar con las pocas ocasiones que, posiblemente, tenga el equipo estará buena parte del secreto del equipo.

De los que han venido estando lesionados, no es descartable que Cejudo pueda ser de la partida. Esta semana ha entrenado a buen ritmo y puede ser un futbolista vital, sobre todo para aportar su calidad desde el banquillo, ya que es seguro que no estará en el once tras varias semanas en el dique seco. Lo cierto es que el equipo titular que ponga en escena Iván Ania está plagado de incógnitas. La defensa es segura, al igual que la presencia de Mario Ortiz, Nico Hidalgo y Barral, pero lo demás está lleno de interrogantes. No sucede así con el Atlético Baleares, que se ha movido buena parte de la temporada con un once que sus aficionados se sabían de memoria y que a buen seguro saldrá hoy a jugar. Y es que, no se trata de una plantilla compuesta de grandes nombres, sino que, por encima de todo, es un auténtico bloque, una construcción de un entrenador con las ideas muy claras después de tantos años peleando en la arena de la categoría.

Mario Ortiz será todo un faro en el centro del campo verdiblanco no sólo por su experiencia reciente en partidos semejantes, sino porque es un especialista en abortar rápidas transiciones del rival, que es algo en lo que el equipo de Mandiola es un especialista. La duda está en saber quién estará junto a él. En los dos últimos días, ha funcionado a la perfección colocar a su lado a Noguera, pero es difícil pensar que Ania se vaya a atrever a ello. Al final, lo más probable es que juegue Sergio ahí para formar una pareja a la que siempre le ha costado dar ritmo y movilidad al juego. Y eso es algo que hoy será importante para intentar descomponer a la bien plantada defensa balear.

Para la media punta y la banda izquierda están el propio Noguera y Cayarga con Enzo opositando para cualquiera de las dos plazas. Lo cierto es que el galo ha llegado enchufado, pero los otros dos también. Tiene el entrenador asturiano mucho donde elegir y eso es bueno. Porque ha llegado el momento de amortizar y de exprimir todo el depósito llenado en las últimas semanas. De nuevo toca ver al Racing vertical, ambicioso y hambriento de sus mejores momentos. Ha de cuidar su espalda para no recibir gol en casa pero sabiendo que se ha de ir con ventaja a territorio balear, donde le espera toda una trampa. Para ello, ha de huir de las prisas pero no de la velocidad. Cuenta con todo un estadio que le va a responder y que le va a llevar en volandas hasta donde él quiera llegar. Es momento de sacar del baúl las virtudes que más se han identificado con este equipo, entre las que están esa recuperación tras pérdida fundamental para que hoy el Baleares no coja la contra que habrá venido a buscar. Ha llegado el día de la verdad, el primer día de la temporada porque todo lo anterior ha sido sólo un camino para llegar hasta aquí. Todo lo andado ya no sirve. Comienza algo nuevo.

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