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El Diario de Cantabria

Llega Moi y se va Soberón

El lateral pasó ayer el reconocimiento médico y completó su primer entrenamiento con el Racing

Jugará en calidad de cedido por el Valladolid, en cuyo filial jugará el delantero cántabro tras ser traspasado

Moi Delgado, durante su primer entrenamiento como racinguista. / J.R.
Moi Delgado, durante su primer entrenamiento como racinguista. / J.R.
Llega Moi y se va Soberón

Moi Delgado ya es jugador del Racing. En la mañana de ayer pasó el correspondiente examen médico y por la tarde estampó la firma por la que jugará en calidad de cedido a las órdenes de Iván Ania la próxima temporada. Una vez oficializado el matrimonio, tocó consumarlo y por eso completó su primer entrenamiento a las órdenes de Iván Ania. El viaje contrario emprenderá Mario Soberón, pero su caso no será una cesión, sino un traspaso. Él mismo había pedido salir y los dos clubes implicados en la operación han considerado que la mejor fórmula era desvincular al delantero con el club en el que se ha formado para que se marchara traspasado a la capital castellana. A cambio, el Racing se queda con una serie de cláusulas por las cuales le podrá recuperar en un futuro.

Con la incorporación de Moi Delgado, el Racing puede dar por cerrado el puesto de lateral izquierdo, ya que Abraham Minero, otro de los cuatro fichajes cerrados a día de hoy por el club, también viste el ‘tres’ habitualmente. En el equipo también está Julen Castañeda pero Chuti Molina ya ha afirmado que, con vistas al próximo curso, consideran al tolosarra central. El cuarto en discordia sería Jesús Puras, a quien le están buscando una salida en forma de cesión.

En un principio, parecía que esta iba a ser también la fórmula que iban a elegir para Mario Soberón, que había recibido el interés del Valladolid para incorporarlo a su filial. El delantero no ha querido esperar y él mismo ha pedido no sólo una salida, sino también romper amarras. Desde ayer ya no pertenece al Racing, club que ha recibido una pequeña cantidad de dinero en forma de traspaso. El jugador había quedado revalorizado después de la gran segunda vuelta que había firmado el curso pasado en las filas del Amorebieta, equipo en el que marcó siete goles en media campaña. Entendía que era un buen momento para iniciar un camino nuevo y no ha esperado más. En un principio, surgió la posibilidad de jugar como cedido en el equipo pucelano pero al final ha sido un traspaso.

Soberón tenía muy claro que en el Racing iba a tener muy caro jugar. Ya lo tuvo el curso pasado, cuando el equipo estaba en Segunda B, y más aún lo iba a ser un piso más arriba por mucho que se hubiera reivindicado y hubiera enseñado su valía en Amorebieta. Estos días, ha echado un vistazo y ya ha visto que tiene a su lado a jugadores como Barral, Nuha y Jon Ander. Para nada es descartable que llegue otro ‘nueve’ mientras que en la recámara también están esperando con hambre Tresaco, Siverio y, desde esta semana, también Marco Camus, de quien Chuti Molina habló de manera inmejorable el pasado miércoles. La competencia es tremenda y Soberón ha decidido elegir otro camino. En el caso de que le vayan bien las cosas, el Racing se ha reservado fórmulas para recuperarlo o, cuando menos, para tener prioridad sobre otros. 

Mientras, Moi Delgado jugará en el Racing en calidad de cedido, tal y como lo hará también Luca Zidane. De cuatro fichajes, la mitad han sido en formato de préstamo, misma fórmula que se utilizó el curso pasado con Enzo, Nico Hidalgo, Rulo, Noguera y Redru. Unos salieron bien y otros salieron mal. En el caso del recién llegado, que ya pudo entablar un primer contacto con sus nuevos compañeros en el día de ayer y que hoy mismo será  presentado de manera oficial, recala en el conjunto cántabro buscando la continuidad que le ha faltado el pasado curso. Es cierto que formó parte de un equipo que competía en Primera División, pero también lo es que su participación se limitó a tres partidos. 

A pesar de no entrar apenas en los planes del entrenador para la campaña pasada, el club sigue confiando en él. Tanto es así, que le acaba de renovar el contrato hasta 2022. 

Sin embargo, desde un principio lo han hecho con la intención de cederlo a otro equipo donde pueda seguir creciendo y donde, sobre todo, pueda acumular minutos de juego, que es lo que más necesita. De este modo, no se sumó a la expedición vallisoletana que se desplazó a Estados Unidos esta misma semana. Para entonces, ya sabía que terminaría jugando en el Racing. 

Moi tiene experiencia en Primera con dos equipos diferentes pero apenas la tiene en Segunda. Debutó en la máxima categoría cuando sólo tenía veinte años. Entonces, formaba parte del Sevilla Atlético pero le reclutaron los técnicos del primer equipo para jugar dos partidos, primero contra el Getafe y después contra el Elche. Esto sucedió hace cinco años, cuando él aún tenía 19, ya que nació un 18 de abril de 1994. Llegó tan joven al filial sevillista que completó allí cuatro temporadas en los que disputó 83 partidos en Segunda B. Lo bueno es que el ciclo terminó con el ascenso a Segunda División. 

Tras el salto de categoría, el jugador natural de Utrera se desvinculó del Sevilla y aceptó una oferta del Fútbol Club Barcelona, que quiso reforzar la banda izquierda de su filial echando mano de sus servicios. Allí jugó de manera habitual a las órdenes de Gerard. En su primera campaña de azulgrana, jugó 17 partidos y en la segunda veinte. Y esta última fue la buena porque le permitió lograr su segundo ascenso a la categoría de plata en sólo tres años. Esto quiere decir que formaba parte de aquel equipo que impidió que el Racing de Ángel Viadero lograra el ascenso en aquella eliminatoria fatídica y, sobre todo, en aquel triste partido en Los Campos de Sport en el que todo se fue a la porra en un puñado de minutos. 

Al contrario de lo que sucedió en Sevilla, Moi continuó en el Barcelona después del ascenso a la categoría de plata, pero allí no le dieron ni un solo minuto. Tanto es así, que decidió cambiar de aires en el mercado invernal, cuando le llegó una propuesta procedente de Valladolid que estimó interesante. Se incorporó al filial pucelano y allí fue un fijo durante toda la segunda vuelta completando una actuación tan buena que le sirvió para renovar por un año más el verano pasado. Y lo mejor de todo es que ya no era para jugar en el segundo equipo, sino en el primero. 

Obviamente, hacerse con un hueco en la máxima categoría viniendo de Segunda B es complicado. En total, pudo jugar en tres partidos de Copa del Rey y en otros tantos de liga. Esto quiere decir que llega al Racing tras apenas haber jugado el curso pasado y, por lo tanto, con mucho hambre de balón. Se siente valorado por el Valladolid porque le acaba de renovar su contrato otros tres años y llega a un equipo en el que confía en, por fin, acumular muchos minutos de juego. Lo malo es que tendrá una directa competencia de un compañero también recién llegado y con muchos kilómetros ya completados tanto en Primera como en Segunda División, por lo que tampoco será fácil. Bueno es que haya competencia y, por ahora, en ese sentido no se puede quejar Iván Ania. 

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