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El Diario de Cantabria

MERCADO

Límite, 48 horas

  • Mañana a media noche se cierra el mercado y el Racing seguía ayer sin cerrar fichajes 
  • A día de hoy, tiene peor equipo del que tenía hace un mes 
  • La posibilidad de quedarse sin opciones en febrero limita el poder de persuasión de Chuti Molina
Cristóbal confía que antes del cierre de mercado le lleguen refuerzos. / José Ramón
Cristóbal confía que antes del cierre de mercado le lleguen refuerzos. / José Ramón

Vísteme despacio, que tengo prisa. Debe ser la norma que está siguiendo Chuti Molina en el presente mercado invernal, ya que el reloj no deja de correr y sigue sin cerrar fichaje alguno desde el de Papu hace ya un par de semanas. Lo malo es que se le acaba el tiempo y cada vez es más probable que no le quede más remedio que atar lo que no quería por no tener más donde elegir o de quedarse con una buena cantidad de dinero en la mano, como ya hiciera en verano cuando no pudo fichar al delantero que quiso fichar hasta última hora. Aunque es consciente de que su tiempo en el Racing se ha agotado y lo que sea capaz de hacer en las próximas horas será lo último que haga para el club cántabro, se juega su reputación porque no le conviene salir de la entidad verdiblanca con el desastre que ha construido hasta la fecha.

El reloj corre muy rápido y se parará de manera definitiva mañana a media noche. A las 23.59 horas cerrará la ventanilla y ni el Racing ni ningún otro equipo podrá reforzarse más. Sólo podrá hacerlo, en el caso de que le queden fichas libres, con algún jugador que esté en paro, pero eso no le vale para nada al equipo verdiblanco porque su situación es tan agónica que necesita que llegue alguien dispuesto a aportar desde ya. Tanto es así, que incluso incorporándose hoy o mañana no estaría ni mucho menos descartado para el partido contra el Alcorcón.

El problema es que no llega nadie. Y sólo quedan 48 horas. Menos ya. Cualquier racinguista era consciente viendo la primera vuelta que completó el equipo que necesita al menos otras tres incorporaciones para confiar en salvar la categoría, pero éstas no han llegado. Y corría prisa. Tanto es así, que si finalmente llegan y no pueden jugar el domingo, quizá ya no pinten nada en Santander porque el equipo puede estar ya con una pierna en el otro barrio. De hecho, es eso lo que está echando para atrás a todos los que Chuti Molina está lanzando el anzuelo. Haber sumado algo en el Ramón de Carranza a buen seguro que habría cambiado la perspectiva de forma radical. 

¿Quién va a querer fichar por un equipo que ha ganado dos partidos desde el pasado mes de agosto? No sólo eso, sino que el director deportivo está teniendo que convencer a sus objetos de deseo de que pueden disfrutar de una buena experiencia vestidos de verdiblanco. Y no cuela. Sólo va a colar con quien no tenga ninguna otra alternativa y todos apuran los plazos. Por eso el Racing está teniendo que esperar para encontrar lo que busca. Y el resultado, al menos de partida, será difícil que sea satisfactorio porque necesita jugadores capaces de voltear la situación del equipo y a esos los quiere todo el mundo.

Daba la impresión de que el Racing se iba a mover pronto en enero precisamente por la acuciante necesidad de reconstruir todo lo malo hecho en verano, pero está sucediendo al contrario. El objetivo era llegar al mercado invernal con vida para rearmarse y el equipo lo logró, pero se está terminando de estropear, precisamente, en estos primeros partidos del año. Todo al revés. Tanto es así, que se puede decir que, ahora mismo, el conjunto cántabro tiene ahora peor equipo del que tenía cuando concluyó la primera vuelta. Ha perdido a Yoda, que es su máximo goleador y su jugador más peligroso, y también a Nuha, que era el único punta que había marcado goles y que aportaba algo. También se ha ido Óscar Gil, pero estaba desterrado desde agosto. A cambio, ha llegado Manu Hernando, que viene a ser un cambio natural con el de Peralta con la excepción de que sí le dejan jugar, y Papu, que todavía es una incógnita.

A esta ausencia de refuerzos se suma la enorme cantidad de bajas que acumula el equipo con vistas al partido del próximo domingo. Es un encuentro vital y Cristóbal ha de prepararlo sin Jon Ander, Papu, Enzo, Mario Ortiz, Toribio, Olaortua y es probable que hasta sin Aitor Buñuel, que ayer tampoco entrenó de manera normalizada con sus compañeros. Y delante estará un Alcorcón que es más solvente como visitante que como local, por lo que la situación se antoja dramática. Peor no puede ser la situación del equipo mientras espera unos fichajes que no terminan de llegar.

Y esperando a que alguno fructifique para que por lo menos le dejen marchar y hacer uso del acuerdo que tiene cerrado desde la semana pasada con el Cartagena está Berto Cayarga. En tierras murcianas le esperan porque, como los aficionados del Racing, confían en que Chuti Molina consiga refuerzos que abran la puerta al jugador de Avilés. Mientras, sigue esperando mientras es bien consciente de que ni siquiera el domingo tendría oportunidad de jugar con el Racing a pesar de todas las bajas acumuladas, sobre todo en la línea de media puntas. De hecho, ayer entrenó como lateral derecho. Sirve como comodín. Y no debe ser una situación agradable para él.

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